Estas son las cosas que importan

Llamaban mucho la atención dos cosas la semana pasada: el movimiento de recaída de la volatilidad tras un reversal en zona clave -como en el S&P500 pero mucho más decididamente- y la corrección de los bonos. Decía que resultaba extraño que la renta variable no hubiera rebotado pese a la corrección de éstos. Y dicho y hecho.

El movimiento lateral de las últimas semanas se decantó del lado alcista el martes con la superación de los 4.810 puntos del Nasdaq100, los 8.850 del Ibex35 y los 3.000 del EuroStoxx50. Todos esos niveles cayeron a la vez, proponiendo formaciones potencialmente alcistas sobre niveles de soporte; especialmente llamativos en el caso europeo. Son patrones desplegados con igual claridad en las versiones total return de los índices, como suele suceder cuando hablamos del más corto plazo, por lo que no merecía la pena complicarle la búsqueda. No lo hago por afición ni por esnobismo, que de todo me han dicho por ahí por atreverme a cuestionar lo establecido, sino porque soy hombre de convicciones los siete días de la semana. Comprendo que no es algo que no vemos todos los días en el circo del análisis técnico.

La semana ha puesto a los índices de renta variable en su sitio, donde pedían los bonos. Éstos, por su parte, no se movieron mucho. Intuyo necesitamos que sigan cayendo si queremos aspirar a una ruptura de altos previos sin una mayor corrección en tiempo o profundidad; algo que al menos el mercado norteamericano justificaría perfectamente habida cuenta de que desde el mínimo al máximo del movimiento de recuperación que se mantiene desde febrero el alza se ha acercado al 18 por ciento, que se dice pronto.

Vengo planteando una recuperación hacia el máximo histórico del mercado norteamericano y en el máximo histórico estamos desde hace semanas. Pero es verdad que lo he hecho pensando en que saltaremos más allá de los mismos desde el principio y eso está aún por ser logrado. Y la mejora de estos días, por ahora al menos, no va más allá del muy corto plazo, no va más allá de un alejamiento del minisusto, del pequeño fantasma que anida siempre en el codicioso corazón de los hombres cuando las cotizaciones se tambalean aunque sea por sobrecompra y la más habitual de las cosas.

Si el crudo supera los 51 dólares, la volatilidad perfora soportes y el Bund alemán no salta por encima del 164,5 -mucho mejor si pierde el 163-, el mercado tendría condiciones para irse por encima de la zona de máximo histórico sin que se produzca antes otro minisusto antes de que que, eventualmente, se confirme lo que le propuse en mínimos de febrero: un suelo en tendencia principal. Y es que hay cosas, que no pasan cada semana, ni siquiera cada año. Ni se gestan ni se confirman cada dos por tres. Hablo de las cosas que a mí, como inversor, me importan. El resto, no me interesa en lo más mínimo.

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