Escribí mucho en este blog sobre la sarta de mentiras con las que editorial Ecoprensa me pagó mis ocho años de trabajo con el único fin de no pagar por apropiarse de cientos de los clientes de mi empresa. También sobre la completa colaboración de un indeseable como es Joan cabrero para que se hundiese su propia empresa a fin de apropiarse del mayor de sus bienes. Pero lo que no he hecho es explicaros que la sentencia lo confirmó punto por coma más allá de condenar a elEconomista a pagar por lo sucedido.  

La sentencia fue más allá de lo económico, poniendo el último clavo en el ataúd de lo que quedaba de la reputación de la “herramienta de inversión” Ecotrader, así como de algunos nombres que van por la vida dando lecciones… Joan Cabrero, Carlos Iburo, Joaquín Gómez, Juan González… Directivos y colaboradores de Ecorensa, todos vieron fusilada su reputación por una sentencia que contradice sus declaraciones.

Cuando escribí mi anterior artículo sobre la sentencia, en realidad no caí en que me dejaba en el tintero la prueba que restituía completamente mi honor, y la que me permitía visualizar ante todos vosotros y sin ningún género de duda la podredumbre moral, la corrupción, de un medio de comunicación que se pasó por el arco del triunfo casi todos sus principios fundacionales y que se nos vende como liberal. No es de extrañar que los liberales tengan los sambenitos que tienen. Al tiempo, se restituye completamente mi honor y buen nombre profesional, puesto en tela de juicio por esta banda de desalmados que se cobijan en elEconomista con pleno conocimiento de sus manos fuertes: Alfonso de Salas y Gregorio Peña, que no se molestaron en ir al juzgado pudiendo enviar a sus esbirros…

Toda sentencia tiene unos “Antecedentes de hecho”, una serie de puntos sobre los que el juez hará pivotar su dictamen legal. Y ahí su Señoría disparó a matar, verificando buena parte de las denuncias que aquí había ido realizando. No es de extrañar que no haya tenido querella alguna de parte de Ecoprensa a pesar de haber arrastrado su nombre por el lodazal que crearon si atendemos a lo que el juez cita como hechos CIERTOS…

Para los que creen que fue un brindis al sol querellarse contra el dúo sacapuntas por administración desleal. O para los que ignoran que si no fue tal cosa, probablemente se produjo corrupción entre particulares, en el punto 8º de la sentencia se afirma:

  1. Que la alegación de resolución contractual debida a graves y reiterados incumplimientos de lo pactado y falta de diligencia mostrada por Ágora no se ajusta a la realidad.
  2. Que esas alegaciones son ABSOLUTAMENTE FALSAS O INFUNDADAS con manipulación de la realidad claramente INTERESADA Y TORTICERA.
  3. Que se hicieron para encubrir la CAUSA REAL que provocó el fin de la relación: quedarse con los clientes y servicios que Ágora venía prestando sin realizar contraprestación alguna para dicha entidad; así como ahorrar a través de la contratación de Carlos Iburo y Joan Cabrero a un coste notablemente inferior del que cobraba Ágora.

Sí, al juez sólo le faltó al juez llamarle fulanita barata a alguno…

En el punto 9º de la sentencia se afirma:

  1. Que son falsas y genéricas las acusaciones de falta de diligencia de D. Carlos Doblado.
  2. Que es falsa la acusación de desidia y comportamiento escasamente profesional de D. Carlos Doblado.
  3. Que es falso que el personal de Ágora resultase poco colaborador con cualquier solicitud o consulta del personal de Ecoprensa y sus profesionales.
  4. Que la implicación y trabajo de D. Carlos Doblado es INDISCUTIBLE y fácilmente acreditable.

Pero el juez fue más allá, destrozando uno de los argumentos de Ecoprensa (y de los abrazafarolas de Cabrero e Iburo), a saber: que habíamos procedido a cambiar nuestra web sin pensar en ningún momento en nuestro cliente, egoístamente, sin medir los daños que pudieran producirse en forma de incidencia técnica.

El juez, como no podía ser de otra forma a la luz de las pruebas y los testimonios, afirmó en el punto 10º y 11º de su sentencia lo siguiente:

  1. Los cambios a realizar por Ágora fueron debidamente comunicados.
  2. Los cambios fueron realizados con máxima diligencia.
  3. Ágora asumió los costes que produjo el incidente técnico a pesar de lo anterior.
  4. La suspensión temporal del servicio Ecotrader se produjo por la falta de preparación y previsión de los técnicos de Ecoprensa.
  5. La suspensión fue INMEDIATAMENTE subsanada por Ágora, que además asumió los costes pese a no ser responsable.
  6. Que fue INCIERTO que existieran continuos problemas en el suministro de información por parte de Ágora, y que ello se reiterara varias veces.

Pero lo más importante tiene que ver con Ecotrader y su operativa. Eso os lo dejo para la próxima entrega. La Ecojungla en estado puro.

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