Cuando Cabrero, desde elEconomista, denigraba al analista de Expansión

Va, lo reconozco, un poco cabreado sí ando… Pero no con la vida, ni siquiera por mi costumbre de prestarle demasiada atención a la idiocia. Hay quien cree, en su infinita capacidad de juicio sumario, que todo este trabajo de denuncia se debe a que necesito sentirme superior. Pero en realidad es por otra cosa: escribo porque cuando callamos las afrentas se impone el vocerío, crece la demagogia y se retuercen los hechos para que se reescriba la historia. Somos los mejores cómplices del reverso tenebroso de la fuerza debido a nuestro silencio políticamente correcto.

Dios me perdone si no me quedo quieto cuando me acusan de ser un peligro descontrolado o de carecer de educación. Especialmente si lo hace quien ha permitido el improperio de la forma ruin y descontrolada cuando le ha venido bien como es elEconomista. A Dios rogando y con el mazo dando.

Pese al teatro que organiza en su intento de no pagar lo que firma, a Editorial Ecoprensa no le importa que saquen los colores a sus analistas. En los comentarios de mis tribunas había constantes insultos y faltas de respeto hacia todos nosotros que jamás quisieron impedir. Pero las cosas cambian cuando el creador de su herramienta los retrata, poniendo en jaque sus intereses económicos al exponer como obran. Al final, los suscriptores también se saben aquello de que por sus frutos se les conoce… Así que, como expongo la incompetencia o la mala fe de Cabrero, soy un pecador irrecuperable y merezco ser privado de mi derecho a un juicio justo. Lo intentaron pero no salió bien, y claro, luego el insoportable señor Doblado se enfada con ellos en lugar de poner la otra mejilla.

Si en elEconomista preocupasen las faltas de respeto, nunca hubieran permitido que se ofendiera gravemente desde sus publicaciones a analistas de otras cabeceras que también han tenido o tienen servicios premium en competencia con ellos. Inolvidable resulta en ese sentido el mítico “Márchese, señor Hódar” de Juan Cabrero que aún puede leerse en elEconomista.es. Para lo poco que se dignaba a escribir en nuestro blog, qué manera de ensuciarlo…

En aquella “obra de arte”, Cabrero atacó con una saña que hoy no me cuesta comprender al analista de Expansión. Tildó a Fernández Hódar de “maestro en el arte desviar la atención”, de “alcista sempiterno” y de “artista”, le acusó de perpetrar “salidas de tono al más puro estilo del abuelo cebolleta”, de “faltar el respeto a la profesión y de maltratarla”, llegando incluso a la vileza más humillante al afirmar que Hódar no había entendido nada sobre el libro que él escribió, para animarle después a quemarlo. Textual. Cabrero, tú tampoco entendiste el cuento de los tres cerditos y no pasa nada.

No se cortó Cabrero un pelo recordándole a Hódar sus “errores clamorosos”, acusándole de “equivocarse cual escopeta de feria”. Para rizar el rizo y entrar en el salón de la fama de los textos abyectos, afirmó detestarle por “estar de vuelta de todo” y “ser alguien a quien nada le importa por creerse por encima del bien y del mal”. Le acusó también de “preferir el amiguismo y la endogamia del mediocre”… ¡Caramba! Cómo mola la paja en el ojo ajeno cuando tienes una viga en el propio.

Pero como ese día parece que nada era suficiente, remató su exabrupto recomendando al analista de Expansión que se tomase unas vacaciones definitivas para “dejar de venderle al mundo su burra y sus libros”.  Menos mal que Cabrero, cínicamente, nos dejó claro en su artículo que él es una buena persona que “odia el enfrentamiento”. Aunque completamente infame -creo que después de eso preferimos que no escribiera más en el blog si era posible-, seguramente nos dirá que lo escribió desde el cariño. Claro está todo.

¿Un calentón? Para nada, reincidía posteriormente en los comentarios que se hacían en el blog metiéndole aún más tralla a Hódar hablado de su chulería…

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Hoy, Cabrero sí se dedica a las batallitas. Quizá decidió que era mejor así después de varios años de una operativa de corto plazo lamentable como la que realizó en Ágora. Deseo que los clientes de Ecotrader hayan tenido más suerte después, pues ésta se multiplicó por tres desde que él se hizo cargo de la misma como ellos mismos han declarado para justificar mi expulsión de la casa. Sin duda, la persona adecuada para tal desafío.

Resulta curioso que con todo esto aún publicado en elEconomista.es, se atrevan estos “señores” a intentar escurrir el bulto alegando que me dedico a denigrarles. ¿Esta gente pretende dar lecciones sobre daños morales en los tribunales? ¿Por qué clase de idiotas nos toman? ¿Qué clase de faro liberal puede ser esta gente? Como ya he contado, son parte del núcleo irradiador del que emerge el descontento social.

Sostienen todos estos pillastres que todo lo que estoy escribiendo forma parte de una venganza, y quiero pensar que debería agradecerlo porque eso supone aceptar que existe un agravio que la precede. Al menos no se trata de que yo sea un psicópata.

Como dijera el pensador Elias Canetti, no merece la pena desear tal cosa porque ésta se cumplirá inevitablemente por un principio de reversibilidad que hay en las cosas. Do ut des. Es la defensa de mi honor y del derecho a la información -que es fuente de la libertad- de los usuarios de Ecotrader y de los lectores de elEconomista lo que me mueve.

 

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Y ahora piensa en ello, porque si eres neutral en situación de injusticia entonces has elegido el lado opresor. ¡A compartir estos posts!

Vayan mis disculpas para el señor Hódar, a quien a veces cuestioné con demasiada dureza sólo por carecer aún de suficientes experiencias vitales. A él le dedico este temazo de Eldorado que versa sobre rencores y venganzas, sobre esas ensoñaciones que conmigo tienen Juanito Cabrero y elEcobromista.

Bienvenido a la Ecojungla.

 

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19 comentarios en “Cuando Cabrero, desde elEconomista, denigraba al analista de Expansión

  1. ¿No te diste cuenta de todo esto en aquél momento? En su día te resultó bastante gracioso (mire su twitter) y hoy te resulta denigrante. Curioso cuanto menos.

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    1. Podría solucionarlo con un: mientes: 1. Cabrero no tiene cuenta de Twitter, la liquidó en cuanto apuñaló a su hermano, empleados y clientes. Era un foco debate conmigo que evidentemente no quería. 2. En el tiempo en que se escribió ese artículo puede que Twitter no existiese, y en todo caso yo no tenía cuenta y él, que siempre va por detrás de mí en todo salvo en alopecia, mucho menos.

      Pero como siempre, yo no escurro el bulto, ni siquiera cuando sé que lo que se busca es retratarme porque no tengo miedo a las fotos. Verás Berraco, uno puede equivocarse. Creo haber aprovechado para pedir disculpas a Hódar por errores parecidos que haya podido cometer. En todo caso, creo que es bien sabido que yo no voy por la vida de niño que nunca rompe un plato. Ni entonces, ni ahora.

      Pero más importante, esto no va de nosotros dos. Cabrero es un objeto que me sirve para poner el foco sobre lo que importa. De blog, en términos relativos, no le reprocha casi nada a él sino a elEconomista. Esto va, entre otras cosas, de elEconomista: sus acciones y su papel en esta sociedad que pretende iluminar. ¿Quién diablos son Juanito Cabrero o Carlos Doblado? Lo que intenta este post es dejar claro que a elEconomista, que usa esto en los juzgados, en realidad le parecería muy bien lo que hago si se hiciese en sentido contrario: y lo demuestran, como siempre, sus acciones u omisiones. Pura justicia es lo que busca, vamos. Curioso, cuando menos, que se te escape que esto lo que pretende es DENUNCIAR públicamente lo que considero un cáncer social.

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  2. Estimado Sr. Doblado…

    A ver, vamos a ir por partes.

    1. Me refiero a su twitter. Al twitter de usted. https://twitter.com/carlosdoblado
    Si dedica un tiempo a reviser sus publicaciones “en el tiempo en que se escribió ese artículo” (que por cierto, Twitter se funda el 21 de marzo de 2006, usted se une en febrero de 2010 y el artículo se publica el 28 de abril de 2010) vera que sus opiniones al respecto eran bien diferentes.

    2. El 15 de febrero de 2008, publica usted lo siguiente: “Los cristales rotos de la bola del señor Hódar” (http://www.eleconomista.es/blogs/blogsagora/?p=4). Sin comentarios.

    3. Primer párrafo del articulo de su amigo Cabrero: “Pero me ha pedido que lo escriba yo porque está harto de ser el malo de la película”.

    4. Entiendo que no me publique esto, pero hombre, mireselo, porque lo suyo es de traca.

    Un saludo cordial

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    1. Apreciadísimo Berraco…

      1. Si se va a mi cuenta de Twitter verá que no hay uso alguno hasta 2011. Por tanto, como he dicho, mientes. No me pudo resultar gracioso porque no tuiteaba por aquel entonces. Hay que documentarse para el debate, no venir a soltar cualquier perlita que parece inteligente pero es una trola.

      2. Ya he dicho que en mi propio post algo sobre eso. En todo caso, como parece que no lo ha entiendo: esto va sobre elEconomista, Cabrero es un un bulto sospechoso que pasaba por allí. En todo caso, este artículo que usted trae a la palestra refuerza mi teoría: en elEconomista no importa que se hable mal de los analistas de otras casas desde sus páginas. Por tanto, cuando en los tribunales lo utiliza como argumento para no pagarle a Ágora lo debido, vuelve a demostrar una vez más su total y absoluta incoherencia. Comparar uno y otro artículo, los calificativos, es para que le den a usted el nobel de música. Otra perlita.

      3. Al contrario, Cabrero tuvo la idea como queda patente en la primera frase: Leía esta mañana la entrada del señor Hódar y no me costó demasiado convencer a Carlos… Tercera perlita demagógica.

      Juanito quería que, como siempre, yo me desgastase. A él le va más la conspiración en la sombra, sin dar la cara. Más perlitas: esta es mi interpretación, que todo lo puede, que es la que vale. Aunque yo no estaba allí ni me enteré de nada hasta hoy.

      4. Publicado queda porque lo mío es traca. Lo de elEconomista es de oncología social.

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  3. Yo recuerdo en mis últimas días cursando la carrera de periodismo que me decían los profesores que del gobierno se habla mal porque para hablar bien ya están ellos…. Joder!!!! me dije a mi mismo…. pero si hay algo para rescatar hay que comentarlo también…. Y ahí caí en la cuenta de que el periodismo tiene más de negocio que de periodismo, por eso agradezco poder tener mi propio espacio en internet donde mande yo y no tenga a nadie diciendome que decir, ya lo vivi haciendo pasantías en un medio y dije WTF!!!! Hay una frase que leí por internet donde dice “Lo que dice Pedro de Juan, dice más de Pedro que de Juan…….” Es que es más fácil difamar que hablar con la verdad. Para hablar de cosas reales hay que moverse, para mentir cualquiera lo hace desde un ordenador….
    Un saludo!

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  4. Sabido es que Cabrero en Agora pintaba menos que el gato y era un segundón que no daba un sólo paso sin que antes no hubiese sido autorizado y ratificado por ti. Por eso, comenzó el artículo publicado en el 2010 diciendo que hablaba por boca tuya porque estabas harto de ser el malo de la película. Por tanto, parece obvio que cuando atacas los modales de Cabrero en ese artículo suscrito por ti, resulta que te estás atacando a tí mismo.

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    1. Claro, por eso negoció el contrato de Ágora para él, porque no daba un paso sin mi… Obvio, sin duda. Por eso empieza con una primera frase que lo aclara todo: Leía esta mañana la entrada del señor Hódar y no me costó demasiado convencer a Carlos… . Como soy tan valiente, voy a empezar por compartir la toma de decisiones. Nunca ha sido de ir solo a pegarse con nadie como demostró al apuñalar a familia y empleados en compañía del consejero delegado. Será divertido cuando hable de los bonus que trincaron por trabajos no realizados unas semanas antes de dar el portazo. Juntos, aunque no revueltos y sin pintar nada. Eso sí, con la llave de la caja, jajaja… En fin…

      Por otro lado, querido, este post no va sobre Cabrero sino sobre elEconomista y sus incoherencias: denuncia en los tribunales lo que en su casa hace con total desfachatez.

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  5. Doblado, los tienes como el hierro. Hasta el final, como el Real. Mucho ánimo y suerte en el juzgado porque es una lotería, motivo que imagino que entiendes que está detrás de porque estos canallas van a probar fortuna pese a cómo los estás destrozando públicamente.

    En cuanto a los mandriles que critican tu denuncia, más de lo mismo, se frontan las manos esperando a que salga cruz por mucha razón que tengas. Este es un país en el que demasiados no merecen el aire que tienen el privilegio de respirar.

    No te detengas.

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  6. Aunque no tenga nada que ver con lo que se dirime en este hilo, hablando de pifias cometidas por los analistas, menudo rebote en el oro desde que te apeaste el otro día y te saltara el stop.
    No crees que te precipitaste y debieras haver aguantado un poco más esa posición?

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    1. He cometido muchas pifias, la verdad, pero si errar en una posición te parece tal cosa es que has entendido poco o nada de esto que llamamos gestión. Me inclino por lo segundo a la luz de lo que leo, dado que liquidación de la posición tomada en oto en 1090 se cerró en 1.335 los primeros días de julio. Uno de los trades más notables que haya realizado últimamente, sobre todo porque adelante bastante mi salida tipo.

      El otro día hice un vídeo manteniendo mi idea de estar lejos del metal, no de liquidar nada. Por cierto, hablar de menudo rebote cuando estaba en 1268 cuando saqué el último vídeo sobre el oro, estando hoy a 1269,5 ya hace que empiece a preocuparme por tu salud. Sin acritud Antonio, hHay que esforzarse más…

      Para que no queden dudas:

      http://blogs.elconfidencial.com/mercados/bolsagora/2016-10-05/malas-vibraciones-para-el-oro_1270509/

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      1. “Hay que esforzarse más”. Efectivamente Don Carlos. Por una vez, suscribo sus palabras y estoy de acuerdo con usted.

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      2. Nos lo dice todo de la salud mental del uno o del otro el que, sólo por una vez, usted suscriba mis palabras. Teniendo en cuenta las pruebas que acompañan a mi temática…

        Un beso, querido.

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  7. Llevamos muchos meses asistiendo a un juicio paralelo en el que el juez Doblado sin escuchar a todas las partes implicadas ya ha dictado justicia mucho antes que lo hagan los Tribunales.

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    1. Ardo en deseos en escuchar a la otra parte. ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué cerró Cabrero sus cuentas sociales? Pues porque están por el dinero y nada más querido, y así es todo más fácil… Tiene la otra parte abierto este blog para dar su versión, como la tenéis todos los que cuestionáis que lo explique -los defensores de los Bárcenas, Rato y Pujol etambién existen, y la prueba sois gente como tú, que ni con pruebas que hacen que se caigan las paredes de la vergüenza estáis en silencia-.

      Así que mi querido abogado del diablo, tranquilo en tu sillón si esperas algo de la otra parte más que seguir trincando de lo han tomado sin pagar dinero alguno. Yo estaría encantado de escuchar su versión dado que no me la contaron ni antes, ni durante, ni después de reventar mi empresa sin indemnizarme e intentar tomar el control del resto. Pruebas, ya las he puesto sobradas en mis charlas con el socio de Cabrero, pero habrá más… Lo siento pero la gente tiene derecho a saber aunque a ti te suene a otra cosa.

      En cuanto a tus descalificaciones, las borro por prudencia y decencia mientras no dejes nombre y DNI para que te pueda poner también a ti una querella. Y recuerda, no ofende el que quiere sino el que puede. No todos hemos sido gordos de pequeñitos, y algunos hemos aceptado bastante bien quedarnos calvos de mayorcitos.

      Por cierto, si no le gustan los juicios populares, que diría Marhuenda… ¿Por qué viene a leerlos? Igual es que le gusta estar informado para no poner sus dineros en según qué manos. No vaya a ser que sean “inocentes” pero poco recomendables.

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  8. Tengo la sensación que Cabrero coincidió conmigo en la universidad. No pasó el corte del primer año y se vio obligado a cambiar de carrera. Me equivoco?

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    1. Cabrero no destacó en la universidad. Tampoco fuera de ella, hasta que se hizo amigo mío. Pues soy yo quien le consiguió todos y cada uno de los trabajos que ha tenido salvo el de barman que cuenta que tuvo una vez. Debe ser el único en el que no acabó sustituyéndome también… 🙂

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