Gamestop y otros episodios de mal de altura

Desde el pasado septiembre, el mercado viene enfrentándose a un doble desafío que sin embargo los precios se esfuerzan en ignorar: una volatilidad que no acompaña a los nuevos altos del mercado con nuevos mínimos y un sentimiento inversor extremadamente optimista, al menos tomando como referencia algunas de las herramientas más populares que permiten medirlo. Estamos, por tanto, en un mercado maduro. Que sin embargo, no ha dado señales muy convincentes de haber dado su brazo a torcer en un rally que viene desde marzo del 2020 y que es sencillamente extraordinario.

Tampoco lo hace ahora, semanas después de que los precios superasen una penúltima resistencia ascendente en lo que al S&P500 se refiere. Pues las señales relevantes de un cambio de tendencia escasean, y llegan cuando llegan -tarde para nuestros humanos anhelos- cuando de un toro como el actual se trata. Escarpado y especialmente volátil. De estar ante algo que acabe siendo relevante en términos bajistas, a posteriori podremos decir que la última semana de enero vimos los preliminares. Así pasó en la última semana de febrero de 2020… 

Sí, la semana resulta preocupante, aunque lo hubiera sido más, técnicamente, de desplegar el S&P500 un patrón envolvente como el desplegado bajo esa penúltima zona de resistencia ascendente y no por encima de ella. Lo de ver al VIX subiendo casi un 60 por ciento en una sesión es algo que no vimos, ni siquiera, en los históricos desplomes del primer trimestre del pasado ejercicio.

Una ruptura de volatilidad como la vista, con pequeños patrones bajistas como los que muestra el Dow Jones de Industriales, con distribuciones más amplias como la que parece estar rompiendo por abajo el de Transportes, o con una vuelta atrás del Nasdaq cuando parecía haber roto resistencias nuevamente, son elementos que invitan a pensar en los problemas de fondo y a ajustar riesgo si la protección del capital en el corto/medio plazo forma parte de la ruta que uno quiere seguir. Hay quien dice que es una estupidez, y soporta cada varios años correcciones del 50 por ciento haciendo un gran trabajo a largo plazo. La volatilidad es para el que tiene la capacidad de soportarla, algo que a priori muchos dicen estar en condiciones de hacer. Lo cierto es que, como tienen claro los economistas conductuales, la mayoría de los seres humanos nos sobreestimamos.  

En Europa también hay elementos problemáticos en precio y volatilidad tras esta semana, he comentado últimamente que convenía considerar lo que a esta altura sucediera con el DAX. Es algo que ya sucedió el pasado verano y no se acabó el mundo, ciertamente. Pero esto de proteger capital es en demasiadas ocasiones como lo del cuento de Pedro y el lobo, y el DAX alemán y el SMI suizo han acabado por desplegar patrones inquietantes, un cabeza y hombros para el primero y patrón envolvente bajista semanal respectivamente, en su zona de máximo histórico. Todo tras un intento de ruptura, lo que deja ese perfume que tienen los fallos alcistas.

Europa está lejos de lograr, como el mercado norteamericano y gran parte del mercado asiático, una ruptura de las zonas que definen el principio de una histórica crisis; por lo que de algún modo en Europa los vectores técnicos de la misma siguen aún vigentes. Esto podría empezar a ser serio si en las próximas sesiones van cayendo los mínimos de septiembre, que son por ejemplo muy relevantes en los bancos desde un punto de vista chartista.

En cuanto al tema de la semana, Gamestop y asociados… Honestamente, no me atrevo a decir que lo sucedido con Gamestop y otros “viajes” durante esta semana, sea un rasgo más de que algo irreversible ha sucedido, de que por fin ha estallado la manía especulativa por acumulación de indicios ahora que hemos visto algo casi pornográfico. Estas películas nos encantan, así que nos las creemos, pero no me vale como un indicador fiable de que algo irremediable va a suceder en los mercados. No tengo que defender posiciones cortas en el Nasdaq con un truco de prestidigitación tras otro… Pero sí me siento en condiciones de afirmar que estas son historias que encantan a nuestras cándidas mentes. La negociación de varios miles de millones de dólares norteamericanos en un día es algo que difícilmente puede lograrse desde unos foros de bolsa. Incluso si Elon Musk colabora en ello con una de sus ocurrencias peta en mano.

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