2014: Una indecente odisea en elEconomista

Empecemos con un poco de música, guiño a un momento de otra odisea que considerando las imágenes bien puede servir de alegoría… Entre lo bruto que es el mono, los palos que reparte, y la cabra que hace de extra, yo creo estamos todos.

Con este capítulo empieza realmente una odisea, la odisea de alguien como tú, con tus demenciales principios. Una odisea con un montón de pasta de por medio, una odisea típicamente española, protagonizada por un medio de comunicación, “liberal” por las buenas y liberticida por las noches, y sus juguetes… Este es el principio de la Odisea que me puso rumbo al espacio, un espacio bastante infernal, pero espacio en definitiva.

Al fin y al cabo, no hay nada más “saludable” que salir de tu zona de confort, incluso aunque seas empujado al vacío por tu propio hermano. Como os conté en Mentiras, traición y corrupción en elEconomista, este blog toma un carácter más personal y parte de la temática va a tener que ver con mi experiencia como emprendedor. Alcanzada la cuarentena con algunos éxitos y fracasos, hace meses que arranqué este blog con la idea de compartir. Y pienso, tan en boga como está la idea de emprender, que voy a hacer algún bien hablando largo y tendido del más memorable de mis errores; que no sólo de análisis técnico vive el hombre. No nos explican lo duro que resulta levantar un negocio y, sobre todo, que lo más difícil es mantenerlo a flote. De hecho, hay que estar preparado para que te lo intenten hundir supuestos amigos y parientes. Dios dijo hermanos, pero muchos resultan primos.

Es la historia más vieja del mundo -fue Caín el que mató a Abel-. Los que están más próximos a ti son los que te entregarán al Sanedrín llegada la hora si a cambio pueden sacarse una bolsa de monedas que nunca podrían conseguir por sí mismos. Cuando alguien no tiene el talento necesario para conseguir con buenas artes el dineral que le ofrecen a cambio del engaño y la traición, está más cerca del reverso tenebroso de la fuerza. Y ojo con eso, porque automáticamente esa gente te va a exponer a un viaje peligroso. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, y el odio al lado oscuro… Hay momentos en que temo haber sido seducido por él, pero luego recuerdo que los Jedi no solían dejar a los Sith campar a sus anchas. Y siempre son dos, un maestro y un aprendiz. El gordo y el flaco, el dúo sacapuntas, Banner y Flappy…

Mi primer consejo como empresario es el siguiente: no lleves en tu mochila a mediocres por muy abajo que se hayan deslizado en ella por el paso de los años. Cuidado con tus emociones, pues el infierno está lleno de buenas intenciones. Yo puse uno en lo más hondo, y por tanto sé de lo que hablo. Nadie me lo ha contado, es el bhavana maya panna.

 

¿De verdad quieres emprender?

Pues lo segundo que debo decirte es que jamás debes poner a tus clientes en manos de un tercero aunque eso te ofrezca menos altibajos; sobre todo si la persona que has puesto a tu altura vive por encima de sus posibilidades, o si no compartes muy claramente el modo de ver la vida y los negocios de los unos y otros. De otro manera, llegada a hora te masacrarán sin dudarlo para hacerse con lo que es tuyo. Sin piedad. Y va a importar un carajo lo que hayas hecho antes por ellos, que tengas nóminas que pagar, o que estés en un momento delicadísimo de tu vida -mi esposa y yo, por ejemplo, estábamos en un proceso de fecundación in vitro que derivó en embarazo de alto riesgo-. De hecho, te golpearán justo cuando vivas el momento de mayor inestabilidad, a fin de presionarte tanto como puedan en pro de un acuerdo que te resultará insultante en lo económico y, sobre todo, en lo emocional. Te lo iré contando, pero por ahora me basta con que tengas muy claro que si confías en quien no tiene más talento que estar a tu sombra durante años puedes verte obligado a empezar de nuevo, soportando todos los costes, mientas los demás viven de clientes que durante años conseguiste mientras ellos andaban en otra cosa que no se les daba demasiado bien.

No esperes ser tratado como tratas. No olvides que hay gente que sólo tolera ser querida como quiere que la quieran. Si eres tan tonto como para hacer todo lo que te planteo que no hagas -yo lo hice poniéndome en manos de elEconomista-, es absolutamente importante que no tengas deudas, que intentes no asociarte con quien las tiene para mantener un alto tren de vida -pues ese será el traidor-, que mantengas muy fuerte tu marca personal, y que te sientas siempre preparado para reinventarte. Yo me ocupé de todo menos de huir de los que viven por encima de sus posibilidades. Afortunadamente, también para mis empleados y resto de clientes, procuré vivir siempre bastante por debajo de las mías pese a conducir un Porsche -que no compró mi papá- siendo un treintañero.

Pero vas a necesitar también algo que llamamos suerte. Yo la tuve al conocer a mi esposa algunos años antes, pues es gracias a su excepcional talento que nuestra familia ha podido mantener el rumbo para que yo me dejase parte del patrimonio en reflotar el negocio. Veremos si me permiten conservarlo por hablar. Gracias, mi querida chinita, por ser lo mejor de mi vida.

Pese a que ya he contado por encima lo sucedido, o quizá por ello, muchos se preguntan cómo pudo pasar todo y otros si todo es fruto de mi imaginación…

¿Por qué la estrellita cañera de elEconomista se cayó de la noche a la mañana, sustituido por un tipo que no genera frío ni calor? ¿Cómo sus controvertidas tribunas fueron sus reemplazadas por un soliloquio permanente, en forma de anuncio de Ecotrader y de una desconocida EAFI que es competencia de aquella de la que es socio el “nuevo”? ¿Por qué el alma mater de la herramienta de inversión de elEconomista salió por la puerta de atrás de la noche a la mañana? ¿Por qué Ecoprensa cambio al Risto Mejide de las finanzas por alguien más plano que un casquete polar?

Por Dinero amiguitos, por dinero…Fue desolador para mí comprobar que había estado ocho años trabajando con extrema lealtad para una casa, elEconomista, donde todos los principios fracasaron. Pronto os lo mostraré.

De cómo se rompen de la noche a la mañana veinte años de amistad con un individuo al que le has conseguido directa o indirectamente todos sus empleos, al que recoges en tu casa de Madrid cuando sale huyendo del primero, un tipo al que apadrinaste en su primera boda haciéndote 1000 kilómetros entre avión y taxi para llegar a la hora, al que “regalaste” la mayor parte de las acciones en tu compañía que posee -y que en parte quiso vender a un amigo mío sólo días antes de cargarse la empresa, aunque sobre esto y cómo devolvió el dinero, imagino que cuando se dio cuenta de que podía cometer una estafa, también os hablaré largo y tendido en otro momento-, de alguien a quien prestas dinero sólo unos días antes de que apuñale de muerte a la empresa de ambos, del tipo que ni siquiera ha devuelto el ordenador que le puso la compañía para trabajar -pese a que se le ha reclamado reiteradamente- y que debe seguir usando para hacernos la competencia sin tener licencia para ello… ¡Qué decir de todo eso! Cuesta encontrar las palabras y además parece ser que decirlas podría ser constitutivo de delito.

 

¿Que por qué no lo he contado con detalle hasta ahora?

He tenido que centrarme en lo que era urgente aunque eso supusiera dejar al margen, por un tiempo al menos, lo importante. Solucionado lo urgente, bastante bien por cierto, creo llegada la hora de cumplir con mis obligaciones. Al fin y al cabo, esta aventura en la que ya ando va a ser utilizada en mi contra, generándome un gran coste tanto personal como profesional; que se sumara a lo que ya llevo, que no es poco. Pero hoy me siento en condiciones de hacerlo con la misma firmeza con la que no me dejé corromper hace casi dos años pese a lo que se me iba a venir encima.

Debía superar escollos personales de importancia, y poner en orden una compañía que quedaba a los pies de los caballos -hoy tengo un equipo increíble en el proyecto, pero la situación inicial era dantesca tras perder de la noche a la mañana cerca del 70 por ciento de nuestros ingresos-. Podría haberme refugiado en una gestora para mantener mi alto nivel de vida al evitar la cantidad de costes brutales que genera una EAFI, pero eso me hubiera dejado sin independencia y suponía echar a todos los empleados a la calle. Además era necesario avanzar en los procesos judiciales, y trabajar en otras reclamaciones como las que vamos a plantear ante la CNMV y la Agencia Nacional de Protección de Datos. Y para eso necesitas también abogados, muchas conversaciones y paciencia.

Soy un firme convencido de que tiene que existir otra manera de hacer negocios, que este país está harto de corrupción y mamoneo, de estacazos e impunidad, de que lo conviertan cada cierto tiempo en un lodazal. Enfrentarme a un poderoso medio de información económica y denunciar que haya obrado del modo en que con detalle os voy a ir contando -y que a mí me parece enfermizo-, no es algo que pueda ni deba hacerse a la ligera si uno no quiere que le pasen por encima. No cabe esperar un juego limpio.

Es cancerígeno que elEconomista permita lo que parecen estar llevando a cabo los “señores” Joan Cabrero y Carlos Iburo en sus tierras. Según parece desprenderse de las pruebas que poseo, el dúo que dirige analítica y comercialmente Ecotrader está desarrollando actividades que están vedadas legalmente a aquellas personas físicas y jurídicas que no han sido expresamente facultadas por el regulador para ello. Iburo y Cabrero ni son ni trabajan para gestora o EAFI alguna desde que dejaron Ágora, por mucho que nombren a JM Kapital para intentar asociarse a quien sí tiene licencia; cubriéndose así con su manto ante los lectores.

¿Hará elEconomista una limpia cuando próximamente publique las pruebas? Lo dudo mucho.

Y es que todo podría haberse facilitado por editorial Ecoprensa. Cuando hace casi dos años intentaron enterrarme entre todos, el hoy director comercial de su herramienta Ecotrader, Carlos Iburo -el poli bueno que decía estar alucinando con lo que estaba sucediendo, pero que declaró lo contrario hace unos días en sede judicial-, me ofreció la posibilidad de tener los contactos de los clientes de pago elEconomista para vender nuestros productos. Sólo tenía que tomar la sabia decisión olvidarme de todo, ponerme unos puntos de sutura en el trasero, y seguir con mi vida como si nada hubiera sucedido. Sí, el titular de mi anterior post pudo haber incluido la palabra sexo, ciertamente…

Al margen de que eso nos hubiera situado en una situación muy comprometida porque compartir los datos de los clientes de Ecotrader estaba -y sigue estando- prohibido expresamente en el contrato que se firma cuando se suscribe la herramienta en cuestión, eso resultaba además realmente gravoso para Ágora, de quien éste era entonces Consejero Delegado, al producirnos un evidente perjuicio económico. Volveré a esta candente cuestión en su momento, y por supuesto animo a todos ellos a querellarse contra mí por estas revelaciones. Será más fácil y divertido demostrarlo.

Denunciar algo así, sucediendo dónde sucede, ni debe ni puede hacerse a la ligera. De hecho, ya he tenido que defenderme de una acción judicial en la que se le reclamaban a Ágora 50 mil euros por hablar sobre lo sucedido en relación a la rescisión unilateral e injustificada que llevaron a cabo los “liberales” señores que dirigen Editorial Ecoprensa sin atender para ello al contrato firmado entre las partes. Luego nos extraña que en España se le tenga miedo a la palabra liberales…

Por citar algunos de los motivos por los que Ágora se defiende en los tribunales más allá de la cuestión mercantil, decir que Cabrero e Iburo, ya imputados por presuntos delitos de administración desleal relacionados con lo sucedido en relación a elEconomista, deberán aclarar también el cobro de sueldos extraordinarios por trabajos no realizados sólo unas semanas antes de dejar a su empresa sin más de la mitad de sus ingresos, así como el uso de una tarjeta de crédito por la que se evaporó aproximadamente 10 por ciento del beneficio de la empresa durante los dos últimos años en que fueron mayoría en el Consejo de Administración en cuestiones tan del negocio como la compra de artículos de fumador, ahumados, hoteles para los papás, disposiciones en efectivo, o una cena para dos personas en el muy de moda restaurante Diverxxo la noche después de la dimisión de Cabrero y la noche antes de que dimitiese Iburo si no contamos el fin de semana. Hasta ese punto estaban convencidos de que se iban a hacer con el resto de la compañía… ¡Había que celebrarlo!  En términos relativos al negocio, lo de las tarjetas black de Bankia es una broma.

En fin, piénsatelo querido emprendedor. Y para que lo hagas, te dejo con un pedazo de tema que me motivó muchísimo durante la primera parte de mi odisea. Hacía años que no corría, y la verdad es que Eldorado lo ha hecho más fácil con sus temas ligados a las bajas pasiones. El que hoy cierra este post se llama El último tren y nos habla de gente que vive fingiendo lo que no es, que parece irradiar virtud desde su dorado atrio, de gente es capaz de todo por la pasta.

Quiero darle las gracias a su líder espiritual y buen amigo mío por componerlos y permitirme hacer uso de ellos en este blog… Y ahora recuerda, todo esto también te afecta a ti. En tus manos está compartir la historia, poner un granito en la playa que construimos todos con nuestras acciones. Quizá no se divertido como le decimos a los pequeños, pero es importante para que la gente sepa con quien se juega los cuartos.

¡Bienvenido a la jungla! Que no haya paz para os malvados.

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17 comentarios en “2014: Una indecente odisea en elEconomista

  1. …A cierta edad uno ya no habla por boca de ganso …habla de lo que uno ha vivido en todo el concepto de la palabra…
    …Aunque en ciertos temas, la confianza y la lealtad, algunos todavía no escarmentamos en cabeza ajena …y hasta que no topamos tres veces tres contra el muro…
    …Como siempre gracias por compartir tus conocimientos, un placer.

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  2. Buenas tardes Carlos, soy Eiko, seguidor tuyo desde hace más de 10 años. Uno ya no se sorprende de nada porque lees un montón de cosas y te das cuenta que gran parte de los que nos dicen es mentira. Te sigo desde hace tiempo y a parte de ser The best, sé que eres buena persona, que tienes sentimientos y eres un comprometido con muchas cosas. Sigue siendo así, lucha

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  3. Me parece maravilloso que destapes todo este asunto con la sinceridad y la valentía que lo haces. Te sigo desde hace tiempo y he asistido a seminarios tuyos. Creo que todas las personas tenemos ese lado oscuro, pero la diferencia esta en que algunos luchamos para no caer en él, y otros se dejan arrastrar con bastante complacencia.
    Animo Carlos y a seguir adelante.

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    1. Sin duda Josep, la lucha existe. A algunos les bastan unas braguitas para caer, a otros algo de plata, cuando no las dos cosas. En mi caso es un poco más difícil, y así ha sido mi vida: de derrota en derrota hasta la victoria final.

      Un abrazo, y que no haya paz para los malvados.

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  4. “El que mal anda ,mal acaba” ,”el que ha hierro mata a hierro muere”etc,a ese tipo de lamentables personajes que tanto abundan solo hay que darles tiempo,van a acabar mal si o si,porque van de listos pero en el fondo y la superficie son enormemente estupidos y la estupidez se paga,solo es cuestion de tiempo.Un saludo

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