Quinta y última premisa del análisis técnico: La historia se repite (ja, ja, ja y mil veces ja)

De todos es conocido el aforismo que recuerda que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. En esto en análisis técnico es indudablemente un camino mejor, nuestra fuente es el pasado y volvemos a él una y otra vez, cuanto más, mejor; pues en los manuales de análisis técnico se cita siempre que la historia se repite, que todo es y será como fue porque no hay nada nuevo bajo sol. Tras leer esto, el recién ungido analista técnico se siente como Zaratustra tras salir de sus siete días de inconsciencia, convencido de que pronto el dinero le halagará diciéndole que es el maestro del eterno retorno de lo mismo. ¡Ja!

Sin embargo, y aunque el conocimiento de la historia me parece ciertamente importante para circular por ella, no puedo estar de acuerdo en que se repite. Ya llegó el hinchapelotas de Doblado a discutir otra cosa que estábamos dando por buena, con lo tranquilos que estábamos sin él. Pues aunque te enojes, no estoy de acuerdo. Aceptar cosas como que no existe nada nuevo bajo el sol, con perdón, me parece una chorrada. Lo que se repite no es la historia. Conocerla ayuda a pensar de un modo “alternativo” -algo de valor incalculable a largo plazo-, pero tengo la sensación de que si se repitiera ya nos habríamos extinguido. En mi opinión, lo que se repite es el ser humano y por ello la historia se parece a lo largo de los siglos.

Te propongo por tanto que acepteemos como quinta premisa que es el ser humano el que se repite. Algo que, por cierto, tiene bastantes más ventajas: por un lado no estamos condenados necesariamente a repetirnos, no es obligatorio considerar que nunca habrá una generación humana que odie, mienta o envidie menos que la nuestra o las de nuestros ancestros, ni tampoco es necesario colegir que, indefectiblemente, se producirá una tercera guerra mundial. Que la historia no se repita parece un pensamiento esperanzador. Lentamente, y con mucho sufrimiento, aprendemos. Fue el genial Beethoven quien dijo: soy discípulo del dolor. Y que sea lento y cueste es positivo para los analistas técnicos, porque garantiza que su herramienta sobreviva al conocimiento generalizado del mismo. Como argumento para desmerecer al análisis técnico, el del conocimiento general es casi tan lamentable como el del autocumplimiento. Dos caras de la misma bobada trascendente. Siéntete por tanto liberado del peso que supondría considerar que la historia se repite, preocúpate por tanto más de hacer viable tu cartera que de tener cerca un refugio antinuclear por si las moscas, y tampoco hagas demasiado caso a los que plantean que el análisis técnico de ayer no vale porque las máquinas han cambiado el mundo. Terminator aún no está aquí.

Si el hombre se repite, lo que podemos aceptar es que existe una pauta de comportamiento que le es propia del ser humano, y que con matices ésta va perdurar en el tiempo. Eso es lo que va por debajo de las ideas que plantean la economía y finanzas conductuales. Tomar esto como premisa no parece descabellado si hacemos un pequeño repaso por las motivaciones que tenemos desde que bajamos de los árboles de la sabana africana porque hasía musho caló: la satisfacción de nuestras necesidades básicas y un inagotable deseo de trascendencia física y psíquica. Evitar el sufrimiento y buscar el placer podrían explicar la totalidad de nuestra historia y sus personajes. Tras ello, lógicamente, está nuestro lado menos “racional”, ese pedazo de cerebro de mono que llevamos sobre los hombros -que no le engañen con lo del neocórtex, esa palabreja es sólo una sofisticación para que su cabeza parezca muy cool y usted se sienta bien-, dándose de collejas con el límbico y el reptiliano para ver quién toma la delantera en la próxima decisión “racional”. No deberíamos culpar a la historia de lo que es responsabilidad del hombre, ni pensar que vivimos en un mundo racional como me decía el otro día mi filósofo de cabecera, Isaac de la Peña, que seguro va a hablarnos de estos temas en su blog, entre2santos.com, en más de una ocasión.

Hago un inciso para para presentar una queja formal al atentado que este caballero ha cometido en su último post, no te mereces nada, contra mis derechos. Considero que me ha pisoteado: los que tengo como hijo de la divinidad, como ser humano, como ser social, por ser un animal (al menos una vez al año), por haber sido niño y haberme resistido a dejarlo (tomo las drogas que quiero, ¿vale?), por tener una madre (maravillosa mujer), por tener empleados (a no, que no por eso sólo tengo obligaciones), por ser un hombre casado con una mujer (aún más maravillosa. Ah no, que por eso sólo tengo obligaciones también. OK), por ser ciudadano, por ser hijo del proletariado, por no haber aguantado nunca a los gilipollas (a no, que eso está mal también porque es políticamente incorrecto), por haber dado mucho cobijo a mediocres a lo largo de la vida, por pertenecer a minorías como ser coleccionista de miniaturas de El Señor de los Anillos, por haber tenido un deportivo y ahora tener que conformarme con un coche familiar, y por ser españolista en Catalunya aunque a Editorial Ecoprensa eso le parezca mal porque es malo para los negocios (también para el mío, guapos), así como por cualquier otra cuestión que ahora no me viene a la cabeza y que me convierte en un ser maltratado por la vida, motivo por el cual, sin duda, tengo incontables derechos más que seguro ha atacado abriéndome los ojos a lo largo de la vida.

¿Qué quieres, De la Peña, que te de las gracias y te diga que te admiro? Llevas desde los seis años haciéndome pensar sin que te lo haya pedido… ¡Y yo había nacido para ser un feliz creyente! Así que te dedico este vídeo…

Pero discúlpame querido lector por el rollo, por este inciso salido del pecho porque uno tiene muchas cuentas pendientes que iremos abordando, y volvamos al tema… Dado que la evolución del hombre tiene sus tiempos, consolémos nuestra frustración con la idea de que Dios no juega a los dados, le auguro un buen futuro al análisis técnico durante los próximos siglos. Un acercamiento conductual al mercado tiene garantizadas las bases que le llevan a sus conclusiones durante largo tiempo. El ritmo de la especie es muy distinto al del individuo. El individuo pasa, la pauta, la especie, permanece a su paso casi inmodificada a lo largo de muchas y muchas generaciones. A usted sólo le quedan los retoques, pero no se consuele porque como ya le he contado esto es un arte y ese matiz que llamamos actitud genera grandes diferencias.

No te estoy pidiendo que caigas en planteamientos deterministas, no me parece necesaria tampoco una fundación para preservar la memoria de Fibonacci. Te estoy pidiendo que entiendas que cambiar al hombre no es tarea fácil. Tenemos cerca sofisticados intentos de ingeniería social en nuestra historia desde que alguien descubrió que podía hacer buen uso de las religiones -se ha afirmado que el socialismo no es otra cosa que una herejía del cristianismo- como para que nos quede claro. Sin existir desde luego determinación, convendremos que existen muchos y fuertes condicionantes en nuestra naturaleza que, especialmente como grupo -y el mercado es masa-, nos hacen más previsibles de lo que quizá debiéramos ser.

Luego si existe un sesgo hacia ciertos resultados debido a condicionantes fisiológicos y biológicos -entre ellos la razón con su reverso tenebroso-, es de esperar que la secuencia de comportamiento de los seres humanos tenga una fuerte tendencia a la repetición. Si las emociones e instintos humanos se mantienen en el tiempo, casi inmutables ante el transcurrir de generaciones, influyendo decididamente incluso en su racionalidad, es lógico pensar que las reacciones pasadas a ciertos acontecimientos deban ser parecidas a las reacciones futuras si las circunstancias se parecen. Pautas y patrones. Con esta clase de condicionantes es normal que una herramienta básicamente estadística funcione razonablemente. Algo que algunos genios pragmáticos de las finanzas como Soros han advertido.

Bernard Baruch, especulador y asesor de la Casa Blanca, otro de esos hombres que construyó su fortuna en los mercados de valores dijo: “No son los acontecimientos en sí mimos lo que en realidad registra el mercado de valores, sino las reacciones humanas a dichos acontecimientos. El mercado de valores es sobretodo personas. Personas intentando leer el futuro. Y es precisamente esa cualidad humana tan intensa lo que hace del mercado un escenario tan dramático, en el cual los humanos oponen sus juicios conflictivos, sus esperanzas y temores, fuerzas y flaquezas, ansias e ideales”. Acuérdese de ello cuando le digan que nadie se ha hecho rico haciendo uso del análisis técnico, una de esas mentiras que debemos dar por ciertas sólo porque los amantes totalizadores de la razón no soportan otros caminos.

Las reacciones del mercado a las situaciones se pueden clasificar estadísticamente, en diferentes tipos de comportamientos que tienen su reflejo en los gráficos. Un pequeño repaso de la historia nos demostrará lo similares que son en su conducta comparada los mercados de acciones a lo largo de las décadas, o cuan similares son en su comportamiento los distintos tipos de activos que cotizan en un mercado libre y participo públicamente. El patrón sociológico, y si me permite patológico, del ser humano, va a ser parte del futuro del mercado por mucha alta frecuencia que nos echen encima.

Afortunadamente, la historia no se repite. Pero somos lo que somos.

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9 comentarios en “Quinta y última premisa del análisis técnico: La historia se repite (ja, ja, ja y mil veces ja)

  1. Como siempre, interesante post. En el Club de los Suicidas Bursátiles tenemos un buscador de pautas y patrones que funciona (hasta ahora) bastante bien, seguramente nada tan sofisticado como lo que podáis hacer Isaac y tú juntos (si me permites tutearte), pero te aseguro que haciendo honor a nuestro nombre, proponemos apuestas ciertamente suicidas. Me gustaría que algún día, siempre y cuando tus obligaciones te lo permitan, les echases un ojo y me enviases un selfie con la cara que se te queda al ver la lista de operaciones propuestas.

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  2. Buenos días
    Don Carlos como nos está ayudando a los que somos aficionados a esto y dado que ha sacado a relucir a don Fernando expongo aquí aquella famosa frase de la película del “Abuelo” cuando le espetó a sus antiguos sirvientes” La villanía es perdonable, la ingratitud NO”
    Saludos

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  3. …Recuerdo el famoso “…Le admiraba hasta ahora… ¡¡¡PUES DÉJEME DE ADMIRAR, NO ME HACE FALTA SU ADMIRACIÓN..!!!…¡¡¡VÁYASE USTED A LA MIERDA!!!”

    …Por cierto “….por haber dado mucho cobijo a mediocres a lo largo de la vida…” …Eso no se si genera derechos… pero no desmerece al cobijador …si no a quién se aprovecha del mismo.

    Saludos …y a ver si no nos repetimos XD

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