Un evasor fiscal asesora desde elEconomista

Periodista: ¿Qué motivos les llevaron a marcharse de casa para vivir en el extranjero?

Los Cabrero: no nos gusta el frío, queríamos playa y sol, una vida con beneficios fiscales mejores que los españoles y una reducción de impuestos…

A estas alturas no debería sorprender nada de lo que cuente sobre Joan Cabrero, Carlos Iburo y la cueva que les da cobijo. Sin embargo, Cabrero ha superado sus excrecencias morales, sacando pecho en una entrevista concedida a un pequeño medio local, en la que nos habla de su vida de pirata y otras gilipolleces caribeñas…

Cabrero fue visitado hace un par de años por la AET. Hacienda consideró que las facturas de sus aviones y hoteles a lugares exóticos, entre otras cositas, no eran un gasto empresarial. Tampoco los de la chunga por la que abandonó a su legítima e hijos, pocos días después de conocerla. Tanta fiebre resulta increíble viendo la foto, lo sé, pero aún es más inverosímil cuando intenta usar lo que lleva sobre los hombros.

A mí me bastó con escuchar su visión de España: este país es un donut, y el centro está tan vacío como una mierda. Repugna un poco, sobre todo considerando que ahí está quien paga sus lujos: elEconomista. Deberían meditarlo, el señor Almarza haría un buen trabajo manteniendo un Ecotrader muy venido a menos. Cabrero es tan inútil, nadie se daría cuenta de que falta. Así sucedió en Ágora tras su salida.

Pero al grano… Cuentan que Hacienda le dio tal hostia a Cabrero, que elEconomista le puso en plantilla. Supongo que eso de no pagar retención y seguridad social a un tipo que no tenía ningún otro cliente tampoco debió pasarle por alto al Gran hermano. En definitiva, que lo de meter gastos fastuosos a costa del Estado ya no era muy viable. Así que, según nos cuenta Cabrero en la entrevista, decidió irse al Caribe para librarse de la presión fiscal que los empleados, clientes y lectores de Ecoprensa deben soportar… Ya sabemos que a elEconomista no le incomoda lo de saltarse principios:

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No sé si en Ecoprensa eran conscientes de que nuestro amigo tenía previsto irse a República Dominicana en busca de beneficios fiscales y un menor pago de impuestos, dejándonos a nosotros el cuidado de sus vástagos; pero desde luego no habrá sido trasladado a los clientes de la herramienta de inversión que Cabrero “dirige”. Éstos creerán que está pegado a su pantalla, dejándose la vida por ellos, pero en realidad se dedica a pasárselo pipa con Baya de Ogro mientras Almarza hace el trabajo por cacahuetes. Según confiesa la feliz pareja, todo sucede en un casoplón de seis habitaciones con un comedor de 300 metros cuadrados. Viva el amor.

 

De Milán al Caribe

A Juan Cabrero siempre le gustó vivir bien. Siempre ha creído que podía hacerse el tonto para aprovecharse de los demás, de modo que lo intentó hasta con un chiringuito financiero. Hubo que impedírselo.

Supongo que a medida que se quedaba cada vez más sólo también ha empezado a convertirse en un bocazas, porque hay que ser muy lelo para hacer según qué declaraciones cuando aún tienes sobre la cabeza una demanda por administración desleal pendiente de que pueda acreditarse tu enriquecimiento, incluso aunque haya sido por obra y gracia de elEconomista.

Hace un par de años, el bocachancla de Juanito le contaba a un conocido de ambos que, para vivir, tenía que hacer frente a 6.000 euros de gastos estructural (después de impuestos, por supuesto). Cabrero recibía mensualmente unos 3.200 limpios cuando estaba en Ágora, pero dice que no se enriqueció saboteando a su propia empresa… Claro. Presumía también nuestro admirado butronero de que sólo compraba ropa en Milán, parece que vivía con la palabra Moschino en la boca y con unas cuantas camisas de 400 euros sin estrenar en el armario.

El armario decía tenerlo en un chalé de grandes dimensiones. Cabrero iba contándolo todo por ahí, y según parece le costaba llegar a finales de mes con un euro en la cuenta. Normal, después de haber bebido tanto vino, y teniendo como tiene una compensatoria por sus gemelos que incluye el pago de una hipoteca por el chalé de 800 mil euros que adquirió en 2008. Un genio financiero subido en lo alto de la burbuja. 

Un amigo común  le propuso un plan de ahorro, pero Cabrero decidió que era mejor cambiarse a otro casoplón, esta vez de 3.500 euros mensuales. Por lo visto se trataba de una oportunidad única en Salou que había dejado libre un ruso, con piscina interior y gimnasio dentro de casa. Ágorafobia, es lógico. En la puerta del mismo decidió poner una pantera negra de la que se había encaprichado en un anticuario. 3000 euros. No sé si antes de la botella de vino diaria o después de ella. No sorprende que el Director de Estrategia de Ecotrader sea también un hortera.

 

Y llegó la entrevista en Dominicana…

Fue hace unos días, y no tardaron en empezar a llegarme los mensajes, entre el asombro y el asco. El documento es un bodrio que da vergüenza ajena ya a primera lectura por el clasismo-choni que muestran Cabrero y “señora”, dos paletos cuyo único mérito consiste en haber reventado una empresa y en alguna que otra gesta genital. Entre otras majaderías, de las que seguro estarán orgullosos en elEconomista, Bonnie & Clide afirman lo siguiente:

Periodista: ¿Qué motivos les llevaron a marcharse de casa para vivir en el extranjero?

Los Cabrero: no nos gusta el frío, queríamos playa y sol (es como mejor se asesora a los inversores en bolsa, calentándote la cabeza bajo un cocotero), una vida con beneficios fiscales mejores que los españoles y una reducción de impuestos…

Todo mientras dos críos de diez años viven a decenas de miles de kilómetros, en Tarragona -arraigo familiar creo que lo llaman en Hacienda-, y teniendo a elEconomista como único canuto donde visualiza su mediocridad. Eso sí, cabe suponer que al ritmo al que al que ellos, despectivamente, dicen que se trabaja en Dominicana.

Sí, todo esto es una tomadura de pelo para los suscriptores de Ecoprensa, empresa basada en el centro del donut; a los que se hace creer que compran un producto de élite realizado por profesionales de alto nivel y muy implicados. Suscriptores que, además, a través de sus impuestos, pagarán el médico y la formación de los hijos de Cabrero mientras él disfruta de sus vacaciones fiscales.

(obviamente comunicaremos todo esto tanto a la Agencia Tributaria como a los juzgados que estudian su caso, a fin de que consideren una nueva cita).

 

Ecotrader es una tomadura de pelo

¿Qué clase de trabajo puede realizarse en Ecotrader cuando su Director de Estrategia ni siquiera tiene el horario de la mayoría de sus clientes?

cabreros

¿Cómo puede desarrollarse esa “operativa para valientes” dedicada al muy corto plazo que lanzaron tras echarme a patadas porque yo me negaba a multiplicar las operaciones para que en elEconomista, con la aquescencia de Cabrero, pudiera dedicarse al negocio de la ludoinversión?

¿Qué clase de presión, de hambre, puede haber en su trabajo?

¿Qué clase de responsabilidad respecto a los inversores puede tener, no ya el que robó en su propia compañía y alrededores, sino el que deja a sus hijos de 10 años a miles de kilómetros para irse a vivir la vida loca con una excazadora de futbolistas? Sí, lo sé, cuesta creer tal cosa viendo la foto, pero es lo que ella cuenta y de lo que él presume.

Uno no comprende que Cabrero pueda seguir siendo la cara del análisis técnico en la nave de Alfonso de Salas, habiendo tantos y tan buenos analistas que aceptarían el reto. Salvo aceptando la desidia de Joaquín Gómez y Juan González, padrinos del engendro; obviamente. No es de extrañar que en el mundillo periodístico se cuente que elEconomista está en venta por ser un agujero negro para el dinero de sus accionistas.

Cada vez que este sujeto sin honor ni escrúpulos escribe para Ecoprensa, cada minuto en el que este grotesco personaje sigue siendo Director de Estrategia en Ecotrader, por muy cutre que sea la herramienta hoy en día, elEconomista se cubre de gloria.

Pero lo cierto es que esto no es lo peor de la entrevista, que es un pozo de supremacismo, racismo y xenofobia…

Aquí está la entrevista.

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3 comentarios en “Un evasor fiscal asesora desde elEconomista

  1. Cabrero, es un pobre hombre y un equivocado de la vida que siempre ha vivido por encima de sus posibilidades.

    Para complicarlo todavía un poco más, se ha unido a una tipa ambiciosa con la que acabará todavía peor…..

    Lo veo cuesta abajo y sin frenos, camino de la mendicidad y del subsidio social…

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  2. Lo que no me explico, querido Carlos, como tuviste tantos años una venda en los ojos manteniendo a este sujeto a tu lado.
    Espero que tengas mejor ojo con tus inversiones que con las personas

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    1. La lealtad a veces la confundimos con la fidelidad… No queremos ver aunque vemos. En otro orden de cosas, si mantengo mi ojo inversor firmo. No soy Paramés pero no me quejo. Ahora bien, mi ojo para los socios viene estando completamente tuerto. Tengo fe en que lo que estoy montando con Isaac de la Peña, amigo desde los 6 añitos, salga mejor. Parece fácil.

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