¿Enésima caza de los bajistas o doble suicidio comprador?

Los osos son unos animales peligrosos. De vez en cuando. Por lo general, cuando de índices hablamos, son unos tipos que hacen mucho ruido y comen pocas nueces. O que se comen una y cuentan veinte. Los analistas técnicos han hecho de vender su piel toda una profesión, al menos en España. Una profesión que ha sido rentable para ellos y para casi nadie más con el paso de las décadas. Siento un poquito de vergüenza por ello. Y no porque me hayan llamado `permabear´ muchos periodistas que me trataron en la primera década del siglo en más de una ocasión. Otros elementos de esta industria me llamaron terrorista intelectual por defender las posiciones bajistas mucho antes.

Da la sensación de que los osos pueden haber patinado de nuevo. Los inquietantes patrones de la semana pasada, especialmente claros en las referencias más alcistas de Europa, siguen en pie. En ese sentido, la amenaza sigue latente hasta donde la estaba. Pero como el IMIB italiano o el IBEX español se han venido arriba, con claridad, desde soportes que iban un poco más allá del corto plazo. La volatilidad en Europa, que nunca rompió primera resistencia, se ha desplomado a la misma velocidad a la que se infló y vuelve a estar cerca de esa zona de mínimos que, desde hace meses, no somos capaces de batir para apoyar el ascenso. La batalla por tanto sigue abierta con los 32,5 puntos del VDAX como resistencia y los 21 como soporte.

En Wall Street las cosas siguen donde siempre han estado. El S&P500 ha respetado el nivel de gran resistencia ascendente que se batía en diciembre, ahora fuerte soporte, sacándose del corazón un velón blanco que alguno confundirá con lo que los técnicos llaman doble suicido de amantes o último techo envolvente. Y digo confundirá porque es importante percatarse de lo mismo que había que tener más o menos claro la semana pasada: una formación potencialmente bajista es peligrosa en zona de resistencia. Mucho menos por encima de la misma. Incluso cuando el sentimiento inversor pide a gritos una corrección y la volatilidad se niega a acompañar los nuevos altos decrecientes del mercado desde hace meses. Sólo bajo los mínimos marcados la semana, primera zona de soporte, podríamos hablar de alguna clase de problema en tendencia en los precios. Así era y así sigue siendo, no le demos más vueltas. Y si el VIX y el VXN rompen los mínimos de los últimos meses, hacia los que caemos en modo desplome, eso puede no producirse tan pronto como a los adalides de la tempestad les gustaría.

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