Judas Cabrero: mintiendo locamente en el juzgado para elEconomista

Una persona se define por sus actos. He procurado contarles quién es Juan Cabrero: sus recientes tropelías como asesor, las más antiguas como socio, y sí, también algunas que reflejan la indeseable persona que es. Cuando uno es personaje público, cuando uno se gana la vida poniendo su careto en un medio de comunicación que pretende decirte qué debes hacer con tu dinero, tienes que ser honrado además de parecerlo. Claro que si trabajas para quien tiene principios gruoxomarxistas, cualquier cosa vale. En cualquier caso, ver a un sujeto como este mintiendo con descaro en un juzgado para beneficiar a los que le levantaron el negocio a su propia empresa sin indemnizarla según lo pactado, es un buen modo de culminar esta historia y de dejar completamente retratado a este grotesco personaje.

Cualquiera que haya visto la transformación de la imagen de Cabrero desde que dejó a la hija de un guardia civil para meterse en casa de una “indepe”, cualquiera que haya visto como un chico siempre perfectamente afeitado se transformaba en un hípster con coleta y barba de una semana, se hace una idea de lo que pasó, y de cómo funciona lo que reside bajo esa envidiable mata de pelo. No todos tienen el “placer” de estar lo suficientemente informados a tiempo de poder evitarle.

De quien miente como un bellaco en un juzgado, siempre en favor de sus amos y sin acordarse de uno sólo de los empleados a los que dejó tirados, no podemos esperar otra recomendación sobre bursátil que la provenga de los intereses de Gregorio Peña, el hombre fuerte de la casa. A su paso, Cabrero, Iburo y el resto de la chupiecopandi harán genuflexiones o se orinarán, según sea menester. La operativa, hará lo mismo.

Cuesta elegir alguna de entre la sarta de mentiras que soltó este indigente emocional e intelectual, pero vamos con ello. No se pierdan como balbucea y “piensa” las respuestas…

 

Vamos a transcribirlo y a evidenciar sus sucias trolas…

Abogado Ágora: al cabo de cuánto tiempo se decidió que fuera usted director de estrategia?

Juanito Cabrero: bueno, cuando lo decidieron ellos, no me acuerdo exactamente, o sea, estas son cosas. Política de empresa, yo me acuerdo que empecé colaborando y tal y ellos quisieron darme, darme un protagonismo, bueno va a ser director de estrategia de…

Abogado de Ágora: sin embargo…

Juez: Pero en qué momento empieza…, esa relación con Ecotrader, el mismo mes de julio, en agosto, septiembre, octubre…?

Juanito Cabrero: a ver, yo recuerdo…, aquí la cuestión fue queeee, cuando fueee…, cuando yo decidí (dejar) ser consejero, al cabo deeeee, de unos días,…, al cabo de unos días, seeeee, el consejo de administración, tengo entendido eso no, el consejo de administración de Ecoprensa decidió rescindir el contrato cooooon, con Ágora…

Lo cierto es que el contrato se rescindió la misma tarde en la que Cabrero comunicó con su empresa para renunciar a su puesto de Consejero: el 10 de julio. Y como puede verse a continuación, en una noticia de Ecotrader, en eleconomista.es, el mismo 10 de julio Ecoprensa comunica que Carlos Doblado cede el testigo de la dirección estratégica de la web a Cabrero. Si le queda alguna duda, observe lo que se dice a pie de foto. Se posteó dos horas después de la rescisión de Ágora.

judas

Juanito Cabrero: Yyyyyy…, y a partir de entonces, yo cogí, yo te yo se yo se yo seguía teniendo contactos cooooon coooon pues con los compañeros deeeee… después de varios años trabajando allí. Y me ofrecí, me ofrecía a ellos, no recuerdo exactamente lo siento las fechas, y yo me acuerdo perfectamente de una conversación que tuve con Juan González, que me comentó queeee, que  bueno, que , que me agradecía que me ofreciera pero queeee, que había más alternativas sobre la mesa pero que bueno, que lo iban a valorar seriamente puesto que ellos tenían buenas referencias de mi trabajo.

En el mismo juicio, un par de horas después, declaró otro de los trileros de la función: Joaquín Gómez. En uno de sus muchos deslices, nuestro entregado periodista confesó lo que había sucedido:

Abogado de Ágora: Eeee…. ¿Cuándo se inician las conversaciones con Iburo y con Cabrero para que se incorporen a elEconomista?

Joaquín Gómez: las conversaciones las arranca la dirección de elEconomista, y a mí la dirección de elEconomista me da una, una solución, ya hecha de qué es lo que vamos a hacer en Ecoprensa como continuidad del producto, porque el producto tiene que continuar…

Abogado de Ágora: le he preguntado, ¿Cuándo? Si lo recuerda…

Joaquín Gómez: en fechas, aproximadamente, mes y pico de la desconexión tuvo que ser…

Para que ates cabos. Lo que ellos llaman desconexión (sí, aquello por lo que a Gómez se hizo saber que se inventó la realidad por parte del propio Gómez en la sala) sucedió la última semana de abril. Siendo generosos y dándole un mes y tres semanas –un mes y pico– eso nos situaría a mediados de junio (como el propio Gómez comenta en otro momento del juicio de hecho). Bien: la rescisión fue un mes después de esa fecha, a mediados de julio.

Blanco y en botella.

Por tanto, Cabreo no se enteró de que íbamos a ser rescindidos unos días después de comunicar su cese a la empresa que representaba -que fue el mismo día de la rescisión-, sino que lo sabía desde hacía POR LO MENOS un mes. Obviamente faltó a sus deberes como consejero ocultando esta información, motivo por el que fue por administración desleal. Evidentemente lo mismo puedo decir de Iburo, del que ya expuse aquí alguna de sus mezquinas respuestas en sala judicial.

Por tanto, Cabrero no se ofreció a elEconomista, sino que fue elEconomista el que se acercó a él, como poco, un mes antes de la rescisión. Como poco.

Y evidentemente Cabrero no sólo recordaba las fechas sino que las ocultó premeditamente al juez. Su Señoría, de hecho, se ocupó de dejárselo claro repetidamente a la práctica totalidad los testigos de elEconomista durante la opereta de tercera que representaron.

Obviamente, estas trolas tienen que ver con los intereses judiciales de unos y otros, pero como son tan soberbios -Iburo y Cabrero iban contando que nos iban a machacar en la sala porque los de elEconomista les decían que saben cómo manejar a la justicia-, como creen que el país es suyo, ni siquiera organizaron una versión. El juicio era un mero trámite.

Por supuesto, Ágora se guarda el derecho a presentar las acciones legales pertinentes en lo que se refiere a las presuntas mentiras judiciales tanto de los chicos del chiringuito financiero, como de las de Juan González y su tropa.

Podría pasarme también el día poniendo colorada a la banda de Alfonso de Salas -conde que debió perder por completo su honor hace tiempo dado que no ha tomado decisión alguna ante lo sucedido en el juzgado- por lo que sucedió en el juzgado, pero me parece que es suficiente para ilustrar la clase de “liberales” antes los que nos encontramos cuando hablamos de Editorial Ecoprensa. La próxima vez espero que los pongan rojos.

ALFONSO

Trolera, descerebrada y judicialmente condenada Ecojungla.

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