Los”inconvenientes” del análisis técnico

Escribía hace unos días sobre los puntos fuertes del análisis técnico, que pienso que los tenemos, y hoy toca, por supuesto, hablar de nuestras “vergüenzas”, de esas cosas que se nos han reprochado siempre con tan efusiva como elevada altura de argumentos.

1. Desconocimiento de las causas

El análisis técnico no da nunca respuesta completa, no se preocupa por el por qué último al que responde un movimiento de los precios. Sin embargo, esto no es, en realidad, motivo de gran preocupación para quien pretende única y exclusivamente ganar dinero en los mercados. No se trata de hacer de los mercados filosofía, sino de servirse de ellos, motivo por el cual lo único a lo que el analista técnico va a prestar atención es a la estrategia financiera.

En realidad, la mayoría de los inversores activos -esto obviamente no incluye a los que se indexan ni a los que se escudan en un indefinido largo plazo- tiene un concepto totalmente especulativo del mercado se haya dado cuenta o no. Profesionales y profanos, mayoristas y minoristas, si activos, invierten única y exclusivamente en el mercado financiero en busca de diferenciales en los precios en la mayoría de los casos, sin ninguna vocación de permanencia si supone un castigo o un coste de oportunidad que pueda ser anticipado con tiempo. A más profesional es un mercado más puede comprobarse como, en la práctica, mayor es su componente especulativo sea cual fuere el discurso que mantienen los participantes de ese mercado luego ante el público.

Aceptando esto, el que la mayoría de inversores financieros simplemente especulan en busca de diferenciales en el precio, parece claro que el objetivo final de éstos no es otro que el de obtener plusvalías sistemáticas. Por ello, lo más importante no es “por qué se mueven los precios” sino “hacia dónde se mueven los precios”. Es más importante centrarse en el “qué” que en el “por qué”. Es más importante el efecto que la causa dado que, como sabemos por las ideas de la reflexividad de George Soros, la causa puede estar cambiando al tiempo que se producen los efectos. Los mercados podrían incluso crear, al menos, buena parte de la realidad que supuestamente reflejan.

Los analistas técnicos sostienen que, para la mayoría de los agentes en el mercado, los efectos pueden anticiparse mejor desde el estudio de la propia dinámica de sí mismo. Saber que, normalmente, un movimiento “x” de mercado -sugerido en base a una pauta de conducta habitual del mismo- produce un efecto “y” sobre la dirección en que se van a mover los precios. A efectos prácticos, los motivos que están detrás del movimiento en cuestión sirven para justificar errores. En las buenas, uno está pendiente del cava.

2. Falibilidad

Esto es algo que debería estar en la mente de todo trader. Los analistas técnicos tienen un método de aproximación al mercado que está por naturaleza muy en línea con él sólo porque es un enfoque que toma toda su información en el modo en que se concretan los propios mercados: el precio. Una actitud sistemática, fruto del convencimiento de lo poco que sabemos realmente de los mercados y por tanto completamente convencida de que hay que pasar por la pérdida, de que erramos, es lo que nos conduce a la premisa de que la supervivencia es la primera parte del trabajo. Todos sabemos que probable sólo quiero sólo decir eso: probable, no seguramente. Todo trader que se precie de tener un espíritu técnico piensa siempre en perder, no en ganar, pues la victoria sólo llega en la medida en que se saben encajar y capear las derrotas. Nosotros somos tipos guiados por el negativismo categórico, gente que nunca se topa con las cosas anheladas directamente sino evitando las que nos separan de ellas, pues éstas, a diferencia de las primeras, sí podemos conocerlas.

El análisis técnico es básicamente una herramienta estadística, efectuada con más o menos ciencia, o menos o más arte, que procura combatir el azar a través de la sistematización de fenómenos que se ha podido constatar empíricamente que han sido repetidos de forma habitual por los inversores, como colectivo, en el mercado. Por tanto, el análisis técnico no es más que una aproximación, y por ello debemos ser conscientes de que comete errores ya a priori. Y muchos. Obramos así porque no estamos seguros de que haya un método que pueda llamarse científico, al menos no al alcance de todos intelectual y materialmente, capaz de obrar el prodigio de acercarse ex ante a la realidad de un hecho social donde la reflexividad campa a sus anchas. Conseguirlo ex post, algo de lo que se acusa a los economistas con sorna y no sin cierta razón, no tiene sentido operativo alguno.

Warren Buffet, que como ya he escrito puede ser muy admirado por todos los técnicos, afirma que lo primero es no perder nunca dinero. Si usted cree que puede ir por la vida como él, adelante… Para nosotros lo primero es tomar conciencia de que vamos a fracasar frecuentemente, lo que nos centra en la limitación de las pérdidas, algo de gran utilidad en los períodos oscuros del mercado, que los hay y a veces duran años. Seguimos otro camino. El técnico simplemente sabe que domina la probabilidad si puede mantenerse en la partida, como la banca en la ruleta. O sea, no con gran ventaja frente a lo que suele venderse, y lo que debe hacer es administrar esta pequeña ventaja porque en el campo de batalla, lleno de individuos en cierto modo inconscientes, que blanden descabezados sus armas, esa es una ventaja muy competitiva. Eso sí, sin pulmón financiero esa pequeña ventaja no vale para nada. Hay que mantenerse en la partida. Y eso no es tan sencillo porque a diferencia de en el casino aquí existen costes de intermediación.

3. Subjetividad

Se reprocha al análisis técnico lo mucho que tiene de subjetivo. ¿Pero qué no lo es en lo social? ¿Existen a caso los hombres objetivos? Desengáñese, esto sucede con todas las aproximaciones a lo humano: se pierde la objetividad porque ésta reside sólo fuera de nosotros, porque es un terreno que nos está vedado. No hay que dramatizar, la subjetividad del análisis técnico es tan real como común a otros métodos de aproximación al mercado, incluidos los convencionales -fundamental y macro-. La subjetividad es algo inherente a los humanos: de un modo u otro sólo podemos conocer “a nuestra manera”.

La subjetividad no es más que un problema que nos afecta en todas nuestras actividades cotidianas ¿Por qué debería ser distinto el análisis técnico? Como es lógico éste se resiente de esto, pero no más de lo que lo hacen otros modos de previsión del mercado. Un buen análisis fundamental, por ejemplo, tiene que escoger criterios para crear modelos y estimar magnitudes a las variables a dichos modelos, y ambas cosas son intentos de aproximación a la realidad subjetivos en mayor o menor grado. Como en todas las actividades humanas, el enfoque es determinante.

La coherencia, el método y la disciplina, son los aliados necesarios para hacer de esta subjetividad sólo un handicap dentro de nuestras posibilidades. Los beneficios que puede reportarnos compensan. Así que será mejor que nos resignémonos. Es posible no se pueda llegar mucho más lejos.

4. Requiere de “sentido incomún” y pulmón

Sin una buena actitud, de poco sirven todas las herramientas del análisis técnico. De nuevo, como con cualquier otro método. El inversor debe aprender a desarrollar su actividad de un modo lo más sistemático posible, sin olvidar que esto es una arte, pensando ex ante y tomando decisiones sin excusas. Luego lo primero es sistematizar en la medida de lo posible el modo de operar, mecanizar la pregunta básica: “qué hacer”. A mis compañeros de Ágora les gusta mucho una frase que solté un día: chicos, tenemos reglas para no hacernos preguntas.

Un sistema de especulación sólo se ocupa de poner a la probabilidad de parte del inversor, de modo que con una buena gestión del capital se garantice el que se alcancen los resultados que da el largo plazo pero no necesariamente un tiempo menor a éste. Eso sí, sin las penas que éste pide al que nada hace. Por ello el sistema deberá ser protegido por una buena logística y autocontrol, de otro modo es posible que se fracase antes de que la probabilidad pueda imponerse; luego toda vez que un sistema estadístico basado en ésta sólo triunfa con total seguridad a medio/largo plazo, debe diseñarse una metodología de inversión/trading que permita que el tiempo que debe transcurrir discurra, que no se agote el capital antes de que la probabilidad se imponga. Hay que darle tiempo al sistema por mucho market timing que efectúes, y eso requiere pulmón financiero.

No basta con saber qué hacer, es también completamente necesario saber cómo hacerlo y cuándo hacerlo; es un tema de actitud. La necesidad de actuar bajo el filtro de este sentido que he querido llamar “incomún” -ya sabemos que el sentido común es el menos común de los sentidos, es sin duda una limitación. Una limitación que deja bien a las claras que el resultado final depende de cada uno de nosotros, que pone sobre la mesa que el mérito del sistema es sólo ponernos en camino, pero que no nos llevará al puerto deseado.

5. Es un arte.

Sobre el arte ya hablé en su momento y… ¿Qué no lo es en lo vivo?

Cuentan que Ludwig Van Beethoven dijo que un genio era en un noventa y nuevo por ciento trabajo y un uno por ciento del suave toque. Si no hay fórmulas mágicas ni siquiera para los titanes, tenga claro que para nosotros, los hombres corrientes, todo responde al trabajo. Podemos, pero si nos olvidamos del grial y los unicornios.

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10 comentarios en “Los”inconvenientes” del análisis técnico

  1. Con la de dinero que, tengo entendido, está ganando ahora Cabrero es de suponer Carlos que ya te haya devuelto el dinero que le dejaste para irse de vacaciones. ¿Podrías confirmarlo para quedarnos más tranquilos y poder lavar un poco la imagen de este sujeto?

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    1. No fastidies, bastantes cosas le di en vida a este personaje. Desde los 1000 euracos cuando se caso siendo un pipiolo (primera boda) hasta la mayor parte del capital de Ágora que posee. Nada, prestado y documentado. El vivir tranquilo se le acaba, no se come los turrones en paz, ya te lo adelanto, pero es que he estado centrado en reflotar Ágora y en tener un bebé que nos ha costado muchísimo a su mamá y a mí. Logrado lo más importante, ahora vamos a por lo que es de justicia.

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  2. Esa rajada que has pegado hoy en la radio sobre mi primo, con independencia de lo que haya ocurrido entre vosotros, no me parece nada elegante…
    La ropa sucia hay que, como hace él, lavarla siempre en casa

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    1. No querido, con independencia de lo sucedido no, porque en tal caso no se hablaría de Bárcenas, de Pujol, de Rato, ni de nadie que sobrepasa los límites del decoro. Pues claro, hay que lavar las cosas en casa. Si hubiera querido limpiar las cosas en casa habría obrado de cara y no a traición. Pero a tu primo lo único que le parece bien de la manida frase es que le beneficia el silencio. El contenido le da absolutamente igual porque carece de todo principio ético o moral.

      Verás, tu familiar quiere lavar la ropa en casa porque si la lavamos en público no tendría muchas opciones de futuro. Saltarse todos los códigos éticos y dedicarse al asesoramiento desde un medio de comunicación no parece muy apropiado. Después de haber machacado por la espalda a su empresa y a sus empleados, qué quiere. Tu primo es de los que nunca se moja ni tiene enemigos, es de los que mata callando. ¿Elegante? Supongo que ahora tiene el dinero que antes decía no tener, no en vano le levantó a Ágora el 65% de sus ingresos firmando con nuestro mejor cliente, cliente que yo le presenté, y sin ocuparse de que éste pagase lo pactado para tal contingencia a fin de, al menos, proteger a las familias de los empleados de Ágora. Y es que para adueñarse de ello sólo había que hacer lo que Doblado no aceptaba: operar más para que en elEconomista estuvieran contentos. ¿Tú me vas a hablar de elegancia? ¿Elegancia sin principios? ¿Elegancia sin ética? No querido, vincular labor comercial y operativa está prohibido en cualquier entidad regulada. Parece que a tu primo los demás le importan un bledo, empezando por los clientes de Ecotrader, a la luz de sus actos: aceptar un trabajo que tu propia empresa tiene firmado por tres años más sin ni siquiera preocuparte porque se cumpla la cláusula penal, y sabiendo que se te ha rescindido, entre otras falacias, por no operar lo suficiente. Explicitado por elEconomista en la rescisión aunque pueda parecer increíble. Y mira, esto no es vida privada, sino algo de interés público que quizá debería molestarme en demostrar con pruebas y así zanjar el tema. ¿Te parecería mejor?

      Tu primo le levantó a su propia empresa el 65% de sus ingresos de la noche a la mañana y sin avisar, sólo días después de implorar dinero para irse de vacaciones. Y alguna cosa más que callaré hasta que se escuche en el juzgado. Eso no es elegante. Y es especialmente sucio dentro de lo poco elegante, hacérselo a la empresa que te viene permitiendo pagar la hipoteca y los caprichos de tus hijos desde hace años (pese a tu dudosa aportación de valor), sí, es muy poco elegante hacerle eso al tipo que te ha conseguido todos tus trabajos desde que empezaste. Al padrino de tu boda. Es muy poco elegante hacerle eso a la empresa de la que, gracias a la generosidad de quien llamabas hermano, eres socio y consejero. Y es poco elegante es hacerlo por la espalda, aprovechando las vacaciones que pagas con el dinero que te ha dejado la empresa que vas a despellejar y mientras tu socio te cubre trabajando en doble turno para que puedas descansar en Grecia. ¿Conoce tu primo las obligaciones de un consejero y socio? ¿Imagina quizá a un buen padre de familia comportándose así? Pues que le vaya echando un vistazo al código penal.

      ¿Era Judas Iscariote un tipo elegante? Makinavaja dijo una vez que en este mundo oscuro y sin ética sólo nos queda la estética. Algunos, incluso dedicándonos al dinero, no necesitamos lecciones de elegancia porque nuestro mundo tiene alguna lucecita. Así que, amiguito, no vengas a darme lecciones ni a enmendarme la plana porque todo lo que consigues es que hable sobre quién es tu primo. Y si lo ponemos en el foco, y se van enterando los clientes de Ecotrader, igual se acaba el chollito que yo cree durante 12 años y él se agenció en 12 horas. Yo hasta ahora he ido justo de tiempo, para salvar los empleos de las personas que dependen de Ágora, como para contar con detalle y prueba todo lo que tiene que ver con la herramienta de la que vive, Ecotrader. Una herramienta para cuyos dueños, los “señores” de elEconomista, parece que lo primero es operar lo suficiente para dar sentido a una campaña comercial -explicitado por ellos en la rescisión aunque parezca increíble- y luego y si es posible, el interés del cliente. ¿Quién quiere ética en un medio de comunicación, verdad? Tu primo, lo que lava en casa es la sangre de los suyos. Así que dile a tu primo que sin ética, sin principios, y con las manos manchadas tras apuñalarnos por la espalda, no está en condiciones de pedir silencio. ¿Además del dinero también querrá que ponga la cama?

      Anda, a correr y dile a tu primo que esto sólo acaba de empezar…

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  3. Además de atacar de forma ilegal la honra y reputación de mi primo, has revelado y sigues revelando datos de su vida íntima, conculcando el derecho a la intimidad que tenemos todas las personas. La ley prohíbe dar a conocer estos datos de la vida intima y la vulneración de tales derechos puede llevar aparejada una pena de prisión de 6 ó 7 años.

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    1. ¿De forma ilegal? Eso tendrá que decirlo un juez. Está invitado a ponerme una querella. ¿A qué espera? Sabe cómo hacerlo… Si un juez me condena a 7 años por hablar de MI vida y de MI empresa, habrá que acatarlo. Espero y deseo que sea igual de estricto cuando se trate de cosas que van más allá de comentarios sobre personas PÚBLICAS (por sus actos les conoceréis), cuando se trate del puesto de trabajo y del medio de subsistencia de los empleados de la empresa de la que tu primo es socio y en la tenía mayoría en el Consejo de Administración junto a su compinche, Carlos Iburro, el actual director comercial de Ecotrader y antiguo consejero delegado de Ágora. ¿Qué cosas verdad? Consejero Delegado y Consejero simple de un Consejo de tres, trabajando inmediatamente para la compañía que les rescinde -la editora de elEconomista- porque según ésta no operan lo suficiente para satisfacer sus necesidades comerciales además de no cumplir con su cometido (textual), empresa y que además se niega a indemnizarles con la cifra pactada para una resolución unilateral años antes, cuando esa empresa nos pidió que se desarrollase un clon de nuestro negocio /ay la buena fe) y se les traspase por contrato cientos de clientes a cambio de dicha cláusula. Qué cosas, qué juicios.

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