En realidad, la vida sigue casi igual

La semana pasada seguía con lo mío, que aunque moleste a cierta gente son los gráficos. Hay quien no perdona nuestra existencia ni aunque tengas una tabla de seguimiento que ha hecho lo que casi nadie en este país en los últimos tiempos…

Mi papel no es entrar en lo que hay tras los charts sino partir de la premisa de que éstos nos hablan de las expectativas del mercado. Éstas, en ocasiones, pueden ser tan buenas que resultan en cierto modo peligrosas. Eso sucede, por ejemplo, cuando tienes a un mercado en techo de canal alcista de modo generalizado. En este momento es así en los índices total return de la zona euro pese a la mucha fuerza que los precios parecen manifestar tras el resultado de la primera vuelta de las elecciones francesas; sobre todo a la vista del DAX30, que sí parece estar liberándose del techo de su canal alcista, y de los bancos.

La semana pasada teníamos a un mercado correctivo en Europa, pero aún con un tema pendiente: alcanzar de modo generalizado el techo de canal alcista. Eso ya es mucho más discutible, muchos índices han conseguido tangencias que manifiestan un gran optimismo de corto plazo: y con un hueco poderoso que podría también ser un elemento de agotamiento. Los cánones afirman que un gran hueco puede proponer una impecable ruptura de resistencias muy relevantes, que no han caído, pero también ser el paso previo al fallo del mercado frente a ellas. Al otro lado del charco esas resistencias se empezaron a alcanzar a finales de 2016, luego no es ningún drama ni algo que deba abocar al mercado a una caída. Se puede corregir en lateral. Incluso en lateral/alcista como muestra el Russell2000.

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Como puede verse en el gráfico adjunto, ni siquiera éste ha roto resistencias relevantes en Wall Street. El corto plazo lo define una línea de oferta creciente. El S&P500 ha vuelto a máximos dejando dos huecos -no me gusta demasiado eso-, pero sin poder con ellos, mientras el Dow Jones Transportes no ha conseguido ni siquiera superar la canalización del último movimiento alcista, como le pasa al S&P. El Transportes puede presentar divergencia por tanto.

Tampoco ha mejorado el crudo, ni se ha alejado claramente el fantasma que propone la rentabilidad del 10 años norteamericano. El VIX, por su parte, ha recaído al mínimo previo y el viernes empezó a rebotar con fuerza mientras se dejaban pequeñas velas potencialmente bajistas para el muy corto plazo en los índices que alcanzaron máximos históricos durante la semana. Las sensaciones en pro de una corrección de muy corto plazo que plantee el cierre de los huecos desplegados a primeros de la semana no son pocas.

El segundo intento del DAX30 y el tercer del Nasdaq para irse más allá del techo de canal alcista, o la aparente ruptura alcista del sector financiero, apoyan la aceleración del movimiento; pero la partida no está ganada. Si el mercado no remata de forma más o menos inmediata las correcciones pueden volver en cualquier momento y tener cierta importancia. La tendencia de fondo, obviamente, es otra cosa.

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