Cuarta premisa del análisis técnico: los precios se mueven por tendencias

La existencia de tendencias es una de las pocas cosas aportadas desde lo técnico que han sido reconocidas por todos los enfoques del mercado, incluso en nuestra castiza España; donde ha costado lustros y se han necesitado dos grandes crisis del mercado de valores -el derrumbe tecnológico y la crisis subprime– para que los expertos vieran en el análisis técnico una forma de explicar que “no pudo evitarse”. Cuando a los pastores le interesa, cualquier cosa gana enteros como sustento. Es así con todo, y por eso tienen tanto predicamento las ideas colectivistas.

Las tendencias existen… ¡Bravo! Es lo que sucede con las evidencias, que no necesitan ser demostradas y no pueden ser escondidas a largo plazo, por lo que necesariamente son aceptadas -al menos durante un rato-. De hecho, malo sería tener que demostrarlas puesto que no es posible demostrarlo. Pero si la física asume, por ejemplo, que la entropía crece con el paso del tiempo -es la segunda ley de la termodinámica- siendo matemáticamente posible justo lo contrario desde un punto de vista teórico, nosotros podemos hacer lo mismo con la tendencia y quedarnos tan pachos… ¡Que no se diga que no hacemos ciencia leñe! No podemos demostrar que no haya precios sin tendencias. Postulamos que es así porque nos viene bien. Lo cierto es que incluso un movimiento lateral es una tendencia, pues es propio de algo que tiende a no tenerla y ello es una tendencia en sí. Bienvenido al mundo de las paradojas. Tampoco podemos asegurar que toda tendencia vaya a continuar, pero nuestro punto de partida es que eso lo más probable. Y digo punto de partida porque existen múltiples herramientas antitendenciales.

Una tendencia es el proceso más o menos ordenado de crecimiento/decrecimiento, alcista/bajista, que se produce en los precios de un activo o en las referencias creadas para cotizarlo en el mercado. Considerando que durante mucho tiempo existen inercias definidas, y aceptando como plantea George Soros que el estado natural de las cosas es el desequilibrio… ¿Cómo explicar que la mayoría de los esfuerzos que despliegan los métodos de aproximación convencional al mercado sigan el camino del equilibrio? Puede que ya haya sido suficiente con recordar lo que Galbraith ha dicho sobre ser víctimas del fraude inocente.

Reconocida y aceptada la existencia de tendencias compradoras y vendedoras, parece claro que el uso de ellas puede resultar un modo de obtener rentabilidad. Dicen que lo sencillo es frecuentemente lo que mejor funciona… ¿Por qué no iba a ser cierto en el universo de la inversión? En lo complicado encontrará mejores respuestas a posteriori, pero frecuentemente le servirán de poco a priori. Un método complejo que suponga un gran problema para su actitud, y no me cansaré de insistir en que es ahí, en cómo obramos, donde está el secreto si es que existe.

Al inversor sólo le queda saber reconocer tendencia en sus fases embrionarias o iniciales, e invertir en la dirección de las mismas hasta que se agoten. Tan simple como eso pero tan difícil al tiempo por las dudas que constantemente generan las aparentes contradicciones y riesgos inherentes a la propia inercia del mercado, siempre preñado de incertidumbre; sobre todo a nivel racional. En una tendencia alcista, definida por el crecimiento de los precios en una sucesión de mínimos y máximos crecientes, deberá darse más importancia al crecimiento de los mínimos en el momento del estudio; pues son los mínimos crecientes los que nos darán pistas sobre el posible cambio de la tendencia. Mientras, los máximos nos hablarán simplemente de la confirmación de la tendencia o de su agotamiento temporal, y esto resulta poco interesante en la medida en que cuando se nos confirma la tendencia con nuevos máximos crecientes no tenemos nueva información, simplemente obtenemos una reiteración algo que ya sabíamos: que los precios son alcistas. Esto tiene importantes efectos operativos puesto que superar una resistencia en un movimiento comprador ni eleva el potencial de un título, ni permite elevar los criterios bajo los cuales habría terminado la tendencia en curso. Los stops no se vinculan a los máximos sino a los mínimos en una tendencia alcista.

En una tendencia bajista, definida por el decrecimiento de los precios en una sucesión de mínimos y máximos decrecientes, deberá darse más importancia al descenso de los máximos en el momento del estudio; pues son los máximos descendentes los que nos darán pistas sobre el posible cambio de la tendencia. Los mínimos ahora nos hablarán simplemente de la confirmación de la tendencia, bajista, o de su agotamiento temporal, y esto resulta poco interesante en la medida en que cuando se nos confirma la tendencia con nuevos mínimos decrecientes no tenemos nueva información, simplemente obtenemos una reiteración algo que ya sabíamos: que los precios son bajistas. Esto tiene también, lógicamente, importantes efectos operativos.

Este asunto de los mínimos y los máximos no es cuestión baladí, pues de hecho el común de los analistas técnicos profesionales pone más énfasis en el crecimiento de los máximos en las tendencias alcistas y en el de los mínimos en las bajistas que en lo contrario. Probablemente por culpa nuestra, la verdad sea dicha, en tanto en cuanto que como personas que se deben a sus clientes y conocen como funciona la mente buscamos maximizar la fiabilidad aunque eso pueda, paradójicamente, perjudicar a la rentabilidad. ¿Por qué sino hablar de una ruptura como de algo importante si con ello sólo se nos dice algo que ya sabíamos?

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5 comentarios en “Cuarta premisa del análisis técnico: los precios se mueven por tendencias

  1. …Términos y conceptos transparentes …Tendencia …Mínimos crecientes …Lateralidad …Máximos decrecientes.

    Gracias y buena tarde a todos.

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  2. Sr. Doblado, sobre el papel parece coherente su plantemiento, siendo asi, que puede
    haber dos escuelas, podria nombrar algun referente, de la contraria a la suya.

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    1. Apreciado Antonio, no hablaría de dos escuelas sino de dos modos de enfocarlo: uno más cercano a lo que la gente quiere (acertar mucho y ganar dinero con fuerte volatilidad), y otro más cercano a lo que la gente necesita (ganar dinero aunque sea errando más con menor volatilidad). Y no es fácil, porque lo que no se puede vender no se debe crear.

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  3. Hola Carlos ,
    interesante post . En algún lado leí a alguien explicar esto de las tendencias haciendo un simil con un vehículo en marcha . Si el vehículo se mueve en una dirección dada y a una cierta velocidad , antes de poder cambiar de dirección necesita frenar para limitar la inercia . Por ello lo más probable es que la propia inercia del movimiento se mantenga en una dirección dada . Me gustó este simil por su simpleza . No se si encajaría en tu visión . Un saludo. Fernando

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