Ron, el ángel del infierno

En el país de los derechos, un populista es el rey. Entre los cajeros y algunos banqueros cundió durante largo tiempo el ejemplo, y en la despedida de uno de los más conspicuos no hubo lugar para las medias tintas: ¿qué os habéis creído cretinos?

Nuestra lista de pícaros infumables es tan larga y ha sido tan magistralmente inmortalizada por la cultura que vemos con normalidad algo como que la realidad supere a la ficción. Así, en una especie de triple mortal con tirabuzón invertido, el ínclito Ángel Ron no sólo se planteaba hace no mucho eso de demandar a sus críticos , sino que les acusó de ser responsables incluso de la caída de la acción en bolsa. Durante el mandato de Ron, las acciones del Banco Popular sufrieron una merma jamás vista en un gran banco español, quedando los accionistas al borde de la nada, diluidos por las ampliaciones y desheredados por la continua caída de los precios. Sin embargo, como buen César se permitió acusar a todo el mundo de sus “delitos” hasta el último momento.

En un viaje que quiera explicar cómo pasamos del esperpento bancario al delirio extrasensorial, el ya excapo del Banco Popular no deberá faltar. El mandato de Don Ángel supuso un desplome extraordinariamente mayor al que provocó en la acción el `crash´ de 1987, o al que padecieron sus accionistas durante el hundimiento financiero del ´98 mientras el Long Term Capital Management se iba al garete. Su cosecha, un histriónico hundimiento del 93% desde que en 2002 tomase las riendas del Banco Popular. Y eso siempre que pongamos en su haber todo el dividendo pagado por el banco. Un 97% si lo planteamos desde su máximo histérico de 2007, antes de que los dioses pasaran factura por una manía especulativa en la que él se avino a participar en la parte final y por la que algunos decidimos no comprarnos una casita en 2006 aunque eso supusiera devolverle a Hacienda los impuestos que habíamos ahorrado con nuestra cuenta vivienda. Ni doblado puedes estar peor que ebrio de ron, aunque en su descargo hay que decir que el analista bursátil de elEconomista se hipotecó hasta las cejas por un casoplón en 2008. La gente común andaba realmente ebria. Si no le concediéramos a el ya ex-gerifalte del `popu´ la cortesía de considerar los dividendos dentro del retorno bancario, emulando lo que hace José Carlos Díez en sus tuits, la caída sería superior al 99%.

popular

Como puede verse en el gráfico, considerando reinvertidos todos los dividendos recibidos desde 1.986, hoy el accionista sería igual de rico -o de pobre- que entonces. Si no existiese la inflación, claro. Pese a ello, tuvo Ron ánimo de dejar lo mejor para el final. Creía yo, en mi ingenuidad, que ya habíamos visto su última gesta intelectual, pero el genial banquero tenía guardado un último cartucho. Y no hablo de que nuestro ángel se lleve 8 millones de euros tras doce años en el cargo pese a que se haya desplomado a la acción del banco que presidía hasta lo más profundo de averno. Al final, los contratos son como son y están para ser cumplidos por injustos que puedan parecer y ridículo que parezca haberlos firmado -invertir en una compañía puede ser lo mismo que tener sexo sin protección u operar en bolsa sin stop loss-. No, no me refiero a su indemnización. Lo mejor es que se marchó diciéndonos que lo hace con la cabeza alta y la satisfacción del deber cumplido; mentando a Luis Valls -que debía estar trinando en el Hades- como correa de transmisión de su legado.

Se fue Ron afirmando ante su audiencia que pueden sentirse orgullosos de haberse mantenido independientes pese a la crisis, como si eso no lo hubieran pagado los accionistas con la más absoluta ruina. Se fue sacando pecho por haberse comportado como una ONG, atendiendo a familias y empresas durante mientras los demás no lo hacían, así como contribuyendo al saneamiento de las cajas. Supongo que por los demás cabe entender a aquellos banqueros que no arruinaron a sus accionistas. Deben estar estos últimos horrorizados porque sus empleados no hayan hecho como ese ángel que dijo haber antepuesto los intereses del banco y de los accionistas a los propios -ahora ya entendemos los de los 8 kilos-. Es sabido que el infierno está lleno de buenas intenciones.

Se marchó San Ángel Ron asegurando que perder 3.485 millones de euros es algo que le hizo grande, y por supuesto, como gran figura de estos tiempos que han dado rienda suelta a esa enfermedad que llamamos populismo, no se olvidó en su réquiem de dejar muy claro que la acción no está muerta sino de parranda porque el mercado no es consecuente con lo que pedía. Qué sería de este mundo si los que gobiernan no pudieran culpar al mercado… Como dijo Séneca, más seguro está en la virtud aquel que ya pasó por los vicios.

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5 comentarios en “Ron, el ángel del infierno

  1. Buenas tardes camarada, me has sorprendido con el título, creo que has sido muy amable llamándole ángel, ni en el infierno, a este pajarraco indecente…lo peor es que son casi todos parecidos. El gráfico habla por si solo y nos dice lo peligroso que es este mundo. Seguro que tienes más información que yo, pero en la cárcel están el ex-presidente de CaixaGalicia con algunos directivos, por adjudicarse millonarias indemnizaciones, después de arruinar la caja, para su jubilación dorada, de forma legal, claro y quieren salir sin devolver la pasta…de momento el juez aguanta…ya ves, como te dije, todos parecidos, prepotentes, endiosados, manipuladores, vengativos, chulos… en fin, cualquier cosa menos un ángel, aunque sea su nombre ( que padres más buenos) eso sí, en el infierno si existe, tendrían que estar. Un fuerte abrazo.

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