Elige emprendedor: miedo o ira

El profesor Dolf Zillmann, eminente psicólogo norteamericano, ha tratado profusamente el tema de la ira, y es un firme antagonista de la idea de que la catarsis emocional -entendiendo por tal cosa el dar rienda suelta al enfado- sea buena. “Airear” el malestar, contra lo que suele pensarse, es más bien contraproducente porque nos atrapa en él, porque nos mantiene en una búsqueda constante de argumentos para estar más y más enfadados en lugar de centrarnos en comprender los agravios y, a ser posible, disculparlos. Admitamos también que no hacerlo permite que los malos salgan impunes.

Debido al diseño del cerebro, tenemos escaso o ningún control en relación al momento en el que nos veremos zarandeados por una emoción, y tampoco disponemos de gran margen de maniobra en cuanto al tipo de reacción que ésta nos generará. Es una herencia de nuestros tiempos en la sabana africana. Pero lo que quizá si está en nuestra mano es hacer algo respecto al tiempo al que dicha emoción permanecerá con nosotros.

Para mí hubiera sido todo mucho más fácil interiormente si hubiera empezado con toda esta denuncia sobre actividades irregulares -en relación a el trío que forman elEconomista, Cabrero e Iburo-, mucho antes. Tuve que mantenerme en silencio porque hablar desde el primer momento hubiera resultado aún más contraproducente -todo esto ha sido y seguirá siendo utilizado en mi contra en los tribunales aunque de poco le haya servido a elEconomista-. Cuando quieren hundirte es cuando más debes pensar y medir, y sin embargo es cuando menos quiere hacerlo tu cuerpo. Entiendo que haya gente que crea que ando muy cabreado, pero en realidad ando más bien divertido. Es lo que tiene el circo.

Tener las cosas en el papo me privó de esos placeres inmediatos que adoramos los seres humanos en general, y muy especialmente aquellos de nosotros que pecamos de impaciencia. En mi caso ha sido especialmente duro porque según Zillmman existen excepciones en las que “airear” las cosas sí puede resultar recomendable.

Según esta eminencia en el campo de las emociones, las cosas no obedecen necesariamente a la regla cuando se trata de comunicar algo al causante de nuestro enojo -los señores de elEconomista ni siquiera recibieron a mis abogados pese a tener plena consciencia de lo que luego ha dejado clarinete un juez-. Ni tampoco cuando sirven para restaurar la reputación de uno mismo, el derecho o la justicia, que es lo que creo expresé que pretendía en el primer post dedicado a esta experiencia de emprendimiento.

Creo que Zillmman estaría por tanto muy de acuerdo en que no sólo es menester hacer lo que vengo haciendo (tras una larga espera), sino que probablemente resulta incluso saludable. De hecho, este científico extraordinariamente influyente en el terreno de las emociones llega a afirmar que puede ser menester “airear” las cosas si con ello podemos producir cambios en la situación que nos agobia. Están por tanto muy errados aquellos que ven en mi denuncia una vendetta.

Yo, que me tomé mi tiempo para barruntar y sopesar pros y contras, sin duda pude haberlo hecho mejor. No es fácil autodemorar la gratificación, por pequeña que sea, cuando te han querido no doblar sino partir por la mitad, tomar el control de tu negocio, echarte sin pagarte lo pactado, y además has teniendo que soportar traiciones e incluso acciones que saben a chantaje/extorsión, de parte de tu “familia”. Sin duda estamos hablando de la habilidad emocional más importante que requiere el logro de cualquier objetivo: aplazar el placer.

Para lograrlo en situaciones en las que tu entorno más cercano es el causante directo del problema en tu compañía (lo que en un pequeño empresario supone un problema gordo en la vida personal) va a ser clave que antes de obtener tus satisfacciones visualices dos cosas:

1. Qué quieres lograr en términos de reputación/reparación a través de las acciones sociales y judiciales que puedas emprender.

2. Dónde quieres estar dentro de unos años -sí, sí, te han jodido vivo, así que esto del sufrimiento va a durar un tiempo- a nivel personal y empresarial.

Y lo siento pero, como casi siempre, no vas a poder tenerlo todo. Puede, de hecho, que un mal paso te deje sin nada.

En el trading en tendencia no es muy diferente…

A las personas nos apasiona acertar. Por muchos motivos. Y el mal trader hace de ello una cuestión personal. Cabrero, que es un buen contador de rollos, demostró en Ágora ser uno pésimo al fracasar en todos los productos en los que tenía autonomía -está mejor en Ecotrader, donde no hay que medir los resultados porque el éxito lo proporciona el que la gente lo asocia a la marca que lo patrocina-. La máquina del trading con VIX para suicidas de Ecotrader siempre argumentaba, frente a mi tendencia a alargar los trades, que nunca te arrepentirás de tomar beneficios. O sea: de obtener una satisfacción inmediata. Eso le llevó a sobreoperar siempre, y por tanto a no ser capaz de hacer un buen trabajo en tendencia. La patética operativa de la cuenta de Mr.K., realizada de la mano de su socio al margen de la legislación vigente, sugiere que las cosas no han cambiado para el ínclito analista de elEconomista.

Cualquier trader en tendencia -puede buscar la operación sobre S&P500 de nuestra tabla de seguimiento para comprender de qué hablo- con oficio sabe que las grandes operaciones son las que decantan el resultado a uno lado u otro a años vista. Conviene que en ellas se haya ido tan fuerte como en aquellas en las que se palma. Esto no se logra tomando beneficios a la primera de cambio -para financiar la posición y dar sensación de que todo va bien-. Sin embargo, la mayoría de la gente lo compra porque en realidad no está buscando ganar sino complacerse. Recuerda: la mayoría no gana haciendo trading. ¿Por qué en elEconomista se ve bien todo ello? De su puño y letra han planteado que el beneficio del cliente debe estar subordinado a sus campañas comerciales.

post5

Como ejemplo de su falta de capacidad para hacer un trabajo realmente bueno a largo plazo basta recordar que triplicaron el nivel de operaciones el mismo mes en el que Ágora fue rescindida. Y que así han seguido las cosas según ha manifestado elEconomista en los juzgados. Recordemos los datos proporcionados en los juzgados por los súper tacañones:

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Juanito Cabrero se siente más cómodo en el ruido porque no tiene aguante, es víctima de sí mismo y de sus emociones. Eso explica su penosa operativa con Mr.K. -de la que aún me falta un capítulo- y su patético comportamiento como directivo, pues cuando fue puesto entre la espada y la pared por elEconomista su respuesta fue el miedo, traicionando a sus empleados, poniéndose de rodillas frente a la empresa que no aceptaba pagarle para cerrar un capítulo, Editorial Ecoprensa, y conspirando junto a Carlitos Iburo para tomar el control de Ágora tras pasar por encima de sus obligaciones como socio y consejero de Ágora. El miedo conduce al lado oscuro de la fuerza.

Así que recuerda querido emprendedor, cuanto la Ecojungla se vuelva en tu contra tendrás que escoger entre el miedo o la ira. No te avergüences de lo segundo, tu salud importa y lo afirma la ciencia.

ALFONSO

 

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2 comentarios en “Elige emprendedor: miedo o ira

  1. enhorabuena carlos…..gracias por tus consejos….que por lo menos para mi me sirven para aprender…..espero ansioso tu libro…..
    lo dicho gracias….. y no cambies…. te necesito para formarme y que no me timen mucho……

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