Extraño alegato bajista en Wall Street

Semana de transición en las bolsas europeas, una vez más, en una especie de calma chica un tanto inesperada mientras Wall Street ajusta las alzas previamente conseguidas, y que han supuesto récords históricos en muchos índices. La semana resultó interesante para el IBEX35 hasta que volvieron a estropearlo los de siempre. En cierre semanal y con los bancos como vector bajista, hay que hablar de falta de progresos en el mercado español mientras los máximos sean descendentes, mientras cada intento se frene por debajo del anterior, que eso es el análisis técnico, el respeto por las “locuras” del mercado, el interés en la acción del mismo…

La mayor atención, como siempre para mí, en Wall Street. Los precios completaron al otro lado del charco una tercera semana de dudas, pero en ningún caso de ventas generalizadas. Tras cinco días más de septiembre, el movimiento bajista padece, más claramente si cabe que en la semana anterior, de los defectos que presenta desde la segunda jornada de corrección: a los osos no le acompañan ni los suyos. El Dow Jones de transportes llegó a marcar nuevos altos históricos, y el Russell2000 vivió una recuperación semanal que enjuagó las pérdidas de la semana previa por completo.

Ni el Dow Jones de Industriales, que mantiene impecablemente su primer soporte, ni el S&P500, apoyaron los nuevos mínimos descendentes de la tecnología en gráfico diario. Mínimos que no se concretaron con un cierre del futuro del Nasdaq100 bajo la primera andanada bajista. Un Nasdaq donde, curiosamente, la semana fue realmente buena para el sector biotecnológico, un sector que no acompañó al mercado al alza durante julio y agosto, pero que no muestra pérdida alguna en septiembre tras recuperarse muy notablemente durante las últimas sesiones.

Esta semana, incluso el mercado chino se vino arriba. Japón, emergentes, los mercados europeos en general, el oso norteamericano golpea en solitario tras haber escapado al alza sin compañía. Y lo hace con una falta de volatilidad cada vez más impresionante. Ayer, sin ir más lejos, el S&P500 se dejaba más de un uno por ciento y su volatilidad, el VIX, descendía al cierre más de un dos -tras haber llegado a rebotar alza un seis en el momento más tenso del día-. Muy, muy atípico.

En la intensa recaída de las últimas jornadas del S&P500, incluso pese al notable volumen de negocio vivido entre jueves y viernes, el alza de su volatilidad ha resultado insignificante hasta permitirse dejar dos velas psicológicamente bajistas para el VIX pese al sensible retroceso de los precios en el SP. Desde el segundo día de corrección la volatilidad es esencialmente un fenómeno decreciente como lo fuera en los últimos mínimos de marzo (es uno de los argumentos que me llevaron a recomendar comprar índices). También para el Nasdaq aunque en el VXN no sea tan meridianamente claro. Por supuesto esto no va a impedir que el oso siga golpeando, pero es una circunstancia que debe considerarse como algo impropio de un movimiento fiable.

Que esto no es marzo, a la espera de ocho sesiones para un cierre mensual que permitirá hacer más consideraciones, lo evidencia también la nula tensión que se vive en el mercado de bonos y los escasos cambios que está viviendo el dólar desde primeros de septiembre.

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