La línea de tendencia, madame de la aberración

En anteriores posts he establecido las ideas necesarias para comprender qué es una tendencia, con sus tipos, clases y características. A partir de ello se extenderá todo, pero de momento vamos a quedarnos con eso que lleva a tantos “analistas técnicos” a la mayor de las aberraciones: la línea de tendencia o directriz. Confundir tal cosa con una tendencia se ve todos los días, y sí, es una aberración.

El concepto de directriz o línea de tendencia

Este es un elemento, por lo general, sobreestimado. Mucho. La mayoría de los procesos tendenciales no presentan directrices, y la pérdida de líneas de tendencia en general no advierte de cambios de tendencia sino de una simple pérdida de momento, de aceleración. Sin embargo, es continua la referencia a éstas como si fuesen el marco sacrosanto e inviolable que permite que la interacción entre oferta y demanda mantengan un rumbo determinado… Abracadabra, párate cabra. Si algo pretendo cuando escribo, es colaborar con la ruptura de esa aureola de “esoterismo” que parece haberse establecido en torno a lo técnico. Soy un escéptico, especialmente en lo que a mis pequeñas herramientas se refiere. He afirmado continuamente que esto es un arte, pero también que tiene sus porqués.

La línea de tendencia es la representación gráfica más simple de que existe estructura direccional, sea alcista o bajista, en un activo. Las directrices han sido asimiladas a la columna vertebral del cuerpo humano, como si al romperse éstas el discurso del precio cambiase de dirección. Lo cierto es que no es así, como vamos a ver tras definirlas.

Básicamente, una directriz alcista se obtiene por la unión de mínimos relativos sucesivamente más altos, crecientes, tal y como puede verse en el gráfico inferior-izquierdo. Una directriz bajista se obtiene por la unión de máximos relativos sucesivamente más bajos, decrecientes, tal y como puede verse en el gráfico.

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Puede verse en los dos gráficos cómo se traza una directriz: uniendo mínimos crecientes o máximos decrecientes. Aprovecharé para insistir en que una tendencia alcista viene definida por los mínimos ascendentes de la misma, eso es lo que cuenta realmente. Y viceversa. Puede verse como en el primer caso la pérdida de la directriz podría haber sido una oportuna señal de venta, durante largo tiempo al menos, pero también como en el segundo habría sido una nefasta señal de compra si ésta no se hubiera gestionada adecuadamente. De hecho podría incluso discutirse que en el primer caso se tuviera una señal de venta óptima por dos motivos: la tendencia no se volvió bajista sino lateral, y es la ruptura de esta tendencia lateral a la baja la que dio paso al cambio de tendencia. Entraré más a fondo en esto próximamente…

He escuchado demasiadas veces cómo se confunde la pérdida de una directriz con un cambio de tendencia. No es así muchas veces, especialmente si la pendiente de progresión de los precios viene siendo muy elevada. Podemos considerarlo un indicio, pero no más. Una tendencia solo puede haberse roto cuando caen mínimos relevantes para la misma, que en general debemos considerar que se corresponden con los últimos mínimos o máximos relevantes para el ciclo, o sea, aquellos tras los cuales se produjo una última secuencia de máximos o mínimos decrecientes en la dirección de la tendencia en curso. Recuerda que no debes inventarte tus stops.

Trazado de la línea de tendencia

Son necesarios dos mínimos/máximos (puntos 1 y 3 del gráfico inferior) sucesivamente más/menos elevados para que pueda evidenciarse y trazarse una directriz alcista/bajista. La confirmación de cualquier posible directriz, así como de hecho el establecimiento definitivo de la idea de tendencia -en esto sí son casi cuestiones idénticas-, la tendremos con la ruptura alcista o pérdida bajista del máximo o mínimo previo en la dirección de la directriz en formación. O sea, mediante la consecución de un nuevo máximo, un punto cuarto, se tendría una directriz alcista o una directriz bajista. Veámoslo con un ejemplo alcista.

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Puede verse en el chart semanal de Yahoo como la unión de los puntos 1 y 3 y su posterior prolongación, constituyen la línea de tendencia. Una línea de tendencia que se confirmará al superarse el punto 2, y que será a partir de ese momento un soporte potencial, dinámico, con pendiente positiva -no todos los soportes son horizontales-. Su rotura por parte de las cotización sería simplemente una advertencia de la posibilidad de un cambio en dirección de los precios, ni más ni menos. Simplemente eso, nada más, y no pueden deberían considerarse elementos suficientes como para tomar decisiones de compra/venta.

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2 comentarios en “La línea de tendencia, madame de la aberración

  1. Pues si Don Carlos buen articulo como siempre, mi opinión al respecto es que cuando llevas pocos años y solo has leído la literatura existente, donde ponen lo de las líneas de tendencia es posible que pienses que funcionen, el problema lo tienen cuando llevan mas años y siguen creciendo que las líneas de tendencia funcionan, que a mi parecer es porque son poco observadores de los gráficos, si miraran mas gráficos y dejaran los clásicos libros les iría mejor a los que tiran líneas de tendencias.

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