Cuidado con los listillos, emprendedor

Como te introduje en mi anterior post, salí rumbo a Madrid en silencio aunque sin perder un minuto. Sólo pensaba en cómo cazar al par de corruptos que controlaban el consejo de administración de mi empresa y poner lo máximo posible a salvo. Había quedado ya con el consejero delegado por la tarde del día siguiente, en Zaragoza, así que tenía una oportunidad de pillarle desprevenido ahora que se sentía el amo del calabozo. 

Creo que funcionó bastante bien. Llamé a Iburo a primera hora para que no cogiese tren alguno, marcándole el lugar del encuentro: al lado de la oficina en 30 minutos. ¿Nervios en la voz de tu enemigo? Bien, entonces grábalo todo. Sí querido emprendedor, llegada la hora del dolor, los traidores intentarán también extorsionarte.

Cuando se repuso del susto inicial, el chiquitín de la casa se vino arriba. Deseaba hacerme saber las bondades de la propuesta que nos había hecho elEconomista, Los mismos que nos habían reventado de la noche a la mañana con la ayuda de su alter ego, al que pronto llamó traidor, resultaba que iban a ser el futuro de Ágora, cuyo control ejercerían su papá y Ecoprensa por mi bien. Con descaro, Iburo me dijo que la mejor opción era que nos entendiésemos porque juntos podíamos hacer cosas más grandes que separados. Y que de no aceptarse su plan él se bajaría del tren y se llevaría muchos clientes. Textual. ¿Con quien creerá haber empatado este individuo, me preguntaba?

Casi no fue necesario encajar más piezas para entender que todo era un plan para apropiarse de Ágora a precio de saldo. Y no me quedó duda alguna cuando, al día siguiente, papa pitufo vino a venderme una grandilocuente historia de crecimiento exponencial ahora que todo iba a quedar en sus expertas manos y las de junior.

Lo cierto es que para Ágora ha sido un período de transformación del negocio que nos ha hecho más grandes y más independientes que nunca. Y sobre todo, sin mediocres en la toma de decisiones. Sin embargo, para Cabrero e Iburo la vida no es tan bella como creían que sería conmigo fuera de Ecotrader: su chiringuito no ha levantado la cabeza, a sus jefes en elEconomista se les ha derrotado judicialmente, pasan alguna noche en vela sabedores de que en cualquier momento reactivaremos la causa por administración desleal y apropiación indebida que duerme el sueño zombi, les ronda una abultada reclamación por un fraude que contiene además gestión encubierta y que concierne a Mr.K. -a quien por supuesto ayudo en todo lo que puedo-. y por si fuera poco ya empiezan a ver la luz algunas denuncias que debían esperar turno. En el frente de la protección de datos ya se ha dado el paso como te contaré próximamente. Puede que te afecte directamente.

 

Pero volvamos a la conversación…

Como imaginarás, en ningún momento se me pasó por la cabeza hacer cosas con semejantes engendros. Hubiera sido como convivir con Gollum y un trasgo en una hedionda ciénaga. Podía tolerar que fueran piedras en mi espalda, pero que me chuleasen y encima pretendieran que siguiéramos juntos… No daba crédito.

Iburo había llegado muy nervioso, pero también un tanto eufórico. Se veía gobernando por una edad. Así que tras los habituales preliminares fue directamente al grano. Mientras, yo tenía mi iphone sobre la mesa y el de mi mujer grabando desde el bolsillo de mi americana.

El futuro debía pasar por trabajar con Cabrero y Ecoprensa, si es que Ágora quería contar con él y “sus” clientes… -¿No serán los clientes de Ágora, pringado? Pensé-. Me confesó sentirse enamorado del proyecto que le ofrecía elEconomista, la misma empresa que nos había dejado sin ingresos de la noche a la mañana y sin la menor intención de compensarnos como establecía el contrato que regulaba nuestra relación.

Recordemos ese momento cumbre del trilerismo empresarial…

 

¿Se puede ser más mindundi?

En ese momento Iburo aún era consejero delegado de Ágora, uno de los motivos por los que espero que la justicia entienda ciertas cosas en el momento adecuado; aunque en este país a las empresas se las respete tanto como al Recreativo de Huelva en una canción de Hombres G. Pronto vamos a llevarle algunas cosas nuevas a la jueza, que primero lo declaró causa compleja y de repente consideró que no merecía la pena seguir si no le llevábamos más chicha. ¿El motivo? Afirmó no observar enriquecimiento por parte de los pollitos aunque sí el tipo de administración desleal: igual es que tenían que presentarse en la sala con los fajos de billetes. También dio por excusa convincente unas facturas que no explicaban nada de lo que en realidad reclamábamos. Lo que lees. Intentaremos saltar varios escollos, dados por buenos de forma inverosímil, por una justicia que está colapsada y difícilmente puede hacer bien su trabajo.

Toma nota, no confíes en la justicia. Los malos cuentan con que no va a ayudarte mucho. Y no porque no quiera, sino porque tienen medios para mirarse las cosas con calma. Los malos lo saben y lo explotan. Por tanto, abogados desde el primer día incluso con la familia. De hecho, sobre todo con ella que así te evitas daños colaterales.

Como te decía, todo formaba parte de un plan. Semanas antes, Iburo había intentado adquirir una EAFI; pero la negociación se rompió porque exigió que la firma esperase a que se cerrase un contrato con… ¡elEconomista por supuesto! ¡Bingo! Obviamente, hablamos del contrato de Ágora por el cual Editorial Ecoprensa ha sido condenada en una sentencia que arruina su credibilidad-. Hablamos, obviamente, del contrato por el que Iburo y Cabrero debían velar como consejeros de Ágora; y por el que espero sentarles frente a la jueza para que, al menos, tenga que explicarse todo. De momento, ya hay contradicciones entre lo declarado en la vista previa y lo que luego sostuvieron para intentar que Ecoprensa no pagase a su propia compañía lo pactado.

Si te preguntas cómo me entenderé de lo de la compra de la EAFI, te diré que el mundo es un pañuelo y que de una conversación con la persona que menos esperas se puede tirar del hilo. Busca, busca sin parar.

¿Te imaginas al consejero delegado de Ágora negociando la compra de una compañía competidora bajo la condición de que se cierre antes un acuerdo para sí mismo con el cliente que significaba el 60/70 por ciento de los ingresos de la compañía que iba a abandonar?

Pues así fue, acudiendo a la reunión con los propios abogados de Ágora (que él mismo había contratado hacía poco tiempo). Los infaustos chicos de Bossar Abogados -sonroja leer en su web que satisfacción del cliente y principios son su razón de ser (¡Caramba con los principios!)-. Ojo con las carteras también si estos pasan cerca. Allí se gana la vida un buen amigo suyo, Eduardo Sans Sampietro… Curiosamente, o no, es la gente que les defiende en sus pleitos. ¿Con el dinero que pagó Ágora por “servicios” por los que se siguió remunerando a los abogados que ya teníamos? Luego se extrañan de que podamos considerarlo una administración desleal…

 

Iburo lo tenía todo copado

Yo llevaba años fuera de Madrid para poder acompañar a mi mujer en su carrera profesional, centrado en el análisis y lejos del día a día de la empresa. Durante ese tiempo, Iburo se ocupó de que sus amigos fueran nuestros abogados, los que nos hacían los seguros, los que nos daban servicios informáticos…, hasta la señora de la limpieza de su casa pasaba por la oficina. La mejor pagada de Madrid considerando las horas que venía y lo que recibía por ellas… ¿Dónde limpiaba el resto de horas que cobraba? Puedes adivinarlo… Efectivamente, en casa de Iburo.

En fin, tras poner sobre la mesa las revelaciones de Mr.K. en relación a las actividades sufridas en su chiringuito financiero, estos son sólo unos pequeños detalles sobre la altura moral de estos personajes, pero a mí me parece de interés público la conducta de los señores que lideran la herramienta Ecotrader de elEconomista.

Maravillosos colaboradores tiene Ecoprensa ahora que desde enero se ha quedado sin los chicos de JM Kapital. Parece que los recortes que ha provocado la pérdida de suscriptores -Dios mío, qué sorpresa…-, lo que no permitía ese “dispendio” a Cabrero pese a que decía en su encuentro digital por aquellos días que contaba con un maravilloso equipo de analistas. crack

Cabrero, que no es de los que se ajusta su  propio cinturón si puede ajustar el del vecino, mentirá tanto como sea menester para tener engañado al suscriptor. Sobre cómo ha jodido por la espalda (para variar) a JM Kapital no hablaré, pero es también repugnante. Si no le paran los parientes, no le van a parar los amigos…

¿De verdad quieres que esta gente te proporcione consejos financieros? ¿Seguro que vas a seguir en la Ecojungla? ¿No te parece que deberías dejarlo compartir esta denuncia? Nos merecemos algo muchísimo mejor, y no me estoy refiriendo a la ruina provocada con su trabajo. Nos merecemos algo mejor que Editorial Ecoprensa.

ALFONSO

 

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