Los osos siguen pagando su incredulidad

He hablado desde esta tribuna de la importancia de los mínimos de febrero, especialmente en Europa. La recuperación desde esos niveles, absolutamente relevantes en tendencia, no se ha hecho de cualquier forma sino de la mano de un espectacular doble suelo -s1s2- en un gráfico ajustado por dividendo y ampliación en referencias como el Stoxx600, EuroStoxx50 o el DAX30 si atendemos al mercado de futuros – ay, esa hora de 8 a 9 de ña mañana que resulta tan importante en las grandes citas y que siempre se pierden los gráficos de contado, como le sucede al IBEX35 en el adjunto-. La caída de las últimas sesiones de mayo puede considerarse un pull-back hacia la clavicular de esas formaciones. Y desde ella nuevos mínimos crecientes y, gracias al velón blanco del jueves, también máximos. Qué quiere que le diga, es la tendencia amigo… Continúa leyendo Los osos siguen pagando su incredulidad

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Americanos e italianos, héroes y villanos

Semana de transición en Europa, de continuo quiero y no puedo por parte de alcistas y bajistas salvo en un mercado italiano que volvió de despeñarse para caer hasta su zona de soporte crítico en tendencia de medio plazo. El MIB, que llevaba dos años brillando, de repente, se ha convertido en un fiambre. Conocemos los motivos, aunque tiene su gracia que éstos existieran también durante su reciente rumbo hacia altos del año; en un abril en el que tras las elecciones italianas estuvo liderando a las acciones europeas. Como me dijo el primer bróker con el que negociaba derivados del IBEX35 en mi primer empleo: no intentes entenderlo muchacho. Continúa leyendo Americanos e italianos, héroes y villanos

El eurofantasma bancario arrastra sus cadenas

La pauta envolvente desplegada por el mercado europeo la semana pasada no auguraba nada bueno a corto plazo. El patrón mensual, resultó también muy inquietante en Europa, incluso aunque algunas plazas apenas cedieran; pero tenemos en el mercado norteamericano a un aliado por el momento… Continúa leyendo El eurofantasma bancario arrastra sus cadenas