Y llegó la semana bursátil más importante de 2016

El pasado febrero aposté con nuestro admirado Javier Molina: cambio de tendencia principal versus suelo relevante en tendencia principal. Una mezcla de buenos argumentos macroeconómicos contra mis pequeñas herramientas técnicas. La razón contra la historia de los precios. Con un mercado un 10% por debajo de la zona de soporte, donde acabábamos de rebotar, pagaba el calvo. Un 5% por encima de los máximos del año, pagaba el ‘beatle’ (se habrá dado cuenta si sigue sus tribunas, de que Javier tiene un envidiable flequillo. En todo caso, constatará que se tira el pelo para adelante como hacían los cuatro magníficos).

Podía parecer una mala apuesta, estando el mercado en situación de acojone general y tras el arranque más bajista de la historia; así que el magnánimo de Javier me perdonó la vida aceptando pagar en caso de que el S&P500 total return se moviese un 5% por encima de los altos históricos de 2015. Como él diría: calvete, si se hace, se hace bien.

El que paga, descansa

Ha llegado la hora. Hacerle pagar mientras Europa arranca enero marcando altos de los últimos tiempos, Japón se aproxima a toda velocidad a los máximos de los últimos 15 años, y el mercado norteamericano disfruta de nuevos altos históricos con el Nasdaq liderando este arranque anual comprador -hasta ahora la parte más contenida del mercado desde la llegada de Trump- supone el entorno perfecto para que este martes el bueno Molina pague, resignado, la cenita que nos jugamos. Yo creo que da para que haya copa y puro tras una derrota que ha sido aplastante y no tiene pinta de revertirse a corto plazo. Molina, si se paga, se paga a base de bien. Que el día de mañana esos dos retoños maravillosos puedan estar orgullosos de cómo su padre cumple. Rompe pues sus cerditos y empieza de cero, que esta es una buena causa.

Los nuevos máximos históricos del Footsei100 suponen dejar por fin atrás los altos de 2000 en un gráfico price return. Otro argumento para que Javier pague convencido de que así debe hacerse. Pero tiene usted razón, técnicamente eso me importa poco porque en total return esto pasó hace muchísimo tiempo. Pero como Javier es de los que necesita que esté todo confirmado para entender lo que ha pasado… EL AEX holandés ha revertido ya toda la corrección de 2015/2016 en versión total return, por lo que hace de nuevo historia, y el SMI suizo, el más retrasado de todos los grandes índices en su proceso de reconstrucción sobre líneas de tendencia, último clavo ardiendo de los chartistas recalcitrantes, arranca rompiendo resistencias clave y proponiendo lo que el conjunto de Europa propuso hace semanas.

Se acaban los argumentos para los técnicos que no han querido enterarse de lo que estaba pasando. Pero no hay problema, es aquí donde fallan casi siempre: en la dificultad que encuentran para salir de su paraíso bajista a tiempo, en la vuelta al dominio del toro.

Cuentan que los economistas han anticipado nueve de las últimas tres recesiones. Pero es menos conocido que el consenso de los analistas técnicos ha anunciado treinta de los últimos cinco mercados bajistas. Créame, llevarle la contraria al mercado de valores es algo que conviene hacer de forma selectiva aunque sea a costa de pegarte alguna que otra galleta aceptable. No es algo que creyera cuando, ingenuo de mí, dejé la universidad vestido de trader, con capa y todo. Bendita inocencia, malditas creencias cuando del dinerito se trata; pues salen caras de narices por no apelar a otra parte del cuerpo.

El sentimiento inversor

El único frente que puede complicarse a lo largo de los próximos meses es el del sentimiento inversor. El mismo que fue el mejor aliado de los alcistas en febrero, cuando comprar era ser ‘contrarian’. Esta vez, por el otro lado. El sentimiento alcista se expande y contrae al calor de las ondas del mercado, y como es lógico nos hemos ido de un extremo al otro en determinadas herramientas. Y así, Investors Intelligence publicaba esta semana un diferencial entre alcistas y bajistas claramente superior al 40 por ciento por primera vez desde 2015, aunque aún sin alcanzar los máximos que por tres veces se vieron entre primeros de 2014 y el techo de ese año; en niveles cercanos a los 45 puntos. Pero ahora, es más importante que esto tener presente donde está el ratio put/call.

Como puede verse en el gráfico, en las semanas previas, de movimiento lateral/bajista, las coberturas se dispararon. Pero lo han hecho sin que se alcance la zona de 0,75 que es la que señala una situación previa a la formación de un techo relevante en tendencia. Los tres grandes puntos de inflexión que se han visto desde 2009, de hecho, se produjeron después de que se pasase por niveles claramente inferiores a ese nivel. Y ojo, porque cuando se alcanzó por primera vez desde el suelo de 2011 -enero de 2014- el mercado siguió escalando aún 15 meses en dejar un auténtico techo en tendencia; escalando otro 20% por el camino antes de lograr. No tiene porque repetirse, desde luego. De hecho, seguro que no será exactamente así ni se parecerá, pero tengámoslo en cuenta antes de llevarle la contraria a la corriente. Sobre todo cuando apostamos contra algo que es historia como es el siguiente gráfico:

No me cansaré nunca de invitarle a que los árboles no le impidan ver el bosque. Salvo en el caso de que en un extremo de sentimiento inversor y con determinados argumentos en contra, pocos le dan sentido al ‘market timing’ a largo plazo. Me dedico, tengo claro lo improductivo que puede llegar a ser al final del camino si no se realiza con ‘finezza’.

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