Llega Capital y Bolsa…

¡Llega la hora de retomar el blog por fin! Y lo voy a hacer siguiendo la estela del nuevo proyecto de Ágora, que es Capital y Bolsa. En él, alojado en un medio que lo va a petar como es Bolsamania. Es esta colaboración la que ha tenido en stand by al blog estos meses, disculpadme… Aquí aparecerán días después muchos de los contenidos que vierta aquí, así como otros contenidos de interés que planteen mis compañeros de viaje, Isaac de la Peña y Fernando Llorente. Esta será mi casa, y la haré más abierta y personal. Publicaré todo lo que me apetezca, lo de allí, pero también mis reflexiones sobre fútbol, bolsa y medicina, así como experiencias personales que me parezcan interesantes para todos vosotros, especialmente las relacionadas con el emprendimiento. Lecciones de vida que espero os aviten alguna de las galletas que me he llevado yo si es que pretendéis en algún momento montar una empresa.

Para empezar, demos paso a la segunda de las partes del post que dejé a medias: ¿Para qué sirve el análisis técnico?

Además de lo que os expuse en mi penúltimo post aquí, el análisis técnico debe servir para definir niveles clave y establecer con ellas las llamadas ecuaciones de riesgo/beneficio. El análisis técnico debe procurar definir en todo momento qué situaciones deben darse para que las bases de una idea de análisis o una estrategia de inversión puedan desaparecer o retroalimentarse -los puntos clave en los que se sostiene y confirma el movimiento-; así como ser capaz de redefinirlos. La tendencia también debe ser gestionada. Un posicionamiento en el mercado irá necesariamente ligado a stops, bien de perdida, de protección del beneficio o bien de entrada en el mercado. No tardará en darse cuenta de que el discurso técnico más escuchado no parece haber discurrido en esa dirección, y por ello los stops se sitúan de un modo arbitrario por lo general. El establecimiento de stops debe ser consecuente con las tendencias, no con nuestro miedo o nuestro pulmón financiero -eso se debe relacionar con la talla de la posición, no con un stop-. Conscientes ya de lo poco que sabemos realmente de los mercados, como de todo en general, esto no debería resultar extravagante. Sin embargo, y pese a la pérdida, existe la capacidad para vencer si se siguen unas normas, si se enfoca el mercado con disciplina y consecuencia de ideas. Las emociones, en el salón de casa.

El único modo de sacar ventaja de una operativa en tendencia es, claramente, maximizar los beneficios de nuestros aciertos al tiempo que minimizamos el coste de nuestros fallos. Por ello el trader nunca toma posiciones si el potencial ganador de una operación no es claramente superior a la pérdida máxima esperada en el caso de que la idea inicial no se confirme. Los niveles clave, objetivo inicial o mínimo, para toma de beneficios potencial, así como el stop loss, deben estar definidos a priori y permitirán la construcción de lo que se conoce como ecuaciones de rentabilidad/riesgo. Y para ello hay que definirlos antes de empezar a operar, así como revisarlos y retocarlos a medida que obliga a ello el movimiento de los precios; a fin de que la idea de análisis que lleva al trader a participar de un movimiento pueda verse o no refutada. Nada más popperiano, nada más en la línea de las ideas de Soros. Habrá que establecer por tanto, antes que cualquier otra cuestión, cuáles son los niveles que, superados o batidos, provocarán que el escenario considerado inicialmente como de mayor probabilidad quede cancelado. Dichos niveles se irán modificando a medida que los precios avancen o retrocedan y a ellos se deberá adaptar la gestión de la posición. Tan fácil de decir, y tan difícil de respetar. El papel de las emociones será grande porque en cualquier caso siempre tendrá usted un escenario alternativo en el sentido contrario y trabajará, por tanto, en un entorno de alta incertidumbre.

Una ecuación rentabilidad/riesgo es un enunciado en el que se balancean el potencial de beneficio inicial de una operativa -que como veremos debe ir más allá del objetivo mínimo de los patrones chartistas si queremos hacer del trading en tendencia algo serio, aunque eso nos reducirá la fiabilidad- con la pérdida máxima aproximada que se deberá asumir en un escenario en el que lo acontecido finalmente no sea lo esperado inicialmente. Es por tanto una comparativa entre los niveles clave en que se sustenta la idea analítica que ha dado forma a una operativa, y los objetivos iniciales de la misma. La ecuación deberá ser siempre definida a priori, antes de llevar a cabo cualquier operación de mercado.

Para determinar el riesgo potencial asumido en una operación es necesario poder considerar a priori los niveles de stop, los niveles que de superarse o perderse -en función de su hablamos de una posición corta o larga- cambiarán el sesgo hacia el que se vuelca un análisis y por tanto la probabilidad de que un escenario se cumpla. Este es el momento más duro de la vida de un trader, pues por lo general conllevará la necesidad de asumir lo que parece señalar el nuevo escenario, la nueva “realidad”, asumiendo muchas veces una pérdida. Bajo los niveles clave o por encima de ellos -en operaciones alcistas y bajistas respectivamente-, y siempre con el filtro necesario, se situará la herramienta que debe permitirnos, junto a la gestión del riesgo monetario, perdurar en la partida hasta que la probabilidad se imponga: el stop.

Pero además, el analista técnico no sólo puede sino que debe reconsiderar constantemente sus opiniones sobre el mercado. Los niveles clave cambian porque nada es ceteris paribus en el mundo real. Así, los niveles de stop y objetivo tomados a priori serán, modificados en función de los acontecimientos que se den en un teatro de operaciones en constante cambio. Los objetivos podrán ser modificados ampliamente y con normalidad, pues todo trader debe perseguir el paso de la microonda a la microonda en sus aciertos, lo que responde al paradigma de dejar correr el beneficio. Por el lado de las pérdidas, en cambio, las modificaciones en los stops establecidos a priori deberán ser mucho más selectivas, y sus variaciones deberán minimizarse, siendo en la medida en lo posible simples ajustes si no se quiere entrar en una dinámica en la que los riesgos se descontrolen. En el mercado, pasar de la microonda a la macroonda es lo que todo trader/inversor desea estando en beneficio, y todo lo que debería intentar no realizar estando en pérdidas. Es así como se forja el éxito en tendencia, cortando la pérdida y dejando correr el beneficio, y para esto último hay que modificar los objetivos establecidos en la ecuación rentabilidad/riesgo inicial, que es una idea de mínimos. Por el contrario, intente no pasar nunca de la microonda a la macroonda en una posición perdedora. Es así como se forja el inversor comúnmente conocido como “pillado”.


Para montar un negocio y vivir de ello.

Efectivamente, puede hacer usted como esos tipos que tapan el sol con un dedo, henchidos de satisfacción por desenmascarar al analista, esa gente que -siempre he pensado que por algo insano- nos reprocha lo mismo por sistema: ¿si usted sabe tanto, porque no es ya millonario y está en las Cayman comiendo coco bajo de una palmera?

Sí, yo también tuve esa gran ocurrencia idea y debo reconocer que no me ha ido nada mal (incluso pese a las traiciones -igual gracias a ellas- de quien decía ser mi hermano y en quien confié el futuro del negocio). Ahora bien, tengo el compromiso de invertir el 80% de mi patrimonio en los vehículos de inversión que siguen la metodología de inversión de Ágora. Coherente, al menos, lo soy. Me la he jugado y me la sigo jugando en el mercado. Hacer dinero mostrando a los demás lo que sabes es sólo aprovechar una sinergia para correr más rápido -el dinero de los demás es mucho más escalable que el tuyo cuando, como en mi caso, vienes de unos cientos de euros en la cuenta antes de ponerte a trabajar- y te permite estar más diversificado. Me han dicho muchas veces que si realmente fuera tan bueno -como si hubiese una escala objetiva para medirlo y no dependiera de lo que pretendes hacer- podría vivir de mi operativa en el mercado. Sólo un bobo o alguien que no quiere hacer aún más dinero desaprovecha una economía de escala. Todos sabemos que Warren Buffett no ha vivido siempre en una cueva de Omaha.

Para terminar, recuerde que nuestras herramientas son fractales, de modo que lejos de lo que suele sostenerse el análisis técnico no es exclusivamente útil en el corto plazo, sino que puede auxiliar, complementar o dirigir una política de inversión orientada al control del riesgo monetario en todos los plazos. Si usted no es capaz de discriminar diferentes estadios en la tendencia, diferentes inercias que se entrecruzan, apoyándose en ocasiones y enfrentándose en otras, si no consigue identificar qué sucesos tienen que ver con lo que usted persigue concretamente en el mercado y cuáles no, de poco le servirán las herramientas técnicas. Pero no desespere, no es algo complicado con paciencia y experiencias, y lo trabajaremos…

Así, en función de las tendencias que le sean relevantes al trader/inversor según su perfil de inversión, se podrán establecer ecuaciones de rentabilidad/riesgo desde las cuales decidir si procede o no la toma de una decisión de inversión/especulación en base a una posibilidad que se sirva del estado de la tendencia, a priori siempre la dirección más probable de los precios. En definitiva, todo pasa por concretar la tendencia que se está trabajando, cuales son los niveles que la apoyan y cuales los que la ponen en entredicho, y operar en consecuencia. Tan fácil y al tiempo tan difícil.

Es muy importante insistir en esta idea, en la de la posibilidad procedente, puesto que lo que pretendamos hacer en el mercado no sólo deberá ser posible, sino estar del lado de lo más probable -dado no hay una dirección única en los mercados- y con una adecuada ecuación riesgo/recompensa. Todo está abierto siempre, el analista simplemente puede diseñar un marco de escenarios potenciales, alcistas o bajistas, y considerar más probables unos movimientos de los precios frente a los de signo contrario en cada entorno temporal según sus conocimientos y experiencia. La idea que debería presidir la operativa de un trader es la de apostar sistemáticamente por el escenario que tenga más probabilidades de desarrollarse siempre que el movimiento encaje con la política de inversión que quiere trabajarse. Debe asumirse desde el principio que no se trata de acertar en todos los casos. Ni siquiera en la inmensa mayoría de ellos. En mi experiencia, esto no es posible salvo que se tantee el efecto ruina. Es posible que, en realidad, el análisis técnico sirva para decirnos dónde no estamos en lugar de dónde estamos como suele preguntarse el hombre común.

Pero un sistema de inversión basado en la probabilidad, recuérdelo siempre, no es suficiente por sí solo. Luego vienen la gestión del dinero y la actitud, pues una actitud incorrecta puede impedir que sobrevivamos en el mercado suficiente tiempo para que la probabilidad se imponga -pues ésta necesariamente sólo a medio/largo plazo (piense en el gráfico de arriba, y en qué se necesitan períodos de 50 años o más para garantizarse ese retorno-). El trabajo de un experto no es prever sino combatir el azar… El sistema de inversión debe ser aplicado con firme decisión y en consecuencia pese a la existencia de errores -actitud- para sobrevivir. Lo primero es sobrevivir, después viene tener éxito.

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