El Popular, lección a sangre y cuchillo para futuras generaciones

Esta semana, alguien me decía que sólo se hablar mal del Popular debido a que soy un zángano y es de lo que vivo. ¡Ya me gustaría! No pude resistirme, reconozco que me cuesta aunque intento mejorar, y contesté con ironía -en internet no es recomendable-: “Terra, Astroc, Prisa, Abengoa, Popular… La vida sigue igual, el pollo tomatero es inocente. La culpa es vuestra por no acompañarle”. Me congratula pensar que mis `followers´ son tan malvados como yo. Por cierto, me olvidé de Martinsa-Fadesa.

Lo cierto es que somos responsables de todo lo que nos pasa. Incluso cuando nos roban, nos traicionan, o nos obligan a llevar a alguien a los tribunales para cobrar. Puede que no los únicos responsables, pero lo somos de algún modo que siempre es relevante, por acción o por omisión. Las personas que tenemos una pequeña capacidad de influencia lo somos también de lo que otros padecen.

El 14 de septiembre de 2007, en el principal diario económico del país, alguien que supuestamente desarrolla su actividad con gráficos en la mano escribía lo siguiente:

“Hay miedo a una crisis inmobiliaria, pero las empresas del sector ya no se suman de forma llamativa a los últimos retrocesos. ¡2007! Se castiga a los bancos españoles, que no tendrán problemas, y se hunde a las constructoras como si fuesen el malo de la película. (…) Por citar sólo dos ejemplos, el Popular, el banco más eficiente de Europa, con sobradas coberturas de riesgos…”. A estas consideraciones no acompañaba ‘stop’ alguno aunque cabría esperarse de todo el que usa, aunque sea para divertirnos, alguna clase de acercamiento técnico al mercado. ¡Por si acaso hombre!

A primeros de 2010, tras una recuperación de mil demonios, coincidí con el analista en un programa de radio; donde se despachó recomendando todos los ‘blue chips’. Me enfadé mucho, y dio que hablar mi reacción: “25 años riéndose de la gente son suficientes”. Desde que llegué a los 40 intento no cometer estos errores. Tras años intentando ser muy franco para que la gente no palmase más dinero del estrictamente necesario, caí en la cuenta de que en realidad conseguía lo contrario al generar animadversión en personas a las que quería ayudar.

Las personas no leemos ni escuchamos sin más. Interpretamos lo que leemos y escuchamos, sesgados por nuestra naturaleza y condicionados por nuestra situación personal. No fue este conocimiento algo que consiguiera aprehender pronto, aunque me ayudó mucho el año de terapia que hice con uno de los grandes psicólogos de nuestro país, Fernando Muñoz, y las lecturas sobre las emociones que él y otros me recomendaron. Martin Seligman y Daniel Goleman han cambiado algunas vidas. Estos son los auténticos héroes.

Pensar el mercado, esa es la tarea

Cuentan que Georg Friedrich Hegel decía que pensar la vida es la tarea. Pero nos acercamos a algo tan importante para el futuro de la nuestra y de la de nuestros hijos, como son el ahorro y la inversión, sin la responsabilidad necesaria, como si no pudiéramos equivocarnos o como si fuéramos inmortales y tuviéramos siglos por delante para recuperarnos de cualquier experiencia negativa provocada por nuestros -no siempre- inevitables patinazos. Lamentablemente, cuesta mucho obtener lecciones de vida del cuello ajeno.

Todos los días, legos y expertos se acercan a un hecho social, reflexivo e impredecible como es el mercado, sin tener presente cómo es realmente el animal. Cuando das un ‘stop loss’ estás admitiendo que es probable que estés equivocado.

El 24 de abril de 2012, con un gráfico que mostraba la ruptura de un importante soporte y tras una caída superior al 80% desde su máximo histórico (mucho más si no tenemos en cuenta el dividendo obtenido por el camino), la misma pluma escribía en el mismo diario, y sobre el Popular, lo siguiente: la marcha bajista es impresionante. (…) a pesar de haber sido y seguir siendo el banco más eficiente de Europa. (…). No es momento de vender, pero hay que aplazar compras

No estoy intentando evidenciar un error, con mi trabajo se podría hacer lo mismo. Los que hablamos todos los días nos equivocamos casi todos los días. Sin ir más lejos, mi última operación en el propio Popular, fue ejecutada con pérdidas por confirmación de un patrón potencialmente bajista tal y como puede verse en el gráfico siguiente…

No quiero matar a una persona a la que he comprendido mejor con los años, y a la que en su día dediqué artículos de una dureza que hoy siento haber escrito. Pero me sirve como ejemplo de alto nivel (pues no estamos hablando de un cualquiera) para evidenciar dónde está el problema: en nosotros. El problema es suponer cosas, darlas por reales. El problema es no cambiar de opinión, aunque sea para vender un poco e ir preparando ese cambio. Si no es cuando cae un gran soporte, ¿cuándo un analista técnico recomendará vender? El enemigo, como afirmó el dibujante Walt Kelly, somos nosotros mismos.

No sé qué va a pasar con el Popular, ni me interesa. Mi trabajo es no llegar a estas situaciones, para eso me pagan. Por eso cerré con la pérdida del 0,95 lo que había comprado en la zona de 1. Así que no se moleste en dejarme un comentario diciéndome que hablo a toro pasado y que no sé nada de balances. Es sabido que lo mío son los posos del café, y que el análisis técnico es sólo una filfa de la que vivimos tipos sin talento.

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2 comentarios en “El Popular, lección a sangre y cuchillo para futuras generaciones

  1. Muy interesantes las cosas que plantéas Carlos sobre la responsabilidad de nuestros actos, interpretaciónes sesgadas de lo que nos ocurre, sobre el aprendizaje y las lecciones de vida y la dificultad de aprenderlas en cuello ajeno. No conocía a Georg Wilhelm Friedrich, dice mucho con pocas palabras, pensar la vida es una taréa dificil y a la que no todos estamos dispuestos, es mas fácil echar la culpa cuando nos ocurre algo malo a cualquier cosa que mas o menos deje nuestra conciencia tranquila que asumir nuestra parte de responsabilidad.
    Permíteme que te diga con afecto y quizás tomándome demasiadas confianzas que “una poquita de mala leche si que tienes aveces” en referencia al comienzo de este post, supongo que quien te dice eso es alguien que ha sido “apaleao” y escribe mas con la emoción que con la razón , en estos casos no suelen sentar bien algunos comentarios.. No se si soy follower tuyo o no, la palabreja se las tráe.. un poco cabroncete no digo que no lo séa en ocasiones, quiero creer que no soy demasiado malvado…jjj Un placer y un estímulo leerte por lo que escribes sobre bolsa y no menor por lo que no es bolsa.

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    1. Hola Alberto, un poco sí… La vida amigo. En cualquier caso, como se ve, no he puesto su nombre de la herramienta Twitter. La idea no es joder a nadie. En relación al ejercicio de nuestra libertad individual, son tiempos para ver lo mucho que los hombres odian en realidad ser libres en tanto en cuanto que eso nos obliga a ser responsables de nuestros actos. Platón ya habló de ello en su mito de la caverna. No hemos cambiado mucho. Si eres de los míos, malvado cero…, pero hartitos estamos de que nos arreen y encima nos miren con cara de: porque yo lo valgo.

      Un abrazo, y gracias por tomarte unos minutos para leerme y otros para dejarme tus reflexiones.

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