¿Un desplome del dólar para el éxtasis final de Wall Street?

Hay pocas preguntas importantes que deban responderse ahora mismo si uno viene haciendo las cosas con un cierto criterio: la tendencia es impecable desde hace mucho tiempo, no es por tanto la hora de descubrir si en bolsa puede ganarse un buen fajo de billetes comprando títulos. Hubo un tiempo para esa pregunta, y el que la respondió acertadamente tiene premio. Otra de las que pueden responderse hoy con certeza es que no estamos ante una oportunidad inmejorable para ganar otro gran fajo adquiriendo valores, sino probablemente entrando en el tiempo en el que sucederá finalmente lo contrario.

Esto no es 2016, cuando hablé de alzas para la esperanza en medio de un pesimismo global, ni enero de 2019 cuando advertía que era posible que hubiéramos visto un suelo tras el durísimo castigo de finales de 2018, y mucho menos el pasado marzo, cuando hablé de un rayo de luz en medio de las tinieblas

Es probable que estemos finalizando el movimiento que nace el pasado marzo o entrando en su recta final. La mala noticia es que eso es compatible con una subida del 20 por ciento como ya sucediera en marzo de 2014 con lecturas de sentimiento inversor tan extremadamente alcistas como las que ya se registraran el pasado septiembre. El ratio put/call en media 10 sesiones, como muestra la parte inferior del gráfico previo, alcanzaba entonces niveles como los vividos en 2014, y estos días volvía a esas lecturas de la mano de una dramática recaída.

Por supuesto, Investors Intelligence, arriba, nos muestra un diferencial entre `advisors´ alcistas y bajistas que se ha movido hacia zonas de grandísima convicción, lo que nos acerca a su récord histórico de 2018. El peligro, siempre, viene cuando estas dos circunstancias coinciden en el tiempo. Así fue a primeros de 2010 y mediados de 2011, a primeros de 2014, de 2018, de 2020… Sucedía también el pasado septiembre. Pese a esto, sin embargo, en noviembre hemos asistido a una brutal ruptura de resistencias históricas, visibles en en gráfico mensual en índices, tanto en el Dow Jones de Transportes como en el Russelll2000, capaces ahora de superar lo que no lograron batir en 2018. En esos términos, hoy el mercado es claramente más saludable que antes del desplome del mercado de primeros de este ejercicio, como consecuencia de la crisis sanitaria. Pese a ello, la situación no es completamente idílica, pues el mercado presenta importantes resistencias crecientes tanto en el S&P500 como en el S&P100. Por otro lado, no está clara la ruptura del movimiento lateral de la tecnología de los últimos meses si atendemos al Nasdaq100 en lugar de al Nasdaq Composite.

Con ruptura de esa zona de resistencia, todo sea dicho, hay proyecciones que permitirían esperar un alza del S&P500 total return de un 15/20 por ciento si seguimos subiendo con la actual pendiente antes de encontrar zona de resistencia teórica en largo plazo plazo, de tipo creciente. Resistencia, por ciento, que batió el Nasdaq100 con la superación de los 10.300 puntos y que se habría convertido en el soporte sobre el que los precios del principal índice tecnológico del mundo habrían estado consolidando durante los últimos tres meses.

Resulta extraordinariamente llamativo el impresionante patrón de tipo doble suelo en gráfico que han roto al alza los futuros del cobre y que nos advierten, como las rupturas antes citadas del Dow Jones de Transportes y del Russell2000, de que la eventual corrección que el mercado pueda tener de forma inminente o en algún momento durante los próximos meses, estaría lejos de ser el final del mercado alcista con alta probabilidad. La corrección, probablemente de un orden inferior al de marzo en términos de profundidad, quizá no en términos de tiempo empleado para su desarrollo, debiera volver a ser una oportunidad de compra en los términos de la tendencia principal tal y como la conocemos desde 2009.

Este ya es un mercado de momentum, durará lo que tenga que durar y respecto a él sólo puede decirse que no ha caído soporte alguno que nos permita cuestionar la intención de extenderse pese al optimismo desatado, como ya sucediera en 2014 cuando el S&P500 avanzó cerca de un 20 por ciento adicional durante meses de un “tranquilo” arreón final.

Para hablar de debilidad potencial, con los mínimos de septiembre como primera gran referencia en tendencia como campamento base, hay que empezar por dejarse el gap de ruptura que parece plantear el Nasdaq100 en los 12.270 puntos y por cerrar por debajo de los 29.460 puntos del Dow Jones de Industriales en versión price return, con un sensible repunte de un VIX que se encuentra sobre la zona clave de los 20 puntos sin apoyar los últimos altos históricos del mercado con descensos de volatilidad. La ruptura bajista de ésta, con nuevos altos en el Nadaq100 y el Dow Jones Industrial rompiendo las resistencias crecientes que define el movimiento lateral/alcista de muy corto plazo desplegado tras conocerse la buena nueva de Pfizer, serían las referencias para aumentar un poco la carga compradora apostando por un éxtasis alcista final hacia la zona de resistencia creciente del S&P500 en largo plazo en gráfico total return.

Ojo en ese sentido a lo que ha pasado en relación al euro/dólar, que rompe resistencias que llevan vigentes más de una década, porque es gasolina para Wall Street. Merece la pena echarle un ojo al vídeo que dedicaba esta semana al cruce más importante del mundo, planteando un posicionamiento que busca un movimiento hacia 1,30/1,40 para empezar…

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