Aquellos días de cuchillos largos en elEconomista

Como os contaba en el anterior post de mi Odisea como emprendedor, intuí pronto que estaba siendo brutalmente traicionado; pero me tocó hacerme el loco a fin de poder jugar mis pocas cartas. Sabía que irían a por todo, así que dejé a mis socios que imaginasen que podía picar el anzuelo…

Lo primero que debes recordar en momentos así es que no estás realmente sólo. Ojo con la idea de escapar en un barco pequeño cuando te joden los más cercanos. En ese momento, la tentación de recogerte en ti mismo es fuerte. En la vida de todo ser humano hay gente tóxica, así que como te diría mi amigo Emilio Duró: déjate de tonterías que el mundo no está conspirando contra una mierdecilla situada quién sabe dónde.

 

Tienes tu parte de ponzoña, la hayas encontrado o no. Búscala si no la conoces. Felicítate por haberla encontrado si has dado con ella queriendo o sin querer. Considera que también te toca tu parte de gloria. Como te diría Gandalf, lo que nos diferencia a los unos de los otros es qué hacemos con el tiempo que se nos ha dado.

 

Sírvete de un momento así para la catarsis. Y en ella lo primero es reencontrarse con los que son leales, los que te siguen con independencia del dinero que haya sobre la mesa. Tatúate su nombre en algún brazo para no olvidarlo del todo, pues lo harás en su mayor parte dado que el cerebro se ocupará de ello para que puedas volver a ser feliz. Al cerebro, la verdad le importa una mierda. Y luego, cuando te pongas manos a la obra para reestructurar tu empresa, no cometas de nuevo los errores que te hicieron vulnerable. El que con niños se acuesta, meado se levanta. Hay distancia entre ser bueno y ser bobo.

 

No ignores tu intuición.

Si crees que te la pueden jugar, probablemente ya te la estén jugando. A mí no me cogió muy por sorpresa lo de Cabrero tras ver cómo se comportaba durante su ruptura matrimonial. Pero sí andaba dubitativo en relación al papel que estaba jugando el tercero en concordia, Carlos Iburo, que obviamente juraba y perjuraba no tener nada que ver con el magnicidio del mismo modo que Cabrero había jurado y perjurado que su próximo viaje a la felicidad no pasaba por meterse en el bolsillo el contrato que pertenecía a la empresa que debía representar lealmente como socio y consejero. Así lo sugiere el código penal.

Angelicos, que hubiera dicho mi bisabuela mirándoles con cara de asquete…

Recientemente, en la apertura del proceso judicial que hemos emprendido contra ambos por administración desleal y apropiación indebida, reconocieron haber estado negociando con elEconomista desde muchas semanas antes de la rescisión de la empresa que representaban. Dos de los tres consejeros y socios de Ágora EAFI, negociando para sí mismos el contrato que sostenía a la misma y a sus empleados… ¿No es maravilloso? Merece la pena darles crédito cada vez que nos venden algo desde Ecotrader.

Te decía más arriba que andaba un tanto desconcertado con Iburo, que era lo que buscaba el dúo sacapuntas mientras se cerraban los tratos y se preparaba la captura de tantos clientes de Ágora como fuera posible por si servidor no aceptaba vivir de rodillas.

Pero contra su expectativa -yo estaba en un complicado proceso de fecundación in vitro justo en ese momento-, y acompañado de ese titán que es mi mujer -en cuya inteligencia superior siempre confío-, tomé la iniciativa. Me ayudó mucho también una conversación mantenida con uno de los amigos que compartíamos por entonces Cabrero y yo. Gracias a ambos acepté que estaba viviendo una película de intriga: todo era un plan, organizado por los actores con los que venía conviviendo, que luego comprendí: no sólo querían hacerse con el control de Ecotrader, sino también de Ágora; a quien podían dejar en una situación financiera muy complicada o directamente agónica si no me avenía a sus condiciones. Elegir era cosa mía.

 

Pon una grabadora en tu vida

Cuando tienes muy poco tiempo para mejorar el jaque al que estás siendo sometido, tu reacción debe centrarse en conseguir algunas cartas más: olvídate de revertir la situación hablando con tus socios. ¡Ya estás muerto! Ellos son los que te están matando te cuenten lo que te cuenten. Lo que hagas en el poco tiempo que te queda de oxigeno debes concentrarlo en tus opciones para llevarlos frente a los tribunales si no es el dinero lo que te mueve -si lo fuera seguramente no habrías llegado hasta aquí, y seguirías cómodamente instalado en tu vida de privilegiado, corrompido y operando tanto como sea menester para que te acepten en elEconomista. Siento decirte sin embargo que no estás en un país donde se proteja a la empresa o al emprendedor. Nunca.

Debo decir que luego descubrí cosas que me habían allanado el camino, pero no puedes contar con ello. Hasta para hacer el mal conviene ser también buen profesional, y quizá tú no tengas la “buena” suerte de haber convivido con chapuceros. El que es mediocre para unas cosas puede ser Mozart para ponerte la soga en el cuello y apretarla bien fuerte.

Mi plan era bastante desesperado, también te lo reconozco. Mi kit de supervivencia lo formaban un billete de tren, una grabadora, y mi fe en haber sabido hacerle creer a Iburro que estábamos más cerca de un acuerdo de lo que podía parecer. Grabé las conversaciones en las que el poli bueno, después de no haber vendido un colín en varios años, me ofreció un gran futuro de su mano, Cabrero, y Editorial Ecoprensa. Sólo tenía que olvidarme de reclamaciones legales, saltarme alguna ley, tragarme el orgullo, y aceptar convertirme en minoritario en mi propia empresa bajo pretexto de que elEconomista quería garantizarse que mis principios no volvieran a ser un problema para los negocios…  Poner la otra mejilla y pelillos a la mar. ¿Cómo negarte a un plan así cuando tras ser desterrado tienes por delante despidos y un desierto?

Lo que lee: elEconomista reclamaba, según Iburo, un cambio en el accionariado de Ágora a fin de que ésta pudiese beneficiarse de su “oferta”. Eso, o el infierno. Como dijo Nicolás Maquiavelo: si hacer el mal debes, hazlo a fondo y sin vacilaciones.

 

Hoy me despido de nuevo con mis inspiradores amigos de Eldorado, en concreto con la segunda parte de su tema más largo: Karma Generator. Es seguramente el lugar de su música que yo pondría de banda sonora para llevar este thriller a la gran pantalla. En la primera parte escuchareis a Cabrero hablando con su mamá -o a Iburo con su papá- presumiendo de sus grandes éxitos, y en la segunda veréis la carita de ambos en estos tiempos en los que se lo van a pasar bomba en los tribunales.

La fuente tiende a crecer, así que vamos jugando a entender… A disfrutar de lo votado.

 

Así que si has llegado hasta aquí… ¿No crees que la historia merece ser compartida para que elEconomista no se siga riendo de todo lo que promulgan sus principios fundacionales?

En cualquier caso habrá mucho más. ¡Bienvenido a la ecojungla!

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12 comentarios en “Aquellos días de cuchillos largos en elEconomista

  1. Por la plata baila al mono dice el dicho dice el dicho, algunos se lo toman muy en serio, que importa la amistad o perjudicar a otro….. Triste realidad.
    Carlos esto merece una pelicula!!!
    Un saludo.

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  2. Hola Carlos, fuí cliente de bolsagora y por no hacer lo que sugerías hoy no puedo serlo. El culpable yo, me reuní de quien vendía humo y nos quemamos. Se que decir esto ahora es jugar con ventajas pero, para mis adentros, se que no es así. Eso ya pasó. Al tema, decirte que nunca me gustó el cabrero. Son muchos los detalles y ese tono buenachón (me lo confirmaba). “Dicen, de los mansos me libre dios que de los bravos me libro yo” pues, eso. Así que, fuerza y caña a los mansos.

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  3. Estás dejando entrever que los del Economista querían entrar en el accionariado de Agora a través de las acciones que tenían Cabrero e Iburo y que intentaron venderte por teléfono los mismos con pacto de recompra de un tercero???? Si es así, mejor que hables claro de una vez y vayas directo al grano porque, como comprenderás, con tanta intriga nos estás mareando.

    Creo que andas muy confundido respecto a lo que dices de habrías podido seguir cómodamente en el Economista si te hubieses doblegado a sus exigencias operativas. Parece evidente que, en realidad, ellos ya se habían hartado mucho de ti y lo que querían era largarte ya que, bajo ningún concepto, les interesaba seguir con un tipo al que consideraban prepotente como tú y al que no tragaban ni compartían los modos con que, a veces, te dirigías a los clientes.

    Las verdades a medias ya sabes bien, de sobra, lo que son…..

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    1. Yo no dejo entrever nada, eso es cosa de tu calenturienta imaginación…

      1. Lo que querían era controlar Ágora a través del dúo sacapuntas, que es más fácil de manejar que yo. Pero que continuase trabajando y aportando mi liderazgo analítico (de rodillas). Y sobre todo aumentando la frecuencia de operaciones, que es algo que como ya he demostrado pretenden que DEBE ESTAR AL ALBUR de su política comercial. Si te marea, bájate, que igual no vales y tampoco pasa nada. ¡oh! Que insolentes es Doblado, lo que me ha dicho… También querían que dejase de mostrar mi españolismo desde mi cuenta de Twitter, que se ve que hace que perdamos lectores y clientes. Coño claro, empezando por mí. Pero lo primero es el compromiso con las ideas. Algo que, a estas alturas, ya tenemos claro que no se ve igual en un medio de comunicación que se pasa por el arco del triunfo sus propios principios fundacionales. Mi cuenta de Twitter, es mía.

      2. Lo que quiso venderme previamente Cabrero por 70 mil euros son acciones que yo le había permitido adquirir a un precio ridículo teniendo preferencia. Unas acciones que, si no se llegaba a un acuerdo con ellos, NO VALDRÍAN NADA. Algo que, por cierto, ya había vendido a Isaac de la Peña por 50 mil con descuento por pronto pago. Devolvió el dinero a Isaac invitándome a que yo se las comprara a él y luego le hiciera la venta (es que me acabo de fiar, no sea que a tu amigo se le vaya la cabeza y yo tenga un problema, jajaja… ¿No es maravilloso?). Intentó estimular mi avaricia para que creyese que podía sacarme la diferencia (cree el ladrón que todos son de su condición, y que poco me conocía el pobre después de todo…) como demostraré con los documentos que pertinentes. Vender a un socio es mucho menos grave delante de un juez que hacerlo a un tercero si, casualmente, te cargas la empresa que acabas de vender.

      Esta es sin duda la parte más vomitiva de la historia. Vas a matar a quien te ha permitido llegar a donde estás y tener lo que tienes…, pero antes intentas levantarle otros 50 mil euros, que la vida es dura. Angelito… ¿Por qué no se querellará contra mí si estoy faltando a la verdad?

      3. Prepotente, malos modos, blablablabla… Siempre la misma canción hilarante. Evidentemente estaban hartos de que defendiera a los clientes frente a sus puntos de vista. El resto, tu imaginación de nuevo. Algún día quizá postee los mensajes que -semanas antes de la masacre- intercambié con alguien que ha sido CRITICO en el desarrollo de ese proyecto, quizá la persona más importante. Su mensaje fue: no cambies, es tu manera de hacer las cosas la que te convierte en un rockstar. Jamás se me hizo reproche alguno a mis formas desde la casa. Siento joderte la vida, pero es así.

      4. Es un tema de dinero y de demostrar quien manda. Si no querían seguir conmigo, se me dice tranquilamente, cerramos la relación y todos para casa. Pero ni se incumple un contrato como han hecho ellos por algo que no estaba en el mismo (siento volver a romperte el corazón), ni se presiona a consejeros de otra empresa para que la traicionen para facilitarlo, ni se engaña a los clientes (la relación era con Ágora, no con Doblado), ni se hace todo ello para cambiar las reglas de juego de un producto que debería mirar por el interés de la operativa que paga el usuario en lugar del interés comercial de Ecoprensa.

      5. Que con todas las pruebas que he puesto sobre la mesa del puño y letra de esta gente, aunque vengas con estas idioteces, nos deja muy claro qué te pasa. De nuevo, siento joderte la vida. Hasta un niño de 12 años entiende que ante todo esto mis supuestas malas maneras son idioteces. No te preocupes, tengo material tan potente aún por publicar que al final conseguiré que lo entienda hasta una ameba. Puedes seguir mostrando tu odio, que te publicaré con sumo placer, pese a que tus argumentos no tengan nada que ver con la cuestión y resulten irrelevantes ante la gravedad de lo que estoy denunciando que ha sucedido en un medio de comunicación que va de top por la vida. Son pura conciencia social.

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  4. Puedes aclararme si tenías prevista alguna medida protectora para que Cabrero e Iburo no tuviesen libertad para vender sus acciones de Agora?

    Sabes que mediante póliza de operaciones al contado, se pueden vender acciones de Sociedades sin que se conozca quien es el verdadero propietario?

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    1. Con sus acciones uno hace lo que le place, incluso cuando se las han “regalado”.

      Pero vender acciones a un tercero valorando la empresa en 4 millones cuando la vas a dejar sin el 70% de los ingresos de la noche a la mañana, es tan inmoral como vomitivo. Y probablemente ilegal. Intentarlo con un socio seguramente sigue siendo igual de vomitivo, pero a los jueces les importa menos. Afortunadamente, no piqué por varios motivos. Y que esto no te suponga suficiente como para dejar de defender lo indefendible, dice mucho de ti y no precisamente bueno. Te aconsejo un cambio de héroe, en el mundo hay mucha gente admirable, y algunos incluso tienen buenas maneras después de escuchar idioteces todo el día. Unos auténticos y beatíficos cracks.

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  5. Por cuanto dices, Cabrero e Iburo, no son tan taimados porque podrían haber vendido sus acciones a Isaac por 70 mil eurs y no lo hicieron ofreciendo que lo hicieses tú a cambio de 50 mil eurs.

    No entiendo lo de inmoral y vomitivo en alguien como tú que estás metido de lleno en el manipulado mundo de los Mercados donde, precisamente, no es oro lo que reluce. Además se da la circunstancia de que, en este caso, no hubiesen engañado a nadie porque Agora, según tus comentarios, vale hoy mucho más de lo que valía hace dos años.

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    1. O no quieres ver o te cuesta…

      Iburo no tiene nada que ver en la venta. Cabrero vendió por 50 mil. LO HIZO. Pero luego devolvió el dinero y me ofreció hacerlo yo por 70 mil excusándose en que no se fiaba de De la Peña. Él NO PODÍA vender por 70 mil a éste porque ese descuento lo ofreció a condición de hacer la operación YA. ¿Vas imaginando el por qué de las prisas? Obviamente tras la “jugada” no habría NADA que vender. Mejor 50 mil en mano que 70 mil volando, especialmente si era yo el que los pagaba (frente a un juez, se supon que tengo la información necesaria pero un tercero evidentemente no). Te repito, la operación se realizó, pero los abogados debieron decirle: ¿dónde vas alma insaciable? Entonces me ofreció la operación a mí para que yo me sacase el extra. Pero no piqué porque no me muevo por avaricia. Así que NO me ofreció hacerlo por menos, sino lo contrario: me ofreció venderlo por más para ganarme un extra ya que yo no tenía ninguna prisa y por tanto no tenía que hacer un descuento por pronto pago.

      Vomitivo e inmoral por sus actos. Cuando tú me demuestres que en los mercados todos somos iguales (déjate de películas campeón, que queda claro en mi “novela” que no es así) seguimos con tu “argumento”. Y no, Ágora no vale más que hace años, pero me gusta más que hace dos años y creo en ella más que nunca. Eso es lo que yo he dicho, así que no confundas de nuevo el tocino con la velocidad querido. Y en cualquier caso, lo que valga hoy o dentro de 10 años será así pese a su conducta, y afirmar que podría haber estado en el precio de la transacción no es más que una idiotez que te sitúa en el top de lo que he escuchado en el siglo XXI. De hecho, el bajito del dúo -en una reunión que tuvimos con su papá, que es quien mueve los hilos por ahí- valoró la compañía en 70 mil euros más la parte proporcional de la caja cuando dije NO a su maravilloso plan para “continuar” en elEconomista. De 4 millones a 70 mil euros en una semana. Obviamente la respuesta fue NO. Faltaría más pequeñín, hundes la empresa y quieres su caja. Ídolo.

      ¿Y me vas a venir que con que no había engaño, jajaja…? Quizá para un ciego o un cínico.

      Que no es oro lo que reluce lo tenemos claro con elEconomista y Cabrero. Yo, ya se sabe, soy un prepotente, un chulo, y un maleducado, brillo menos que de portero en la selección.

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  6. Carlos, pues yo no termino de entender como tu ex Cabrero que había vendido por 50 mil y no andaba precisamente sobrado de dinero se avino a devolver el dinero y deshacer la operación. Cabrero podría haber obtenido en ese momento un dinero que le hubiese venido bien y no lo hizo. Puedes explicarme donde está la trampa que no la veo, por favor

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    1. Es sencillo Marga…

      Si me lo vendía a mí no había problema, un socio tiene información: sabe lo que compra.

      Pero venderle a un tercero algo por “X” cuando tú mismo vas a cargarte el negocio dejando a la compañía tirada y contra las cuerdas financieramente, y por tanto cuando tras eso la compañía valdrá X/10 ó por x/50 según Iburo, puede ser considerado un delito de estafa. A mí, presuntamente, me lo parece. Pero si devuelves el dinero, pues me temo que te vas de rositas. El “bueno” de Cabrero se “arrepintió” en el último momento de “levantarle” 50 mil euritos a De la Peña. ¡Que la avaricia rompe el saco! 🙂

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