Primero insultan, luego se ríen de la justicia. Con todos ustedes: elEconomista

Los liberales no deberían incumplir lo que firman. Menos aún permitirse el insulto como camino para no pagar. En elEconomista, se han atrevido incluso a hacer llegar al juzgado el burofax con el que quise advertir a su cúpula -que quizá lo ignoraba- de que en su empresa se podrían estar cometiendo, además, irregularidades relacionadas con la gestión encubierta y el uso irregular de los datos de los clientes. Todo apunta a ello en los correos electrónicos que empezaré a compartir pronto con vosotros. Muy pronto.

Aunque en mi burofax dejé patente que mi comunicación no tenía nada que ver con el tema comercial por el que tendrán que ser juzgados próximamente, debieron entender otra cosa. No se cuál, pues nunca han mantenido comunicación alguna conmigo desde su ruptura unilateral, pero seguro que os lo contaré tras las declaraciones del próximo 14 de noviembre; cuando arranca el juicio que todos llevamos largo tiempo esperando y que ellos intentaron evitar ofreciendo un chanchullo a través de mi propio consejero delegado. Un tipo con pocos escrúpulos pero que debe tener algún valor porque aún hoy, pese a las escandalosas grabaciones que he publicado con su voz, sigue trabajando para Editorial Ecoprensa.

Lo que tengo claro es que no buscan clarificar el terreno de juego para que se haga justicia, sino enmarañarlo. En su derecho están, como lo estoy yo de contar todo lo que ha sucedido y pueda suceder aunque parece que a Ecoprensa no le gusta; pues ha aportado como “prueba” algunos de los posts de este blog. Ya sabemos que la editora de elEconomista está enamorada de la libertad de expresión hasta que eso se vuelve en su contra. La táctica, entiendo, es jugar el papel de víctima aunque lleves puesta la máscara del verdugo y la sangre aún te chorree entre los dedos; algo especialmente curioso teniendo en cuenta que tardé meses en empezar a publicar esta historia, motivo por el cual dichos post no pueden tener nada que ver con los argumentos por los que se nos rescindió.

El segundo parágrafo de su rescisión fue para enmarcar: incumplimiento de obligaciones, completa falta de diligencia, entenderás la nula credibilidad que tienen esas afirmaciones sabiendo que los consejeros de Ágora empezaron a trabajar bajo sus instrucciones incluso antes de la propia rescisión según el testimonio de alguno de nuestros propios empleados (aprovecharon que yo vivo en Barcelona aunque nuestra sede principal está en Madrid), y un comportamiento escasamente profesional por parte de D. Carlos Doblado.

desidia

Eso último podría tener razón de ser si el contrato se hubiese firmado con Carlos Doblado en lugar de con Ágora. Pero no fue el caso. En todo caso es una infamia. Servidor puede ser un bestia, pero lo es tanto para comunicar como para trabajar. Y así se demostró durante los ocho años en que allí me dejé la piel sin que se me llamase la atención ni una sola vez.

Así que si usted ha sido cliente de Ecotrader o lector de elEconomista debe estar pensando que quiere algo de lo que allí fuman… Y por supuesto, entenderá que defienda mi honor profesional en público dado que desconozco con quien han hablado, con todo su poder, cuando casi nadie les ve. Aquellos que me han explicado lo que cuentan, tienen también mi versión pero… ¿Y todos los demás?

La infinita generosidad de Ecoprensa

Los que gobiernan Ecoprensa no se anda con chiquitas a la hora de desprestigiar a un excolaborador e insultarle… Sea ante quienes para ellos trabajan, ante profesionales del entorno financiero y periodístico, o en un documento que deba acabar en un tribunal. Se creen por encima del bien y del mal.

Y es que acusarnos de falta de diligencia es sencillamente delirante, una golfería. Primero porque como ya he dicho, dos de los tres consejeros y accionistas de Ágora empezaron a trabajar para ellos desde el día cero. Segundo porque los contenidos pactados eran publicados a diario en el periódico y en su web. Y tercero porque en tal caso no hubiera sobrevivido hasta entonces una herramienta como Ecotrader, hecha a imagen y semejanza de Bolságora hasta el punto de que utilizaba esa marca en exclusiva.

Nosotros llevaremos ante la justicia, como testigos, a diferentes clientes de Ecotrader que nada tienen que ver con Ágora, y que se han brindado a ayudarme a fuerza de leerme o escucharme. Aún hay gente que se moja por los buenos, aunque menos de la que nos gusta pensar… Mi agradecimiento infinito a los que comparecerán, y también a los que el juez ha considerado innecesario que acudan a declarar por resultar reiterativo su mensaje. Ecoprensa llevará empleados, siempre tan imparciales, y también a Cabrero e Iburo, dos personajes de bien que nada deben a elEconomista en estos momentos. Modo ironía off.

Dice Ecoprensa que Ágora no era diligente, y que por eso no debe pagarnos por rescindir nuestros servicios tal y como establecía el contrato que firmamos a cambio de nuestros clientes… Si no éramos diligentes, ¿por qué Juan González, el máximo responsable del management en relación a Ecotrader, me ofreció meses antes realizar una versión de Ecotrader para latinoamérica?

x

Sí, lo ha conectado bien, Juan González es mismo ejecutivo que negoció en mi espalda un “pacto” con mi consejero delergado; el pequeñín de la casa, Carlos Iburo. Un pacto para evitar los juzgados, siempre según la grabación que ya he publicado en algún otro post. En ella se me ofrecen los datos de los clientes de Ecotrader para que pudiera llegarme algo de oxigeno; eso sí, siempre que acepte convertirme en minoritario en mi propia empresa. Esas cositas tan calabresas, sin importancia en la vida de un hombre cabal, pero que hacen que los locos nos sintamos chantajeados además de ultrajados. Al final, pelillos a la mar, sólo pretendían que pudiéramos llevarnos bien…Ironía, que no falte en esto blog.

Si no éramos diligentes… ¿Por qué se llevaron a trabajar con ellos a dos de los tres socios y consejeros de Ágora? Cabrero trabajó para ellos desde esa misma noche, e Iburo lo haría como muy tarde a los pocos días, cuando constató que su plan, que entendí como un chantaje, no había funcionado. El pobre, es tan torpe que mandó correos electrónicos con instrucciones sobre Ecotrader a la dirección de Cabrero en Ágora. Eso sí, para gastarse el dinero de la compañía en cosas tan del negocio como hoteles para sus padres, compras de ahumados, artículos de fumador o todo tipo de restaurantes, siempre sin justificar y por poner unos ejemplos, resultó ser una máquina. Sin duda, perfectos ambos dos para la moral del nuevo Ecotrader. Lo resolveremos en el juzgado de lo penal si Dios quiere.

ALFONSO

¿Iba Ágora a dejar de ser diligente cuando casi el 70 por ciento de sus ingresos dependían del contrato que firmó con elEconomista? Una cosa es pegarse un tiro en el pie -oponiéndose a un aumento de la frecuencia de las operaciones de Ecotrader en condiciones inadecuadas, en defensa de los intereses de los clientes de esa herramienta-, y otra muy distinta es pegárselo en la cabeza. ¡La mayoría de nuestros clientes habían sido transferidos a sus manos a lo largo de los años!

Sí, puede que yo resulte bastante excéntrico; pero sólo cuando una buena causa está de por medio. ¿Qué podía ganar yo de incumplir con Ecoprensa y quedarme sin buena parte de lo que había creado durante un par de lustros? Total, como vivimos mil años… A parte de arruinar a mi empresa y ver pulverizados diez años de esfuerzo, quiero decir.

Los periódicos están publicados, y no por mí aunque yo los firmé. Los clientes de Ecotrader siempre tuvieron en línea el trabajo, que de hecho subíamos a última hora de la noche o de madrugada si la jornada se había alargado por cuestiones de mercado o alguna circunstancia personal… ¿Cuánta gente dedicada al sector del análisis financiero en este país estaría dispuesta a escribir siempre después de la cena para que el resto de Ecotrader viva sus vidas? En mi completa estupidez, el horario de mañana -como el descanso en los días de Navidad- quedó reservado para el siempre sacrificado “señor” Cabrero dado que tenía hijos. Pobrecillos.

maduro2

La saña de elEconomista contra mi persona…

Desde Ecoprensa no se ha dudado nunca en desacreditarme ante quien haya sido menester desde mi salida, y así han obrado también de cara al juzgado: desidia y comportamiento escasamente profesional, dicen.

Quizá, si eres persona, vas entendiendo por qué aún ando un “pelín” enfadado… Pero eso no es determinante para que estemos aquí los dos. Lo cierto es que dejarlo para los tribunales como algunos me sugieren, sería olvidarme de que esta gente quiere influir en nosotros todos los días, de mi obligación de advertir a los que leen elEconomista -y sobre todo a los que pagan Ecotrader esperando una conducta recta y en su beneficio- cuál es la conducta de esta gente. Porque se nos conoce por nuestras obras y tenemos derecho a saber cómo es quien quiere ejercer de faro social.

Resulta con todo llamativa la generosidad de elEconomista, pues pese a que según su versión soportaron durante mucho tiempo toda mi incompetencia, así como el sistemático incumplimiento de las obligaciones contractuales de Ágora, jamás mandaron un simple correo electrónico a nuestros buzones -ya no digo un burofax como hice yo con su Presidente, Don Alfonso de Salas, marqués de Montecastro, a fin de informarle de las posibles irregularidades que se están produciendo en su casa desde mi salida-. Hay que reconocer que, de no ser almas de la caridad, son gente extraña. O cutre. Cosas de nobles.

Curiosamente, con toda mi desidia y falta de profesionalidad, el único miembro de Ágora que escribió para elEconomista y Ecotrader en las semanas previas a nuestra rescisión fui yo. O sea, pese a mi incapacidad manifiesta para hacer el trabajo, dejaron a los pobres clientes en mis manos mientras Cabrero se tumbaba al sol de las islas griegas gracias a un préstamo que le facilitó la compañía que por entonces le pagaba, la mía. Préstamo que aún no ha devuelto, por cierto.

Pese a toda mi desidia y comportamiento escasamente profesional, en el mismo día de la rescisión de Ágora se publicó un artículo en elEconomista papel donde, además de mi columna diaria, se hacía referencia al mercado según una serie de comentarios extraídos de una entrevista que me habían hecho sus periodistas la mañana anterior…

Pero el problema era mi desidia… ¿No son geniales?

Casi tanto como Raphael, con el que hoy pongo el colofón a este nuevo post. Tu papel, compartirlo para poner tu granito de arena. Como dijo Edmund Burke, lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada. Seguiré informando de lo que ha sucedido y sucede en la Ecojungla.

Anuncios

2 comentarios en “Primero insultan, luego se ríen de la justicia. Con todos ustedes: elEconomista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s