Un converso independentista asesora en elEconomista

Una vez, nos pararon y mi marido le señaló la estelada (bandera independentista catalana) que llevamos enganchada al `carro´ y le dijo al policía «a ver, que soy el embajador de la República Catalana». ¡Nos hicieron una reverencia y nos marchamos sin darles dinero!… Cuesta creer que nuestro converso y racista embajador pueda asesorar a alguien en elEconomista.

Jordan Peterson podría valerse de Carlos Iburo y Joan Cabrero como ejemplo para ilustrar lo no debe hacerse para vivir conforme a su Regla 8: di la verdad, o por lo menos no mientas. Los chicos de Ecotrader nunca pararían los pies a un jefe infecto que les pide que aumenten la rotación de una operativa si con ello trincan. Nunca se mojan, salvo para sobrevivir, caso en el que tomarán siempre partido en favor del que manda.

Cuando Cabrero dejó a su esposa, hija de guardia civil, por una fanática independentista, era cuestión de tiempo que la `estelada´ apareciese en su vida. Capaz de traicionar a quien le dio de comer quince años y a sus lectores, el converso no tiene bandera.

A mí me parece estupendo que elEconomista tenga a independentistas catalanes en su seno. A mí me pedían que no hiciera españolismo públicamente. Mantener los principios en público cuesta dinero y eso a elEconomista no le parece adecuado.

Cabrero, que jamás incomodaría a sus amos, tiene los problemas de nuevo rico: así que ha tenido la feliz idea de explicar en una entrevista que, además de ser un evasor y un supremacista, es embajador de la República Catalana. En un mundo tan pequeño, sólo un tonto cree que está a salvo. Y no es malo que sea `ìndepe´, lo malo es que lo sea para que su mujer no le pegue. Un converso sólo puede ser asesor en un lupanar. Te dejará tirado si los intereses de lo que vende, hoy un `panfleto´, le obligan a ello.

Pavonearse de su nuevo estilo de vida, cuando tiene sobre la cabeza la posibilidad de que se reabra una causa por administración desleal si se sospecha que se ha enriquecido ilegítimamente, revela la penetrante visión del personaje. Y por ende de su trabajo en Ecotrader, la herramienta de ludoinversión de elEconomista. Así…

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que como no era suficiente con lo de no pagar lo debido y abandonar a sus hijos a miles de kilómetros después de que Hacienda le echase el guante, Cabrero se nos ha nacionalizado catalán. Toda la vida votando al PP para acabar autodeterminándose como primo del paleto al que recientemente un Mosso d´Esquadra llamó idiota… Sin duda un coleccionista de virtudes que enamoraría a los lectores de elEconomista si tuvieran consciencia de ellas. Al final, si un asesor capaz de dejarte a cero tiene garantizada la continuidad en Ecoprensa, lo demás es peccata minuta.

Pero volvamos a sus declaraciones en la entrevista (que recalco en verde) y te adjunto aquí por si quieres verificar que todo esto es real aunque parezca imposible.

Periodista: ¿Desde que llegaron, han vivido o les ha pasado algo curioso que no se habrían imaginado nunca? 

Los Cabrero: ¡Y tanto! La policía de tráfico, cuando detecta que eres una persona extranjera, te para para pedirte dinero, o cerveza o lo que sea. Una vez, nos pararon y mi marido le señaló la estelada que llevamos enganchada al carro y le dijo al policía «a ver, que soy el embajador de la República Catalana». ¡Nos hicieron una reverencia y nos marchamos sin darles dinero!

El supremacismo de este par de catalibanes llega al punto de que nos cuentan que la corrupción de los dominicanos se termina cuando eres embajador; aunque sea el de un país que sólo un idiota cree que existe.

Según parece, en este momento de la entrevista la parienta ya había tomado las riendas. La embajadora consorte de la República de Cabraluña, la misma que afirma España es un donut del que el centro -del que ella vive- debería irse a la mierda, ya se había venido arriba… Entiendo lo de la reverencia como aquello que siempre ha deseado en sus más húmedos sueños de dominio racista y nunca ha tenido. Es el clasismo por falta de cariño, el desvarío como modo de soportar lo emponzoñado que se tiene el corazón y el vacío que vibra en algunos cerebros.

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Periodista: ¿Qué es lo que más echan de menos de casa? 

Los Cabrero: ¿La verdad? Aparte de mi hijo –uno de los tres vive allí–, mirar TV3, ya que sólo podemos mirar las noticias del 324 y algún programa en diferido. También echamos de menos el jamón y el aceite de oliva a precio razonable, los yogures, los mejillones, los champiñones…. ¡y suerte de un pastelero catalán que nos vende el pan!

Como puedes ver, a los hijos de Cabrero que les den. Nadie los añora. Ella es más de añorar TV3. Por suerte, a nuestra querida `doctora´ le queda el 324 -que a la información es algo así como un programa de la Sexta pero con traductores simultáneos cuando alguien habla español-. ¿Sus padres? Que les llamen cuando toque repartirse la herencia. Por supuesto, los Cabrero echan de menos algunas cosas con las que llenar el papo. Por suerte, este par de aventureros entrañables ha conseguido algo de pan elaborado por un catalán. En términos bíblicos, hablamos de los que viven sólo de pan.

Que no se le caiga  la cara de vergüenza a los Joaquín Gómez, Juan González, Amador Ayora, Alfonso de Salas y Gregorio Peña explica todo lo que ya he contado sobre elEconomista. Y para despedir esta repugnante trilogía una de Jirafa Rey & Lapili que les viene que ni pintada…

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