Los peones de elEconomista siguen fracasando en su asedio

Hace tiempo que no hablo de mis andanzas como desventurado emprendedor. Ando a tope, es es la verdad, disfrutando de las preciosas oficinas que Ágora ha contratado en Juan Bravo y con un éxito que ha sobrepasado las expectativas que albergaba cuando Juanito Cabrero y Carlistos Iburo decidieron apropiarse de parte del fruto de 10 años de mi trabajo, despojando de sus bienes a la empresa que debían representar de la mano de un acto tras otro de corrupción…

Pero lo cierto es que la reconstrucción ha pedido un trabajo brutal que en su momento contaré, con errores y aciertos que creo merece la pena también contar porque tienen mucho que ver con la toma de decisiones a las que te aboca una situación traumática como directivo. En realidad el camino me ha llevado a ir mucho más allá de Ágora, donde la facturación de la compañía es ya muy superior a la que tuvimos en nuestros mejores días en elEconomista. He creado otras dos compañías por el camino, y frenado dos o tres proyectos por falta de manos. De hecho acabo de recibir la guinda del pastel, tras cerrar el que es mi nuevo y seguramente mejor proyecto hasta hoy: Conexo Ventures, para lo que Isaac de la Peña y yo nos hemos asociado a una de las grandes gestoras españolas de proyectos alternativos: GED. Esto merece un post a parte. Pronto, prometido… Y es que la traición de mis socios fue una ventana de oportunidad enorme, como siempre intuí. Gracias Juanito, porque contigo empezó todo.

La traición está contada de forma detallada, y espero que si te ves en una situación dramática en lo laboral estos posts te hayan sido o puedan serte útiles como así me confesó que le habían resultado Pablo, un lector que se apoyó en ellos para salir con éxito de una situación completamente tóxica con el que recientemente me senté a tomarme una cola.

También conté lo que me pareció un intento de estafa a Isaac de la Peña por parte de Joan Cabrero, qué fenómeno, sin duda la más repugnante de las jugadas que ejecutó ese cáncer al que arrastré durante veinte años en la espalda…  La amistad, que es ciega. en este momento Isaac se debate en si presentar finalmente una acción legal por ello. Yo le animo, pero el genio es mucho más práctico que yo.

Mostré también muchas de las pruebas sobre los intentos de este par de pollitos de crear un negocio ilegal de asesoramiento, sin pasar por el necesario control del regulador y con la ayudita de elEconomista. Evidentemente esto último se fastidió, en gran medida, en cuanto en la casa vieron que el pequeño gran hombre, arrinconado al papel de telefonista por Cabrero, había sido tan estúpido como para dejarse grabar y como para mandarme por error diferentes emails sobre sus tropelías. Lo poco que consiguieron antes de que me pusiera a retratarles se debió ir a pique porque además son bastante incompetentes cuando andan sin guía y un mercado algo complicado, como os demostré con los capítulos que dediqué a cómo arruinaron a Mr.K.; inversor que sigue barruntando la fórmula más adecuada para meterles mano judicialmente por ello. Lamentablemente en España estas cosas no se persiguen como es debido antes de que tengan muy graves consecuencias.

Así que ahí siguen, cada vez más diluida su aportación personal a Ecotrader, eso sí; pero aún comiendo de lo que yo creé aunque esté muy venido a menos según me cuentan desde dentro. Parece ser que el golpe definitivo vino del hecho de que se prescindiera de JM Kapital EAFI. Según Cabrero, el pienso estaba siendo ya racionado por elEconomista ante la lenta pero inagotable pérdida de suscriptores que el producto había experimentado desde mi salida. ¿Y qué esperabas Judas? Los mediocres siempre consideran que lo que tienen se lo han ganado sin ayuda.

judas

La salida de esta segunda EAFI no fue menos repulsiva. Mientras Ecoprensa transmitía que cualquier continuidad requería de que se bajasen el “salario” a la mitad -Junajo Martínez es de los que tiene código y les enseñó también el dedo corazón- Cabrero negociaba a su espalda la contratación de uno de sus empleados para contentar a sus amos… Si de mí se despidió por teléfono y negando su traición tras veinte años medrando a mis pechos, que diría Cristobal Soria, de Juanjo Martínez lo hizo “robándole” a uno de sus empleados mientras lloraba porque le recortaban el `fee´.

Quizá creyó el butronero que a él sí le iban a respetar el contrato en Ecoprensa, aunque sólo fuera por mentir como un bellaco en los juzgados para ver si podía ahorrarle unos duros a sus amos (esto será por fin puesto en conocimiento judicial próximamente)… Pero acabado el juicio con condena, llegó la realidad. El día que vean a un tal Carlos Almarza en mi vieja tribuna, cada día más deslucida a base de no decir nada, se habrá cerrado el círculo.

Todo esto, por supuesto, me ha dado un cierto trabajo. Como era de espera, me han asediado judicialmente por el lado de las injurias y las calumnias, a lo que el juez ha dicho aquello de “sigan, sigan…”. Reconociendo que lo que yo he escrito era desagradable pero también cierto, el juez no tuvo más remedio que hacerles saber, lacónicamente, que enunciar la verdad no es delito por muy gañán que te hagan parecer con ello. Que el honor hay que ganárselo. Les hizo también saber su señoría que reírse un poco del prójimo, tampoco es delito en España desde hace tiempo. Ni injurias, ni calumnias. Vaya, después de tanta amenaza…

Desde el lado de la empresa de Alfonso de Salas, marqués de Montecastro, nunca se pasó de las advertencias/amenazas. Las ganas de airear lo sucedido se les pasaron cuando el juzgado les dijo que si querían dinero lo pidieran donde tocaba, pero que no lo usasen como pretexto para noser condenados, como han sido,  por incumplir sus contratos. Benditos liberales de mierda estos que nos han tocado a los españoles. Medito una acción de corrupción entre particulares, pero son tantas cosas bonitas las que tengo entre manos que ya me da hasta pereza…

No teniendo suficiente, el telefonista de Ecotrader, el pitufo de Miranda -me refiero a su talla intelectual, por supuesto-, continuó con su asedio. De hecho se puso el primero con ello, pues demandó a su propia empresa por haberle tenido empleado como falso autónomo. Consejero Delegado, socio de la firma y el tipo que contrataba y despedía al personal, a los abogados, a los informáticos…, tuvo las entrañas necesarias como para acusar a la compañía de la que era accionista de relevancia y primer ejecutivo de tenerle trabajando sin seguridad social. Los enanos son así, tienen muy mala sombra… Y cuentan con el comodín del juzgado de lo laboral, fuente primigenia del victimismo nacional, que es algo que te puede arruinar si das con alguien pasado de vueltas. Y los hay a patadas en esa parte de la justicia española, heredera del franquismo más rancio y paternalista. ¡Pero si me amenazó con irse y llevarse más clientes si no tragaba con su idea del futuro! Que consistía en hacerse con todo y que yo me arrodillase a las órdenes del dúo sacapuntas. De ello di cuenta en varios audios de lo más vergonzantes. No para mí, obviamente.

¿Su última derrota? Hacerme responsable de un presunto robo de su perfil de Facebook. Lo que hacen el sol de la costa catalana y los pacharanes con papá… Ignoro lo sucedido, pero no me cabe duda alguna, como le dije al juez, de que esta clase de gente, capaz de mentir descaradamente en un juzgado para intentar que su propia empresa no cobre, o de ofrecerte en nombre de elEconomista datos de clientes sin atender a ninguna ley de protección de los mismos, es capaz de agredirse a sí misma y acusarte a ti de ello… El caso es que estos días el juez ha dicho lo de siempre: agua. El uno a seguir viviendo del chollo, de lo que cada día cuesta más vivir, y el otro a llorarle a papá y a seguir rezando para que le echen migajas por hacer de telefonista en Ecotrader. Fuera hace mucho frío, pues los caminos de Google son muy escrutables…

Cuando los tiempos judiciales lo permitan, los últimos coletazos de mi aleccionadora experiencia en la Ecojungla.

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2 comentarios en “Los peones de elEconomista siguen fracasando en su asedio

  1. Me está gustando como se desarrolla la película. Siempre he sido partidario de que el bueno se quede con la chica y con la veta que se trabajó a pico y pala.

    Del malo nadie se acordará… hasta para ser malo hay que tener caché.

    Abrazo. Enrique.

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