Tus socios te la van a meter doblada

Leyendo mi último post, querido emprendedor, quizá te quedaste con la duda sobre si todo que estoy denunciando sobre la falta de principios de elEconomista va mucho más allá y es presuntamente ilegal además de inmoral. En los juzgados está, y no sólo por cuestiones mercantiles…

El Código Penal advierte que Los administradores de hecho o de derecho, o los socios de cualquier sociedad constituida o en formación, que en beneficio propio o de un tercero, con abuso de las funciones propias de su cargo, dispongan fraudulentamente de los bienes de la sociedad o contraigan obligaciones a cargo de ésta causando directamente un perjuicio económicamente evaluable a sus socios, …, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a cuatro años, o multa del tanto al triplo del beneficio obtenido.

Ágora tenía un contrato que la unía a elEconomista por casi tres años aún, un contrato por el que desde hacía años había ido transfiriendo el más valioso patrimonio que tiene una compañía: sus clientes. Un contrato que suponía dos tercios de sus ingresos. Su modus vivendi y el de sus empleados.

¿Es un contrato un bien de la empresa? Me atrevo a decir que sí. Y si de él dependen dos tercios de los ingresos de la compañía y la seguridad de sus empleados juraría que hablamos de un bien muy preciado. Nos lo aclararán los jueces en el largo camino que nos espera. Como espero que nos aclaren cuestiones relacionadas con ciertas cantidades de dinero que nunca debieron salir de la caja de Ágora en una relación moralmente aceptable.

¿No es muy extraño que dos de los tres consejeros y socios de Ágora, empresa a la que desde elEconomista se tacha de negligente para no pagarle lo pactado, se marcharan a trabajar para el cliente que rescindió dicho contrato?

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Correremos un tupido velo sobre el hecho de que los mismos personajes que me daban palmadas en la espalda un par de meses antes me acusen, ya en plan personal y queriendo desacreditarme, de desidia y comportamiento escasamente profesional. Puede que yo no tenga el temperamento más agradable del mundo, reconozco mis pecados, pero quien me conoce sabe lo alejado de la realidad que están estas afirmaciones y entiende perfectamente la jeta de cemento armado que tiene el que las versa para no pagar los varios cientos de miles de euros que costaba quedarse con mis clientes. 

Este movimiento de placas tectónicas, jamás hubo correo electrónico o burofax recriminándonos nada de todo ello desde la dirección de Editorial Ecoprensa, sucedió en la misma jornada en que Cabrero renunciaba a su condición de consejero en Ágora para “disimular” un poco, y sólo un tres o cuatro horas antes de que éste fuera designado como máximo pontífice de Ecotrader. Iburo espero unos meses para incorporarse, aunque venía trabajando con ellos desde mucho antes -son tan incompetentes que mandaban correos electrónicos a sus antiguas direcciones sin darse cuenta-. Supongo que Ecoprensa quiso demorarlo para “cubrirlo/cubrirle” judicialmente. Pero si todo esto era correcto… ¿Por qué tomarse tanto tiempo en la presentación del “nuevo equipo de Ecotrader”?

Teniendo en cuenta que Cabrero e Iburo han realizado las labores que realizaba Ágora desde su chiringuito desde el primer día, parece que todo encaja. Hacerlo sin siquiera exigir que se nos abonase la cláusula de rescisión pactada debe ser lo que entiende elEconomista desde sus principios fundacionales por la credibilidad y el prestigio de los empresarios y directivos siempre y cuando actúen dentro de la legalidad.

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¿No son un encanto?

Tener a los “señores” Cabrero e Iburo al mando de la nave, sabiendo como saben que existen presuntos delitos de administración desleal y apropiación indebida, sabiendo como saben que cabe añadir cuestiones relacionadas con el intrusismo profesional, sabiendo como saben que existe un posible uso fraudulento de los datos de los clientes de los que tampoco han querido saber pese a que quise facilitarles todos los indicios/pruebas que iréis conociendo, es otro brindis al sol realizado para con sus principios. Presuntamente, claro. Por estas cuestiones, un asesor que intentase regularse bajo el paragüas de la CNMV sería inmediatamente descartado.  

Es un chiste de mal gusto afirmar en tus principios, con acciones como las que estoy denunciando, que los comportamientos contrarios a nuestras leyes serán severamente criticados por parte de elEconomista… ¿Criticarán severamente eventuales sentencias que pongan sobre la mesa un comportamiento ilegal y/o inmoral?

¡Igual hasta me hacen testigo en los juzgados para que brille el tercero de sus principios! Sonriamos un poco mientras contemplamos tanta podredumbre…

Querido emprendedor, tus socios te la pueden meter doblada

Nunca mejor dicho en este caso. Se han empleado a fondo entre todos, debo reconocerles el esfuerzo. Y por supuesto no falta quien afirma que todo esto me va a traer graves consecuencias profesionales… Probablemente. Pero desde muy niño he estado defendiendo causas perdidas, enfrentándome a los malditos los abusones… Soy socio de Amnistía Internacional y de Médicos sin Fronteras desde hace un montón de años porque me gusta poner mi grano de arena ante tanta injusticia. Esto no va de un par de listillos, va de emprendimiento, de la corrupción que asola a los negocios en España, y de cómo la encarnan algunos de los que, encima, pretenden ser el faro que necesitan las empresas y los directivos de éstas.

Que ya está bien joder, que ya está cariños… Que ya vale de tanta caradura en la Ecojungla.

Y para terminar por hoy, un poco de rock con Eldorado que habla sobre lo que algunos entienden por libertad… El divino Iburo y su mascota debieron pensar, qué coño, esto es España y aquí nunca pasa nada. ¡No nos encontrarán!

https://eldoradorockband.bandcamp.com/track/no-me-encontrar-n

Ahora, tu parte es compartirlo, porque somos lo que hacemos pero también la indiferencia que mostramos cuando el atraco no va con nosotros.

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2 comentarios en “Tus socios te la van a meter doblada

  1. Permítame que le avise de un pequeño error que comete en el texto.

    Cuando hace referencia al señor don Carlos Iburo en uno de los últimos párrafos del texto, parece ser que se le ha escapado una “r” de más. Da la casualidad, de que con esa “r” que se le cuela por error, se forma un desafortunado juego de palabras.

    Yo en su lugar revisaría bien los textos antes de publicarlos, para así evitar cometer errores de ese tipo.

    De bolsa no, puesto que enfocamos el tema desde puntos de vista muy diferentes; pero en lo relacionado con todo este circo que está montando, sería injusto si no le reconozco que me gusta lo que compone. Da para echarse unas risas.

    Un saludo amigo. Y cuídese.

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    1. Que va comentando, el circo yo no lo he montado. Yo sólo se lo muestro, con todas las miserias de los que lo construyen, poniéndole a usted frente al espejo. Somos lo que hacemos, y también lo que no.

      pd: gracias por la corrección ortográfica, y que le queje claro que hablamos de un simple “señor”. Altura, muy poca.

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