Semana de ida y vuelta para empezar 2022

Las bolsas arrancaron 2022 como parecía razonable: alargando la inercia alcista de corto plazo hacia zonas  de resistencia. Alguna creciente, alguna horizontal. Alguna en zona de máximo histórico, como en el caso del DAX o el NYSE, alguna horizontal, como en el caso del IBEX35 o del AEX holandés. Esa inercia era revertida a mediados de la semana, con la FED como excusa.

Y lo sucedido es lo que podemos analizar, y conviene recordar que lo que sucede se produce en lo que he llamado el “muro de acero” del Standard & Poor´s 500 en versión total return. En Estados Unidos, también presenta esa clase de dificultad ascendente a largo plazo el Russell2000 TR. En Europa, sucede en índices como el CAC o el AEX total return. Las resistencias ascendentes de largo plazo son sencillamente impresionantes, y hemos llegado a ellas en medio de un sentimiento inversor extremo y con volatilidades ascendentes en proceso de fondo.

En esas grandes resistencias hemos visto un rechazo menor durante la semana. Otro más, que podría ser el tercero en los últimos meses aunque los precios escalen: es lo fastidioso de las resistencias ascendentes. El rechazo, por ahora, no es muy llamativo, pero sí es inquietante. En el caso del EuroStoxx50 y del DAX30 podemos ver claros despliegues de velas de tipo doji en gráfico semanal. Casi dojis de lápida, lo que sí sería una mala noticia porque ese, teóricamente, es un tipo de patrón que no requiere confirmación y es potencialmente bajista en zona de resistencia.

En el caso del Nasdaq, líder absoluto de los alcistas hasta hace unas semanas, la semana ha sido muy dura en precio. Esto ha provocado un patrón envolvente semanal en el S&P500, desplegada en un nivel de resistencia ascendente definido durante los últimos meses que, desde hace semanas, está interaccionando con la resistencia ascendente de largo plazo. Cuando interaccionan diferentes resistencias ascendentes, la probabilidad de que funcionen como zonas de techo, al menos temporalmente, se eleva.

Sí, el peor comportamiento de la tecnología, motor del mercado desde hace años, puede explicarse por el comportamiento bajista del precio de los bonos, y por esa idea de una rotación hacia otros activos de la que ya oímos hablar a principios de 2021 como algo que iba a traer cola. No fue así. Honestamente, sigo sin creerme que el Nasdaq pueda corregir en tendencia sensiblemente y ver a los principales índices occidentales escapar de ello. Me cuesta creerme aún más que una parte importante de los índices del mercado occidental pueda hacerlo bien en tendencia si el Nasdaq se deprime.

Esta intensa corrección tecnológica de la semana pasada lleva al Nasdaq 100 a poner a prueba sus líneas de tendencia a corto/medio plazo. Una ruptura de los 15.400 podría inducir al mercado a moverse hacia los mínimos de noviembre nuevamente. Es ahí donde los índices occidentales se juegan la tendencia, como ya sabemos desde hace semanas. Lo único que juega en favor de los alcistas en este paso atrás desde zona de resistencia muy relevante es la volatilidad, que parece vivir poca presión alcista por el momento. De hecho sería incluso descendente a corto plazo en el caso del Nasdaq. El combate a muerte sigue en las bolsas.

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